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domingo, 13 de junio de 2010

Pateando traseros - Atilio Borón


Días atrás el presidente Barack Obama le pidió a sus colaboradores que le dijeran cuál era el trasero que tenía que patear para castigar al culpable del peor desastre ecológico de la historia producido por la BP en el Mar Caribe. Recogiendo tan sana inquietud me permito proponerle una lista, preliminar, de traseros a patear.
En primer lugar, debería solicitarle a la Primera Dama que le propone una buena patada en su presidencial trasero porque usted no es “el negrito del batey” -como le llaman en el Caribe al chico de los mandados- sino el primer magistrado de la más formidable superpotencia que jamás haya existido sobre la faz de la tierra. Y si los bandidos de la BP contaminan las costas de su país es porque usted –así como sus predecesores- ha sido blando, débil y timorato con los oligopolios petroleros que hace décadas vienen practicando un verdadero “ecocidio” en Alaska y en el Golfo de México, donde accidentes como el que hoy lo desvela era seguro que, más pronto que tarde, irían a producirse.
Blandura y complicidad también evidenciada con los truhanes del casino financiero global, con sede en Wall Street, que primero provocan una crisis y luego exigen un rescate que usted ejecuta con fondos públicos, expropiando el ahorro y los ingresos de los contribuyentes norteamericanos.
Un puntapié en su trasero por ignorar que esas grandes firmas están casi invariablemente dirigidas por delincuentes de “guante blanco”, protegidos por la Casa Blanca, los congresistas de ambas cámaras, los grandes medios y los lobbies que financian las campañas políticas de representantes y senadores a cambio de garantizar la impunidad de los oligopolios en su agresión al medio ambiente.
Pero además su esposa Michelle debería darle otro puntapié a su trasero por caer en el infantilismo de creer que se construye poder político apelando a los twitters, facebooks y demás gadgets informáticos. Eso puede, ocasionalmente, crear un efímero clima de opinión pero nada más. Para combatir a los tiburones de Wall Street y al complejo militar-industrial se requiere mucho más que eso. Mire lo que hizo uno de sus predecesores, Franklin D. Roosevelt, que pudo realizar muy significativos cambios en la economía de EEUU (ley del seguro social, riguroso control del sistema bancario, impuestos a la riqueza y la renta, banco central, etcétera) apoyado en dos instituciones que movilizó y potenció en su gravitación: sindicatos obreros y su propio partido. Usted, deslumbrado por los progresos de la informática, pensó que en la época actual estos recursos ya no sirven. Y se equivocó.
Pero no es usted el único que merece un buen puntapié. Otros conspicuos traseros que claman por fuertes patadas son los del Secretario de Energía de EEUU, los de los presidentes de las comisiones de Energía de la Cámara de Representantes y del Senado y, por supuesto, los sucios traseros de los integrantes de su equipo de asesores económicos (y muy especialmente Lawrence Summers y Robert Rubin, artífices de la completa desregulación del mercado financiero y autores intelectuales de la actual crisis económica).
No se olvide también de propinarle otro a los estafadores de Goldman Sachs, que “dibujaron” los números macroeconómicos de Grecia (¡y vaya uno a saber de cuántos países y empresas más!) y los bribones de Moody’s, que con sus fraudulentos cálculos de “riesgo país” favorecieron a sus socios sumiendo a numerosos países en profundas crisis económicas.
Ya que estamos en esto no se olvide de asestarle también una violenta patada en el trasero a sus compinches y peones en Tel Aviv, que se creen que tienen licencia para matar impunemente a palestinos, o someterlos, como en Gaza, a un lento genocidio parecido al que el pueblo judío tuvo que soportar a manos de los nazis, por ejemplo, en el Ghetto de Varsovia.

