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domingo, 24 de mayo de 2009

Entrevista a Oscar Lafontaine (La Izquierda - Alemania)


SPIEGEL ONLINE: Señor Lafontaine, ¿Se encuentra Alemania en lucha de clases?
Lafontaine: Esa pregunta la respondió mucho mejor el billonario estadounidense Warren Buffett de lo que puede hacerlo La Izquierda. Tenemos lucha de clases, mi clase gana, dice. Yo agrego: Ahora comienza a movilizarse de nuevo la clase que lleva años perdiendo.

SPIEGEL ONLINE: “Conductores suicidas radicales del mercado,” “Avaricia, tacañería e irresponsabilidad de los gobernantes,” ricos, que “quieren ganar mucho dinero con demasiado dinero”: el proyecto de programa de su partido para las elecciones parlamentarias suena a Marx y Engels. ¿Cree verdaderamente que impresiona al elector con declaraciones contundentes?
Lafontaine: Cuando el presidente alemán habla de “monstruos” y Franz Müntefering [vicecanciller alemán, N. del T.] de “saltamontes y fracasados,” significa que hemos dado justo en el corazón de la sociedad.
SPIEGEL ONLINE: El primer proyecto era mucho más comedido. Tan moderado, que sus compañeros de la extrema izquierda protestaron y hablaron de un texto blanqueado con sonido al estilo SPD. ¿Ya no tienen voz los partidarios de una política ‘realista’?
Lafontaine: Reforzamos el proyecto, y al hacerlo quedó más clara una u otra cosa. Y después de todo es algo normal, que las diferentes tendencias en un partido escriban documentos diferentes. Eso ya lo he vivido desde hace más de 40 años.

SPIEGEL ONLINE: En su proyecto incluso aceptaron el socialismo democrático como concepto.

