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martes, 27 de enero de 2009

Irak: ¿Una luz al final del holocausto?


Una de las primeras acciones en cuanto a política internacional realizada por el presidente estadounidense Barack Obama fue la clausura de la prisión de Guantánamo (Cuba), lo cual le da réditos positivos frente a la opinión pública, puesto que fue una promesa electoral.

Entre los muchos asuntos que quedan por resolver en materia global, hay una en especial que, a pesar de que fue otra de sus promesas electorales, no hay visos de solución: La retirada de las tropas norteamericanas en Irak y su posterior pacificación.

Irak fue un escollo en la política de la administración de Bush debido a que no hubo una evolución positiva en el país del Golfo Pérsico y siendo este uno de los principales temas de repudio al ex presidente Bush.

¿Por qué no hay solución al conflicto y posterior holocausto iraquí? ¿Cómo se originó este problema?

Cuando Saddam Hussein llegó al poder en 1979, había señales de lo que sería su futuro régimen. Hussein pretendía ejercer una hegemonía en Medio Oriente en base al autoritarismo, ultranacionalismo, militarismo y, contando con el apoyo de su población y de los Estados Unidos, forjarse como líder indiscutible de la región. Como primera acción emprendió una guerra contra Irán, y durante el periodo que duro el conflicto (1980-1988) Hussein aprovechó para aplastar la oposición interna, una muestra de ello fue el genocidio de 148 Chiítas en Duyail. ¿Por qué Estados Unidos no reprimió en esta ocasión al régimen de Hussein? Intereses de por medio.

Estados Unidos necesitaba un aliado en Medio Oriente para frenar el avance de la influencia de Irán en la región, es por ello que los crímenes de Hussein pasaron “inadvertidos” y mas bien contó con el beneplácito del gobierno estadounidense.

Estados Unidos intervendría en caso de que sean afectados sus intereses. Y ese momento llegó con la invasión iraquí a Kuwait en 1990 y posterior conversión del emirato a provincia de Irak. Estados Unido no permitió que las instalaciones petrolíferas de Kuwait sean apropiadas por el gobierno de Hussein, por ello persuadió y ejerció influencia en la desición del Consejo de Seguridad de la ONU, a cargo en ese momento del peruano Javier Pérez De Cuellar, en la formación de una coalición multinacional para la expulsión de los iraquíes de Kuwait y la posterior invasión a Irak. La operación comenzó el 17 de Enero de 1991 con el nombre de “Tormenta del Desierto” y tras una rápida campaña de poco más de un mes, Saddam Hussein no tuvo otra opción que rendirse incondicionalmente.

¿Acaso fue esta campaña militar el principio de futuras intervenciones en Irak? Estados Unidos no se contentaría con haber vencido a Irak, quería la cabeza de Saddam Hussein a como dé lugar. Y que mejor momento, según la lógica gringa, que los atentados del 11 de Septiembre del 2001 en el World Trade Center a manos de Al Qaeda, liderada por Osama Bin Laden, que había sido financiada por Estados Unidos durante la ocupación soviética en Afganistán. Estados Unidos utilizó el pretexto del terrorismo y de las armas de destrucción masiva para dar comienzo a su “guerra preventiva”, aniquilamiento del régimen de Hussein y posesión de los recursos naturales. Esta operación empezó el 20 de Marzo del 2003 sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

La consecuencia de esta intervención militar fue el saldo de cientos de miles de víctimas civiles e inocentes – debido a atrocidades y excesos de la coalición formada por Estados Unidos, Reino Unido y España -, devastación del país, de sus recursos naturales y monumentos históricos.

Ahora sin Saddam Hussein en el poder, ejecutado en Diciembre del año 2006 por orden de un tribunal iraquí, y con Barak Obama como nuevo presidente de los Estados Unidos, nuevas dudas se generan a lo que será el futuro de esta anción árabe, pero mientras siga pasando el tiempo en conversaciones y debates, tengamos la seguridad que mas sangre se derramará sobre el desierto.