Y, de paso, usted merece otro puntapié en su insigne trasero por olvidarse que es un Premio Nobel de la Paz y respaldar a ese gobierno de fanáticos fundamentalistas, racistas y genocidas -que gracias a la política imperialista de sucesivos gobiernos estadounidenses disponen de las únicas armas atómicas que hay en Medio Oriente- y permitir que continúen burlando las disposiciones de la ONU y las reglas más elementales de la legalidad internacional. Puntapié más que merecido porque sabiendo todo esto usted se empecina en denunciar el armamento nuclear que ... ¡podría llegar a tener Irán, pero que ahora no tiene!
De paso, podría darle un buen puntapié a la Secretaria Hillary Clinton, preocupadísima por la carrera armamentista según ella desencadenada por Venezuela, pese a que su gasto militar apenas equivale a la cuarta parte del de Colombia. ¡Ay!

- Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina. www.centrocultural. coop/pled - http://www.atiliobo ron.com
http://alainet. org/active/ 38842

martes, 27 de enero de 2009

Irak: ¿Una luz al final del holocausto?


Una de las primeras acciones en cuanto a política internacional realizada por el presidente estadounidense Barack Obama fue la clausura de la prisión de Guantánamo (Cuba), lo cual le da réditos positivos frente a la opinión pública, puesto que fue una promesa electoral.

Entre los muchos asuntos que quedan por resolver en materia global, hay una en especial que, a pesar de que fue otra de sus promesas electorales, no hay visos de solución: La retirada de las tropas norteamericanas en Irak y su posterior pacificación.

Irak fue un escollo en la política de la administración de Bush debido a que no hubo una evolución positiva en el país del Golfo Pérsico y siendo este uno de los principales temas de repudio al ex presidente Bush.

¿Por qué no hay solución al conflicto y posterior holocausto iraquí? ¿Cómo se originó este problema?

Cuando Saddam Hussein llegó al poder en 1979, había señales de lo que sería su futuro régimen. Hussein pretendía ejercer una hegemonía en Medio Oriente en base al autoritarismo, ultranacionalismo, militarismo y, contando con el apoyo de su población y de los Estados Unidos, forjarse como líder indiscutible de la región. Como primera acción emprendió una guerra contra Irán, y durante el periodo que duro el conflicto (1980-1988) Hussein aprovechó para aplastar la oposición interna, una muestra de ello fue el genocidio de 148 Chiítas en Duyail. ¿Por qué Estados Unidos no reprimió en esta ocasión al régimen de Hussein? Intereses de por medio.

Estados Unidos necesitaba un aliado en Medio Oriente para frenar el avance de la influencia de Irán en la región, es por ello que los crímenes de Hussein pasaron “inadvertidos” y mas bien contó con el beneplácito del gobierno estadounidense.

Estados Unidos intervendría en caso de que sean afectados sus intereses. Y ese momento llegó con la invasión iraquí a Kuwait en 1990 y posterior conversión del emirato a provincia de Irak. Estados Unido no permitió que las instalaciones petrolíferas de Kuwait sean apropiadas por el gobierno de Hussein, por ello persuadió y ejerció influencia en la desición del Consejo de Seguridad de la ONU, a cargo en ese momento del peruano Javier Pérez De Cuellar, en la formación de una coalición multinacional para la expulsión de los iraquíes de Kuwait y la posterior invasión a Irak. La operación comenzó el 17 de Enero de 1991 con el nombre de “Tormenta del Desierto” y tras una rápida campaña de poco más de un mes, Saddam Hussein no tuvo otra opción que rendirse incondicionalmente.

¿Acaso fue esta campaña militar el principio de futuras intervenciones en Irak? Estados Unidos no se contentaría con haber vencido a Irak, quería la cabeza de Saddam Hussein a como dé lugar. Y que mejor momento, según la lógica gringa, que los atentados del 11 de Septiembre del 2001 en el World Trade Center a manos de Al Qaeda, liderada por Osama Bin Laden, que había sido financiada por Estados Unidos durante la ocupación soviética en Afganistán. Estados Unidos utilizó el pretexto del terrorismo y de las armas de destrucción masiva para dar comienzo a su “guerra preventiva”, aniquilamiento del régimen de Hussein y posesión de los recursos naturales. Esta operación empezó el 20 de Marzo del 2003 sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

La consecuencia de esta intervención militar fue el saldo de cientos de miles de víctimas civiles e inocentes – debido a atrocidades y excesos de la coalición formada por Estados Unidos, Reino Unido y España -, devastación del país, de sus recursos naturales y monumentos históricos.