Lafontaine: Nadie en la dirección del partido tiene la opinión ingenua de que vayamos a cambiar tanto la sociedad en los próximas cuatro años, que podamos llegar a llamarla democrática-socialista. Pero cuando el SPD mantiene en alto el socialismo democrático, supongo que se le perdonará a La Izquierda que lo haga (ríe).
SPIEGEL ONLINE: Su compañera de partido, Sahra Wagenknecht, no quiere reparar el capitalismo, sino superarlo. ¿Qué piensa al respecto?
Lafontaine: Así lo ve toda la izquierda. Queremos superar el capitalismo.
SPIEGEL ONLINE: ¿Cómo se lograría?
Lafontaine: Lo lograremos cambiando el régimen económico. Comienza por la regulación de los mercados financieros internacionales. Cuando colocamos ese tema en el orden del día, nuestros críticos todavía estaban ocupados extendiendo la alfombra roja para el capitalismo financiero. El capitalismo financiero ha fracasado. Tenemos que democratizar la economía. El personal tiene que participar mucho más que antes en las empresas.
SPIEGEL ONLINE: ¿Qué nos espera entonces, cuando hayán superado el capitalismo?
Lafontaine: Una estructura social, en la que se realice el máximo de libertad para cada ser humano…
SPIEGEL ONLINE: ¿Piensa seriamente, que nuestra sociedad no ofrece suficiente libertad?
Lafontaine: Una sociedad en la que excluye a la gente del trabajo y tienen que vivir de Hartz IV [subsidios de desempleo, N. del T.], y en la cual la desigualdad social es reforzada por el sistema educacional – una sociedad semejante no es en realidad una sociedad libre.
SPIEGEL ONLINE: Sus listas de candidatos para la elección parlamentarias muestran una clara tendencia hacia la extrema izquierda en su partido. Carl Wechselberg, su experto presupuestario en la Cámara de Representantes de Berlín, lo critica por llevar a La Izquierda hacia el aislamiento. Que usted protege a los sectarios. ¿Qué le responde?
Lafontaine: Las decisiones de La Izquierda son adoptadas por grandes mayorías. Siempre hay opiniones discrepantes. En cuanto a la composición de las listas: Nuestras fuerzas reformistas hablan de un giro a la izquierda, el ala izquierda cree notar un giro a la derecha.
SPIEGEL ONLINE: En Renania del Norte-Westfalia colocaron directamente a numerosos candidatos de la extrema izquierda muy arriba en la lista.
Lafontaine: Sí, por otra parte hay corporaciones regionales, donde todos los candidatos del ala izquierda son calificados de derechistas.
SPIEGEL ONLINE: ¿Dónde?
Lafontaine: Estoy convencido: La mezcla de candidatos de nuestras listas muestra la amplitud del partido.
SPIEGEL ONLINE: Su proyecto de programa para la elección parlamentaria no suena demasiado equilibrado: Terminar con Hartz IV, volver a la jubilación con 65 años, retiro del ejército alemán de Afganistán, salario mínimo de 10 euros, un programa de inversiones de 100.000 millones de euros, aumento de la tasa legal de Hartz IV a 500 euros. De esa manera La Izquierda nunca estará en condiciones de formar una coalición.
Lafontaine: Siempre hemos mencionado posiciones claras, bajo las cuales estaríamos dispuestos a una coalición. En Hartz IV la SPD y los Verdes han mostrado un claro cambio, también en los temas salario mínimo y pensiones ambas organizaciones están cambiando. En cuanto a la retirada de las tropas de Afganistán: SPD y los Verdes recién entenderán cuando el presidente de EE.UU., Barack Obama, retire sus tropas, porque sabe que no es posible ganar la guerra de Afganistán.
SPIEGEL ONLINE: Usted se limita a exigencias máximas, pero en la política hay que hacer compromisos.
Lafontaine: También estamos dispuestos a hacer compromisos, pero para cada partido existen condiciones que hay que mantener. Los Verdes, por ejemplo nunca votarían por la energía nuclear.
SPIEGEL ONLINE: Hace poco usted solicitó el aumento de la tasa máxima de impuestos para ingresos a un 80%. ¿Quiere que lo tomen en serio?
Lafontaine: No es lo que dice nuestro proyecto de programa para las elecciones, pero yo lo solicito hace tiempo para ingresos que lleguen a 20 veces el ingreso promedio. Nadie rinde tanto como para que reciba 20 veces el salario de un obrero especializado.
SPIEGEL ONLINE: Sus resultados en los sondeos eran mejores anteriormente. La izquierda crítica del capitalismo está estancada o pierde aprobación precisamente en la peor crisis desde 1929. ¿Cómo lo explica?
Lafontaine: En realidad La Izquierda debería ser más fuerte, pero las experiencias del pasado también lo muestran: En tiempos de crisis hay ligeras ventajas para los gobernantes. El FDP [partido liberal, N. del T.] aumenta todavía momentáneamente, pero ya me atrevo a pronosticar, que la CDU (democristianos, N. del T.] y el FDP ya no tendrán una mayoría después de la elección al parlamento.
SPIEGEL ONLINE: ¿Y entonces?
Lafontaine: Aunque la CDU está estacionaria en comparación con la última elección al parlamento federal y el SPD muestra considerables pérdidas, amenaza una continuación de la Gran Coalición entre los dos. La dirigencia de la SPD lo ve precisamente como una salvación y lo que hace ahora no es más que teatro electoralista.
SPIEGEL ONLINE: Usted dijo una vez que Kurt Beck [presidente del SPD, N. del T.] podría llegar a ser canciller de inmediato, si impusiera el salario mínimo, volviera a imponer la fórmula para las jubilaciones, revisara Hartz IV y retirara al ejército de Afganistán. ¿Valdría esa oferta también para el candidato a canciller del SPD, Frank-Walter Steinmeier?
Lafontaine: Naturalmente. Nuestras posiciones no dependen de personas, sino de contenidos. Si el señor Steinmeier apoya esos contenidos, puede ser canciller mañana mismo.
SPIEGEL ONLINE: La canciller Angela Merkel sigue en su posición de medir a La Izquierda según su pasado en la República Democrática Alemana [DDR].
Lafontaine: Es un caso psicológico interesante. La gente tiende a culpar a otros por sus propios errores. La señora Merkel debería reconciliarse con su propio pasado en la DDR, y el de su propio partido. Fue funcionaria de la Juventud Libre Alemana [FDJ, organización juvenil de la DDR] encargada de Agitación y Propaganda. Al serlo, pertenecía a la reserva combativa del Partido.
SPIEGEL ONLINE: Además, se trata de la cuestión, de la posición de cada cual hacia la DDR, 20 años después de la caída del muro. Se tiene la impresión, de que el tema no está definitivamente aclarado en su partido.
Lafontaine: El PDS ha estudiado cuidadosamente la DDR en numerosos congresos y documentos, como partido predecesor a La Izquierda. Sólo la CDU no lo ha hecho. Se tragó las posesiones de dos partidos del bloque del SED [Partido Socialista Unificado de Alemania – partido gobernante en la DDR, N. del T.] y en lo demás cubre su pasado con el manto del silencio.
SPIEGEL ONLINE: ¿Fue la DDR un Estado de injusticia?
Lafontaine: La DDR no fue un Estado de justicia, es una respuesta mucho más precisa.
SPIEGEL ONLINE: En pocos días se elegirá al presidente de Alemania. ¿Puede contar con su voto la candidata del SPD Gesine Schwan en una posible segunda o tercera vuelta?
Lafontaine: Todavía no hemos decidido ese tema. Discutiremos después de la primera vuelta nuestro procedimiento futuro, salvo si no confirman en su cargo Horst Köhler.
SPIEGEL ONLINE: ¿Fue su propio candidato, Peter Sodann, el adecuado para La Izquierda?
Lafontaine: Fue descalificado por muchos medios de un modo aborrecible. Mantenemos la opinión de que debe haber un candidato para el más alto puesto en el Estado, quien critique Hartz IV y las guerras contrarias al derecho internacional.
SPIEGEL ONLINE: Usted quiere ser Primer Ministro del Sarre. También allí La Izquierda ha perdido un 5% en un sondeo y ahora tiene 18%. ¿Ya no seduce el compañero Lafontaine como atracción electoral?
Lafontaine: Otros sondeos dicen otra cosa. Mantengo lo dicho: En el Sarre obtendremos un resultado de más de un 20%.