Lenon
Círculo Antonio Gramsci

sábado, 19 de enero de 2008

Encuentro de los comunistas de medio oriente


ENCUENTRO REGIONAL DE PARTIDOS COMUNISTAS DEL MEDIO ORIENTE



El pasado 5 de enero de 2008, y bajo el lema "Los últimos acontecimientos recientes en la región. Los planes para el 'Gran Oriente Medio' y la respuesta del Movimiento Comunista y Antiimperialista", se celebró en Atenas un cónclave de partidos comunistas y obreros de aquellos países que pertenecen al área geográfica del sur y el este del Mediterráneo, así como al Mar Rojo y la zona del Golfo Pérsico.



En esta reunión participaron representantes de la Tribuna Democrática Progresista de Bahrein, AKEL (de Chipre), el Partido Comunista de Grecia (KKE), el Partido Tudeh (de Irán), el Partido Comunista de Israel, el Partido Comunista Jordano, el Partido Comunista Libanés, el Partido del Pueblo Palestino, el Partido Comunista Sudanés, el Partido Comunista Sirio, el Partido Comunista de Siria y el Partido Comunista de Turquía. Asimismo, participó Kyriakos Triantafillidis, europarlamentario de AKEL y presidente de la Comisión del Parlamento Europeo para las relaciones con el Consejo Legislativo Palestino; y su colega europarlamentario por el KKE Giorgos Toussas, que también es miembro del anteriormente citado comité. Igualmente asistió y dirigió su saludo a los allí reunidos una delegación del Partido Comunista de Cuba.


El encuentro, que se encargó de organizar y auspiciar en Atenas el KKE, constituye una prolongación de otra reunión precedente, de carácter extraordinario, que tuvo lugar en agosto de 2006 a raíz de la injusta invasión que Israel protagonizó en el Líbano y la agresión continua que se perpetra contra el pueblo palestino. Los partidos de la región debatieron acerca de la escalada que en dicha zona está experimentando la intervención imperialista y los graves problemas que a los pueblos allí ubicados les genera el plan EE.UU.-OTAN para la formación de un "Gran Oriente Medio", así como la ingerencia de las fuerzas más reaccionarias que ha propiciado la denominada "guerra contra el terrorismo", afectando a una muy amplia franja del territorio. La conferencia de Annapolis, recientemente celebrada, y que había sido concebida para adecuarse a las líneas maestras trazadas por unos planes estadounidenses de alcance más general, ha redundado en un empeoramiento y agravamiento de la situación.


Los participantes señalaron que los comunistas se hallan a la vanguardia de la lucha por la democracia y el impulso de los intereses de los pueblos; a la vanguardia también de la lucha política e ideológica que se ha marcado como objetivo exponer y plantar batalla a la acción de aquellas fuerzas políticas que aspiran a sacar provecho de la situación y que se presentan a sí mismas como valedoras y "defensoras" de los pueblos, cuando, en realidad, sólo velan por sus propios intereses particulares y por erigirse en competencia de los Estados Unidos. Se subrayó la necesidad que para la lucha de los pueblos tiene el dotar a esa lucha de unas connotaciones de unidad, de clase y políticas. Se expresó, análogamente, la preocupación que existe ante el azuzamiento de las divisiones y de los conflictos de naturaleza religiosa, sectaria o étnica. Muchos de los participantes denunciaron los planes imperialistas para dividir y desmantelar los países, así como la agresividad de la que el sionismo hace gala en la región.


Los participantes resaltaron la necesidad de trabajar activamente en aras de la creación de un frente político y social unido en la región con un más amplio apoyo internacional de partidos, movimientos y organizaciones, para arremeter contra el plan imperialista que contempla la formación de un "Gran Oriente Medio" y su supuesta "democratización".


A la luz de la evolución reciente de los acontecimientos, los participantes expresaron su preocupación ante la posibilidad de una escalada en la virulencia de los ataques imperialistas contra los pueblos de Líbano, Palestina, Siria, Irán, Irak, Afganistán y Pakistán.