Ahora sin Saddam Hussein en el poder, ejecutado en Diciembre del año 2006 por orden de un tribunal iraquí, y con Barak Obama como nuevo presidente de los Estados Unidos, nuevas dudas se generan a lo que será el futuro de esta anción árabe, pero mientras siga pasando el tiempo en conversaciones y debates, tengamos la seguridad que mas sangre se derramará sobre el desierto.

Lenon
Círculo Antonio Gramsci

domingo, 9 de noviembre de 2008

¿OBAMA REVOLUCIÓN? (I)

"el color de la piel no siempre es sinónimo de cambio o revolución, recordemos a Colin Powell o Condoleezza Rice..."


Por Rolando Breña Pantoja

La elección de Obama, como el próximo Presidente de EE.UU. es, a no dudarlo, un acontecimiento histórico. Sin embargo, hay la tentación de exagerar su significado. Apariciones fulgurantes y triunfales; combinadas con una biografía corta aún pero apasionante, tienden, a veces, convertir a las personas casi en dechado de virtudes y sabiduría, solucionadores de todo problema.

Para empezar, OBAMA no es de raza negra. Su padre es negro keniata y su madre blanca estadounidense. Es entonces, un mestizo. Eso en nada disminuye sus méritos. Su ascensión es una derrota trascendental para el racismo y traerá cambios en las relaciones y correlaciones en la sociedad de EE.UU., pero no es todavía la desaparición del racismo. Puede, incluso, radicalizar aún más las minorías fanáticas.
"La presencia de un no blanco" (la expresión pertenece al canciller García Belaunde) es ya una estimable revolución social ciertamente, pero no lleva necesariamente a los negros al poder, ni mucho menos. El poder no está en el Presidente, está en las fuerzas económicas, financieras, militares. Obviamente los gobiernos de turno pueden introducir reformas y cambios, pero siempre periféricos y secundarios. Además, el color de la piel no siempre es sinónimo de cambio o revolución, recordemos a Colin Powell o Condoleezza Rice, su piel oscura es igual a la piel blanca de Bush, cuando de política, ideología y derechos humanos se trata.

Alejandro Toledo, con optimismo sin límites y con una especie de traspapeleo político, dice que Obama "es la gran esperanza de América Latina", poniendo en sus manos nuestro futuro ya preñado de prosperidad, porque la "gran esperanza" ha triunfado.

A tenor de la campaña electoral podrían darse cambios en aspectos importantes de política internacional. Aparentemente Obama pretenderá superar las formas provocadoras, amenazantes, hostiles, agresivas con gobiernos con los cuales EE.UU. guarda diferencias. Habría diálogo con Cuba, Venezuela, Morales, Correa… El sólo hecho de dialogar es ya un cambio importante. Habrá que ver los contenidos y los resultados. Igualmente tendrá la intención de desentrampar la ya insostenible situación en IRAK. Obviamente se trata de limpiar la imagen de EE.UU., que en los últimos años se ha tornado más negativa en gobiernos y pueblos del mundo con la conducción matonesca, guerrerista de Bush, el "enviado de dios" para salvar la humanidad del flagelo de los terroristas, comunistas, nacionalistas, ateos y todo aquel que amenace la hegemonía y las sagradas formas de vida de EE.UU.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El Partido Demócrata elige por aclamación a Obama como candidato

Entre bailes, risas, aplausos y llantos de emoción los delegados del partido demócrata han elegido formalmente candidato a la presidencia de Estados Unidos a Barack Obama, el primer afroamericano que llega a la carrera por la Casa Blanca. Después de unos complicados primeros días de convención por la división entre los partidarios de Hillary Clinton y los del senador de Illinois, la alegría de los asistentes es absoluta. Bajo gritos de "Yes, we can" (Nosotros podemos) y "Obama", los casi 4.500 delegados que debían votar al candidato han aceptado al senador por aclamación, en pie. El pabellón entero ha vibrado por la emoción de los demócratas.