martes, 25 de diciembre de 2007

Entrevista a Oskar Lafontaine

Copresidente del partido La Izquierda. El ex líder del SPD alemán dejó esta formación en 2005


Oskar Lafontaine: La izquierda europea ha perdido credibilidad. Se ha abierto demasiado al neoliberalismo




No la suelta de su boca. Taladra con ella todas sus respuestas. Dibuja por oposición el espejo antagónico. “Neoliberalismo”. Su palabra fetiche. Aquella que combate, en un mundo nuevo, el nuevo Oskar Lafontaine (Sarre, Alemania, 1943). Ex presidente de su land (el equivalente a nuestras comuniades autónomas), ex presidente del SPD, ex ministro (efímero, muy efímero) de Finanzas del primer Gabinete de Gerhard Schröder. Le suena a pasado.



Desde junio, su proyecto se llama Die Linke (La Izquierda), el partido nacido de la confluencia de los ex comunistas del Este y los desengañados del SPD. Sus aliados son ahora también más zurdos: de la relación casi fraternal con Alfonso Guerra y el PSOE, ha basculado a la cooperación con IU, que el viernes le trajo a Madrid para debatir sobre la reorientación de la política exterior. Un potente gancho electoral para Llamazares.



Creo que tengo delante al ‘ave fénix’ de Alemania. Eso se dice en su país y también fuera.


Quizá es demasiado rotundo. Pero no negaré que, en dos años, desde que se coaligaron el PDS [los poscomunistas] y la WASG [los occidentales cansados del SPD], hemos cambiado la política alemana desde la oposición. La justicia social ha vuelto a la agenda. Hemos obligado a Merkel a corregir sus medidas, en subsidios de paro, pensiones, salario mínimo... Modestamente, pero ahí están los esfuerzos para llevar la política a la izquierda.


Está disparado. Tercera fuerza y potencial electoral de un 25%.


En las generales de 2005 obtuvimos el 8,7% de los votos y ahora, los sondeos nos otorgan un 10-13%. Mejor ser prudentes. Nos apuntamos haber roto el sistema cuatripartito.


Me pregunto qué reflexiones hizo tras perder contra Helmut Köhl en 1990. ¿Pecó por ser sincero?


Lo he pensado muchas veces. Avisé contra los riesgos de una rápida unificación monetaria de las dos Alemanias. Así ocurrió. Ahora, la economía ha superado algunas dificultades, pero el desempleo es muy abultado, sobre todo en el Este.


Véndame ‘Die Linke’. ¿Qué ofrece de nuevo? ¿Qué tiene de viejo?