Ante esta situación, los participantes consideran que debe reforzarse el movimiento de solidaridad internacional con los pueblos de la región, así como el apoyo que ha de brindarse a la lucha de las fuerzas democráticas y progresistas de la región por la democracia, la libertad y la justicia social; a una acción libre de trabas y obstáculos sindical y política de aquellas fuerzas que combaten contra el imperialismo; al desarrollo de una actividad en condiciones de plena libertad e legalidad de los movimientos y partidos progresistas.


Recalcaron, asimismo, la necesidad de intensificar aún más la lucha para defender la soberanía nacional y la integridad territorial de cada uno de los países frente a cualquier intervención imperialista que se lleve a cabo bajo cualquier pretexto. Se incidió mucho en el hecho de que la lucha y la resistencia de los pueblos no es terrorismo, sino que es el derecho de cada pueblo para escoger las formas que caractericen su lucha.


Por último, los presentes en la reunión se comprometieron a intensificar su lucha en defensa del derecho inalienable de todos los pueblos para decidir por sí mismos y decidir de manera soberana el futuro de su tierra. Los participantes expresaron su solidaridad con la Cuba socialista, exigiendo el levantamiento del bloqueo estadounidense.
Los participantes exigieron:


• La restauración de la soberanía del Líbano y cese de todo tipo de control y bloqueo aéreo, marítimo y fronterizo del Líbano, así como de las violaciones diarias israelíes. Es necesario realizar reformas para contrarrestar la división del Líbano sobre bases étnicas y religiosas.


• La retirada del ejército israelí de los territorios palestinos, libaneses y sirios ocupados desde 1967, el total desmantelamiento de los asentamientos y la demolición del muro israelí. La creación de un estado palestino con Jerusalén como capital, junto a Israel. La solución del asunto de los refugiados y el retorno de los refugiados palestinos según la resolución 194 de la Asamblea de la ONU y en línea con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU relativas al tema.


• La liberación inmediata por Israel de todos los presos políticos libaneses, palestinos y de otros países árabes.


• Un Oriente Medio libre de armas nucleares, comenzando por la eliminación del arsenal nuclear de Israel.


• El fin de las amenazas y los actos de intimidación por parte de los EEUU y otras fuerzas imperialistas contra el pueblo de Siria y la liberación de los Altos del Golán.


• El cese de todas las amenazas de ataque militar o imposición de sanciones económicas contra Irán, así como solidaridad con la lucha del pueblo iraní por la paz, la democracia, los derechos humanos y la justicia social.


• La retirada inmediata de las tropas imperialistas de ocupación de Irak y Afganistán, y el derecho de los pueblos a decidir por sí mismos sobre su propio futuro.


• El cese inmediato de las operaciones militares turcas contra los kurdos en el norte de Irak, que son causa de nuevas intervenciones imperialistas.


• La retirada de las fuerzas turcas de ocupación de Chipre y la solución del problema de Chipre de acuerdo con las resoluciones de la ONU, el derecho internacional y los acuerdos de alto nivel que apuestan por una solución de federación bizonal y bicomunal.


• La retirada de todas las bases militares extranjeras de los países de la región. Los participantes se manifestaron contra el establecimiento de nuevas bases.


En el encuentro se discutieron varias propuestas de iniciativas y acciones conjuntas, incluyendo:
- Visitas de delegaciones conjuntas de Partidos Comunistas y Obreros a los países de la región (especialmente al Líbano, Palestina, Siria e Israel).


- Coordinación en el Parlamento Europeo y en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Invitaciones a los Partidos Comunistas y Obreros de la región, especialmente del Líbano, Palestina, Siria e Israel, a tomar parte en la sesiones del Parlamento Europeo.


- Continuar con las acciones conjuntas y la movilización de los partidos en el presente año. Aprovechar los actos de masas y las iniciativas como festivales, marchass, etc., para el fortalecimiento de la solidaridad.


- Apoyar las movilizaciones en protesta contra los planes imperialistas para un "Nuevo Oriente Medio" con ocasión de la visita de Bush a Oriente Medio en enero de 2008.


- Presionar a todo gobierno que acepte o no reaccione contra el plan para un "Nuevo Oriente Medio" y no condene la agresividad israelí hacia los pueblos de la región, los asentamientos, el muro divisor y el genocidio contra el pueblo palestino.