La votación había sido uno de los principales puntos polémicos de esta convención. Los equipos de campaña de Clinton y Obama habían acordado que la senadora, que obtuvo 18 millones de votos en las primarias, pudiera también ser elegida por los delegados.
Supuestamente, para permitir expresarse a sus frustados seguidores. El martes, Hillary Clinton pidió en el escenario unidad en torno a Barack Obama, y en la mañana del miércoles se reunió con sus delegados para darles libertad de voto.

El proceso de elección comenzó a primera hora de la tarde del miércoles. En el escenario luminoso del Pepsi Center, una representante del partido iba llamando de uno en uno a los Estados para que emitieran sus votos. Las cámaras enfocaban a los portavoces para que dijeran en alto a quien apoyaban. Muchos han dividido sus votos: algunos delegados votaban por Clinton y otros -la mayoría- por Obama. Cada vez que sonaba el nombre de este último, el público rugía.


Muchos Estados cambiaron su voto a última hora. New Hampshire, por ejemplo, que apoyó a Clinton en las primarias, ha dado sus 30 votos a Obama. El portavoz ha explicado que perseguían la unidad de partido que ayer pidió la senadora y hacer cumplir el sueño de hace 45 años de Martin Luther King. También Florida, que fue feroz defensora de Clinton, ha elegido a Obama. "No importa dónde empezamos este viaje, los demócratas estamos hoy unidos", dijo su portavoz. "Creemos apasionadamente en el mensaje de Barack Obama y que cambiará la dirección de nuestro país".

Finalmente, llegó el turno de Nueva York, el Estado de Hillary Clinton. Una vez más, fue recibida con aplausos y la concurrencia en pie. Después de agradecer el apoyo que recibido durante la campaña, pidió a los delegados que pusieran "los ojos en el futuro" y que "con una voz, aquí y ahora" se suspendiera la votación y se proclamara a Barack Obama como el candidato a la presidencia de Estados Unidos. Después se preguntó a todos los delegados a una. Y Barack Obama fue elegido, por aclamación, candidato del partido para presidir el país.


En ese momento se llegó al clímax. Los miles de asistentes del pabellón lloraron, bailaron, cantaron y gritaron al unísono Yes, we can durante minutos con música de fondo. La épica que tan bien domina el país que creó Hollywood, una imponente industria creada a partir del arte de narrar historias, inundó el Pepsi Center. Después de la división, parece que el optimismo ha calado en la convención. Todos creen estar en un momento histórico.

sábado, 23 de agosto de 2008

Obama elige a Joseph Biden como candidato a vicepresidente


- Senador por Delaware, de 65 años, Biden es jefe de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
- McCain dice que su elección demuestra la falta de experiencia de Obama

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, ha elegido a Joseph Biden, senador de 65 años y jefe de la Comisión de Exteriores del Senado, como su compañero de ticket, su candidato a vicepresidente. Según ha confirmado la campaña del aspirante, el senador por Delaware, un político de 65 años con una enorme experiencia internacional, será el número dos de Obama en caso de ser elegido presidente. La campaña de John McCain, el candidato republicano, ha cree que la elección de Biden es una demostración de la falta de experiencia de Obama.

Joseph Biden, de 65 años, es actualmente presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado de EE UU y su nombre aparecía como posible segundo del ticket demócrata en todas las quinielas, junto con los del senador por Indiana Evan Bayh y el gobernador de Virginia, Tim Kaine. También la máxima rival de Obama en la carrera hacia la nominación demócrata, Hillary Clinton, sonó como vicepresidenta justo al poco de quedar ella descartada de la carrera.

Biden es un viejo conocido de la política estadounidense, ya que ocupa un puesto en el Senado desde 1972, cuando Obama apenas contaba con 11 años. Por su posición en el Senado, Biden ha mantenido contacto con numerosos líderes y diplomáticos de todo el mundo y ha sido una de las voces más críticas contra las políticas de Bush en Irak, aunque, contrariamente a lo que hizo Obama, votó favorablemente a la guerra en un primer momento.