Nuestro reto es luchar contra los grandes destrozos que el neoliberalismo ha causado en Alemania. Trabajar por las condiciones de los trabajadores, apostar por una política exterior respetuosa con el derecho internacional. ¡Logramos que se paralizase la privatización del ferrocarril! Los Verdes han tildado de erróneos sus recortes sociales con Schröder. ¡Claro! Lo dijo Jean Jaurès: “El capitalismo acarrea la guerra como las nubes la lluvia”.


¿Y no será difícil mantener la convivencia del PDS y la WASG? ¿Son un partido homogéneo?


Los ex comunistas han evolucionado como en otros países. Yo mismo, cuando propuse la fusión, miré con detalle ambos programas, y eran prácticamente idénticos. Hay mentalidades diferentes, pero como las hay entre vascos o catalanes de un mismo partido. Las discusiones internas no son más agrias que las de otras formaciones.


¿Y el SPD? Le sitúan por debajo del 29%. ¿Ha llegado a tocar fondo?


[Medita] Propongo otra pregunta: ¿va a corregir su política fallida?


Va reculando en los últimos meses


Deberá aclarar si reorienta su programa. Si no, caerá más. También le empujamos. Die Linke ha surgido a raíz de la política equivocada del SPD.


Y del desencanto y de la falta de un líder como Schröder


Lo decisivo es que ni trabajadores ni pensionistas se reconocen en el SPD.


¿Se reforma o se destruye?


Si no cambia, se desplomará, sí.


¿A pesar de Kurt Beck?


El presidente del SPD apoyaba hasta hace poco tiempo la dirección de su partido y del Gobierno. Ahora revisa sus convicciones. De acuerdo. Esperaré a ver cómo evoluciona.


Una eventual alianza con el SPD se cobraría peajes. Freno a las rebajas del Estado del bienestar y...


Retirada de las tropas. Ésa es nuestra línea roja. Dos condiciones básicas.


¿Es compatible la globalización con un Estado grueso?

Por supuesto. El neoliberalismo propala una gran mentira: la sociedad actual, más rica, no puede permitirse un Estado fuerte que sí era viable en una sociedad más pobre. No tiene lógica ese razonamiento. Pero cala.


¿Merkel ha arramblado con el SPD, sus dirigentes y sus ideas?


La CDU sólo ha arañado una ventaja de tres puntos con respecto a 2005. Siete ha bajado el SPD. Merkel habla de justicia social, se ha separado de sus creencias más derechistas, pero su neoliberalismo está ahí. Ha bajado impuestos a las empresas, ha subido el IVA. Los alemanes no palpan el crecimiento.


Es vista como una líder europea.


Son valoraciones. Prefiero hechos. En la cumbre del G-8, en Heiligendamm, Merkel dijo haber arrebatado a Bush un cambio en política medioambiental. Bali lo ha desmontado.


¿Es una canciller de transición?


[Se lo piensa] No puedo predecir cuánto se mantendrá. Pero no tiene agenda propia. Le falta identidad.


Facilitó el Tratado de Lisboa


Quizá contribuyó a que los gobiernos se pusieran de acuerdo. Sin embargo, Europa no debe ser un proyecto antidemocrático, de las grandes empresas, sino de los ciudadanos, a los que no se va a consultar. Craso error.


Le pido una reflexión de la izquierda europea. Ségolène Royal se hundió, Prodi pasa apuros y Zapatero quizá no gane


La izquierda europea ha perdido credibilidad. Se ha abierto demasiado al neoliberalismo, que significa destrucción del orden social. Si regresa a sus orígenes, volverá a ganar.


De ahí sus relaciones con IU


Sintonizamos. Fundamos en 2004 con ellos el Partido de la Izquierda Europea. Queremos promover una nueva izquierda, preocupada por una Europa democrática y social.


Mencionaba la subsistencia del Estado del bienestar. La inmigración es un dilema global


La integración nos preocupa, cómo no. Primero hay que procurar que los inmigrantes aprendan el idioma local y que existan suficientes posibilidades de empleo para todos.


¿Y el terrorismo? ¿Ve una psicosis colectiva por la seguridad?


Son necesarias medidas. Aún más respetar el derecho internacional.


No querría eludir su parecer sobre la política de Zapatero.


No la conozco a fondo. Me impresionó cómo retiró las tropas de Irak.