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lunes, 25 de agosto de 2008

El Parlamento ruso pide a Medvédev la independencia de Osetia del Sur y Abjazia

Las dos Cámaras de la institución tratan en sesiones extraordinarias la situación de las dos regiones georgianas

El Parlamento ruso ha aprobado esta mañana una resolución para solicitar a su presidente, Dmitri Medvédev, que Rusia reconozca la independencia de las regiones georgianas separatistas de Osetia del Sur y Abjazia. A primera hora, el Consejo de la Federación Rusa (el Senado ruso) ha aprobado por unanimidad la propuesta y, poco después, la Duma (Cámara baja) se ha pronunciado con la misma opinión. Los parlamentarios han comunicado la decisión a Medvédev, que tiene la última palabra, ya que el voto del Parlamento no es vinculante. Mientras, el presidente ruso ha afirmado que está preparado para cualquier paso que dé la OTAN, incluso, la ruptura de relaciones.

"Hoy es un día histórico para Abjazia y Osetia del Sur", ha asegurado el líder abjazo Sergei Bagapsh, que ha añadido que su Abjazia nunca volvería a formar parte de Georgia. Además, el documento de los senadores resalta que la Cámara alta "respalda plenamente la política del presidente de Rusia hacia Osetia del Sur y Abjasia". La semana pasada, Bagapsh y su homólogo en Osetia del Sur, Edouard Kokoity, pidieron al Kremlin el reconocimiento de sus regiones. El líder surosetio ha afirmado esta mañana que "está claro que después de la agresión contra Osetia del Sur, las relaciones con Georgia no pueden volver a su anterior situación".

Cambio de fronteras

Por su parte, el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, ha considerado que reconocer la independencia de las regiones separatistas constituiría un intento de "cambiar las fronteras de Europa a la fuerza", según declaraciones al periódico francés Libération.

Abjazia y Osetia del Sur se escindieron de Georgia a principios de los noventa tras la caída de la Unión Soviética. Se trató de una autoproclamación, ya que ningún país las ha reconocido como estado independiente. El pasado 7 de agosto, la tensión se agudizó en la zona después de que las tropas georgianas trataran de calmar las revueltas de los separatistas de Osetia del Sur. La intervención de Georgia obtuvo la respuesta de las tropas rusas, que protagonizaron una ofensiva que ha desembocado en una crisis entre Moscú y Occidente. Lo último en este frente abierto han sido las declaraciones del presidente ruso de esta mañana que ha advertido de que está preparado para los pasos que dé la OTAN después del "grave empeoramiento" de las relaciones con Rusia tras la crisis de Georgia. "Nada terrible" ocurrirá si la OTAN rompe con Rusia, ha añadido durante un encuentro en el balneario ruso de Sochi con el enviado de la alianza, Dmitri Rogozin.

Tras la retirada georgiana, Rusia ha insistido en mantener las denominadas fuerzas de pacificación en la zona con el objetivo de preservar su control de la zona. En estos momentos, la alerta de Occidente se debe en gran medida a la presencia de las tropas rusas en la estratégica ciudad portuaria de Poti, a orillas del mar Negro. Moscú también ha defendido su permanencia en Osetia del Sur, una región estratégica, ya que un oleoducto atraviesa su territorio y transporta el petróleo del Cáucaso a Occidente a través de Turquía, lo que supone no depender del suministro ruso.

Secesionistas en Moldavia

Mientras que recibe la postura del Parlamento en torno a Osetia del Sur y Abjazia, el presidente Medvedev se ha reunido esta mañana con su homólogo moldavo, Vladimir Voronine, y ha asegurado que ve "buenas oportunidades" para solucionar el conflicto abierto en Transdniéster, una región separatista de Moldavia que también aspira a la independencia, un objetivo que ahora se ha potenciado tras la crisis georgiana.

domingo, 17 de agosto de 2008

¿Georgia, pequeña y valiente?


Extraído de Rebelion.org


Para mucha gente, en la imagen de los tanques rusos recorriendo la frontera este mes de agosto resuenan los ecos siniestros de Praga en 1968. El reflejo instintivo hacia los esquemas de la Guerra Fría es algo normal, pero dos décadas después de la retirada soviética de aquellos bastiones resulta engañoso. No todos los desarrollos en la antigua Unión Soviética son una reproducción de lo ocurrido en la Unión Soviética.