La experiencia de Biden, sobre todo en materia internacional, ha sido la clave decisiva para que el joven político afroamericano decantara su elección. Biden es uno de los expertos en política internacional más reputados del partido demócrata, un área en la que Obama ha sido criticado por su bisoñez. De hecho, la primera reacción de la campaña rival, la del republicano John McCain, destaca que la elección demuestra, precisamente, la falta de experiencia de Obama. "No hay nadie más crítico con la falta de experiencia de Obama que Joe Biden", dice la campaña de McCazin en un comunicado. "Biden ha denunciado la débil capacidad de juicio de Obama en materia de política exterior y ha reafirmado con sus propias palabras lo que los americanos están a punto de comprobar: que Barack Obama no está preparado para ser presidente".

Dilatada experiencia

También este aspecto es lo que ha destacado la página web de la campaña de Obama en la información sobre la elección. "Joe Biden tiene una dilatada experiencia en política exterior", dice el anuncio oficial, que también destaca su buena sintonía con todas las familias del partido y una gran efectividad.

La decisión de Obama, adelantada por los medios estadounidenses antes de que lo confirmara la página web de su campaña, pone fin a varios días de especulaciones sobre la identidad del número dos del ticket Obama. El candidato demócrata había anunciado que haría público el nombre de su "compañero de carrera" vía mensaje de móvil. La CNN se ha adelantado y, tras la cadena de televisión, otros medios. Finalmente, la campaña del candidato ha enviado el mensaje y un correo electrónico a los periodistas.

jueves, 21 de agosto de 2008

Un hermano pobre de Obama en un arrabal de Nairobi

George Hussein Onyango Obama, de 26 años, malvive en una choza de seis metros cuadrados en las afueras de Nairobi, en Kenia, según cuenta la edición italiana de la revista Vanity Fair de este mes. Es uno de los hermanos pequeños por parte de padre del candidato demócrata la presidencia de EE UU.

George Obama está avergonzado de su pobreza y oculta su parentesco con el senador norteamericano: "Vivo como si fuera un recluso, nadie sabe quien soy", ha declarado. Añadiendo que se "siente avergonzado" si alguien menciona su parentesco con el político. George nació en 1981, un año antes de que el padre de ambos muriera en accidente de tráfico tras divorciarse de la madre del senador estadounidense y regresar a Kenia. Este hermano es mencionado brevemente en la autobiografía del senador, que lo describe cuando tenía cinco años como "un hermoso niño", según el recuerdo que tiene de los dos breves encuentros que han tenido.

En el último de esos encuentros, en la gira africana del estadounidense en 2006, tuvieron una conversación de cinco minutos. "Fue muy breve, hablamos tan sólo unos minutos. Era como una reunión con un desconocido", recuerda George. El joven Obama tiene su choza decorada con pósters de equipos de fútbol italianos, un calendario de una playa exótica y la portada de un periódico con la foto de su hermano.

George espera superar su pobreza. Va a comenzar un curso en una universidad local.

sábado, 12 de julio de 2008

Los movimientos sociales ante los cambios políticos en Estados Unidos

Debates en torno a Obama en las izquierdas estadounidenses


Para algunos sectores de los movimientos, Obama no es más que un oportunista que pretende aprovecharse de los referentes de la izquierda. Para otros, se abre la oportunidad de llevar al candidato a posiciones más radicales.

Con las primarias demócratas la sociedad estadounidense ha recuperado espacios de debate público, en donde poder hablar de sus tensiones sociales estructurales, definidas por la raza, el género y los privilegios de clase. El momento político actual ha sido definido como necesario y saludable por las diversas izquierdas norteamericanas. Para muchos, Obama representa la posibilidad de un cambio de paradigma en la política progresista del país, en la medida en que es el primer candidato a la presidencia de ascendencia africana.

Reconociendo el valor histórico de este hecho, es importante recordar que el candidato demócrata no sería el primer afroamericano en el poder, ya que Colin Powell y Condoleezza Rice han ejercido como secretarios de Estado (Rice todavía cumple esta función) para el Gobierno de Bush. Sin embargo, la campaña de Obama ha tocado uno de los nervios más profundos de la historia del país y en muchos casos han sido las respuestas defensoras de la supremacía blanca contra lo que el candidato demócrata representa las que han motivado a muchos afroamericanos a apoyarlo. Se calcula que el número de personas registradas para votar ha aumentado en un 25% con respecto a las elecciones de 2004, destacando las comunidades negras del sur y los jóvenes, nuevos votantes, a los que se les ha llamado “The Obama Generation”.

La campaña electoral de Barack Obama ha estado enfocada en resaltar la necesidad de superar las barreras de clase social y raza para que haya un cambio político en el país. Mientras que la necesidad de cambio es evidente para los movimientos progresistas en Estados Unidos, la definición del mismo no termina de ser concretada por el candidato demócrata. Es en este limbo de posibilidades donde se sitúan muchos de los debates de las izquierdas que proyectan sus aspiraciones en el candidato.

Una de las posturas más importantes de la izquierda que hoy apoya a Obama es la que reconoce el carácter moderado y cauteloso de sus propuestas demócratas, pero sin embargo piensa que el principal objetivo debe ser echar a Bush del palacio blanco. Por tanto proponen enfocar los esfuerzos organizativos en la construcción de una coalición social sólida que, por un lado, apoye al candidato demócrata, al mismo tiempo que le empuja a que tome posiciones más radicales con respecto a las cuestiones que preocupan a la clase trabajadora y empobrecida de este país. Para esto es necesario involucrarse en la campaña electoral y crear mecanismos que permitan al movimiento hacer a Obama y a su gabinete responsable de las posturas y decisiones que tomen. En este sentido, muchos reconocen que el movimiento reactivado a partir de la campaña del demócrata se encuentra en muchos momentos por delante del candidato.

¿Oportunismo ?

En cambio, otros sectores identifican el slogan demócrata de unidad y diversidad como apolíticamente neoliberal, tildando de oportunistas los discursos de Obama, enmarcados éstos en el movimiento afroamericano por los derechos civiles. La fuerza de los mítines del político ha estado definida por referencias históricas a figuras desaparecidas como Martin Luther King o Rosa Park, promotora de los primeros boicots contra la segregación racial en los transportes públicos. No obstante, el abogado de Harvard ha mantenido distancias con líderes afroamericanos en activo y reconocidos por su trabajo por la justicia social, como es el caso de Jesse Jackson. Lo que se cuestiona es la imagen de Obama como líder de un movimiento de base político, identificándosele más bien como un candidato demócrata a la presidencia que resulta ser negro, y no al contrario.

Para aquellos que presentan su apoyo a Obama como una opción estratégica, una tercera posibilidad progresista de candidato a la presidencia es entendida como una forma de desviar votos dentro del movimiento, pero los debates también se encuentran definidos por aquellos que prefieren enfocarse en la necesidad de romper con el modelo bipartidista. En su opinión, conviene apoyar a aquellas candidaturas con propuestas más concretas y que reflejan mejor las demandas de los movimientos sociales : el movimiento contra las guerras y a favor de un juicio a Bush por criminal, los que denuncian la negligencia del Gobierno después del huracán Katrina, etc. Dentro de esta corriente una de las opciones más fuertes es El Partido Verde (The Green Party), liderado por la que fuera primera mujer afroamericana en el Congreso y ex miembra del partido demócrata, Cynthia McKinney. Otra de las opciones es Ralph Nader, hijo de inmigrantes libaneses, candidato independiente, conocido por liderar acciones legales a favor de la sociedad civil contra las grandes corporaciones, como General Motors. Estas propuestas presidenciales alternativas cuentan con que no van a ganar las elecciones y defienden la necesidad de distinguir entre cuando un candidato convoca a los movimientos sociales para conseguir el poder, y cuando los movimientos sociales consiguen poner un líder en la carrera hacia la presidencia. Para este sector de la izquierda americana ser voluntario dentro de una campaña electoral no significa ser parte de un movimiento social y es probable que el entusiasmo de hoy alrededor de la candidatura de Obama se difumine después de las elecciones.

La tensión que define las respuestas de los movimientos de izquierda a Obama pone de manifiesto, para la gran mayoría, la necesidad de seguir trabajando en la construcción de modelos y opciones políticas sostenibles y de base, independientemente de las campañas electorales. La necesidad de seguir adelante una vez terminen las elecciones este noviembre es compartida por muchos.