El enfrentamiento entre Rusia y Georgia por Osetia del Sur, cuya escalada empezó dramáticamente ayer, tiene más en común con la Guerra de las Malvinas de 1982 que con la Guerra Fría. Cuando la Junta Militar argentina se regodeaba por el apoyo popular a su reconquista sangrienta de Las Malvinas, Henry Kissinger anticipó la inesperada respuesta militar británica con el comentario de que “ninguna gran potencia se retira para siempre.” Quizás Rusia haya frenado la larga marcha de repliegue hacia Moscú que comenzó con Gorbachev.

En los ochenta, mientras menguaba la URSS, el Ejército Rojo se retiró de los países de Europa del este para los cuales su presencia suponía la protección de los impopulares regímenes comunistas. Esta retirada prosiguió con las nuevas repúblicas nacidas de la difunta Unión Soviética y con la presidencia de Putin, bajo la presidencia del cual las tropas rusas fueron evacuadas incluso de las bases militares en el país.

Para muchos rusos este vasto repliegue geopolítico de zonas que fueron parte de Rusia, incluso mucho antes de la llegada del comunismo, no trajo consigo ninguna mejora en sus relaciones con occidente. Cuanto más retiraba sus garras Rusia de otros territorios, más acusaba al Kremlin Washington y sus aliados de ambiciones imperialistas.

A diferencia de Europa del este, por ejemplo, las tropas rusas son populares en los hoy secesionistas estados de Abjazia y Osetia del Sur. El retrato de Vladimir Putin se encuentra colgado en más paredes que el del presidente de Osetia del Sur, el antiguo campeón soviético de lucha libre Eduard Kokoity. A los rusos se les ve como protectores contra una posible repetición de las limpiezas étnicas llevadas a cabo por los georgianos.

En 1992 occidente respaldó los intentos de Eduard Shevardnadze de reafirmar el control georgiano sobre estas regiones. La guerra del presidente georgiano fue un desastre para su nación. Dejó a 300.000 o más refugiados “expulsados” de las regiones rebeldes, pero fue el saqueo de las tropas georgianas lo que resulta más difícil de borrar de la memoria de osetios y abjazos.

Los georgianos han alimentado esta humillación desde entonces. [El presidente georgiano] Mijaíl Saakashvili no sólo ha hecho muy poco por los refugiados desde que llegó al poder en el 2004 -aparte de trasladarlos de los moteles en los que se hospedaban en Tbilisi para despejar el camino a los intereses inmobiliarios- sino que ha destinado el 70% del presupuesto georgiano al ejército. A principios de la semana decidió poner a prueba el músculo de éste.
Consagrado a conseguir la entrada de Georgia en la OTAN, Saakashvili ha enviado tropas a Afganistán e Irak, para sentir así cómo los EE.UU. le respaldaban. Las calles de la capital georgiana están cubiertas de carteles con el retrato de George W. Bush, que aparece al lado de su protegido georgiano. La avenida George W. Bush conduce al aeropuerto de Tbilisi. Pero Saakashvili ha ignorado el dictum de Kissinger: “las grandes potencias no cometen suicidio por sus aliados.” Quizás sus aliados en Washington también la hayan olvidado. Esperemos que no.

Como Galtieri en el 82, Saakashvili se enfrenta a una crisis de la economía nacional y una población desengañada. Desde los años de la así llamada Revolución Rosa, el compadreo y la pobreza que caracterizaron al gobierno de Shevardnadze no han desaparecido. Las acusaciones de favoritismo y corrupción hacia el clan de su madre y las acusaciones de fraude electoral culminaron en una serie de manifestaciones contra Saakashvili el pasado noviembre. Sus implacables fuerzas de seguridad -entrenadas, equipadas y subvencionadas por occidente- cargaron violentamente contra los manifestantes. Emprenderla contra el enemigo común de Osetia del Sur hará que los georgianos hagan frente común con su presidente, al menos a corto plazo.

El pasado mes de septiembre, el presidente Saakashvili súbitamente se volvió contra su más cercano aliado en la Revolución Rosa, el ministro de defensa Irakli Okruashvili. Cada uno acusaba a su antiguo hermano de sangre de vínculos con la mafia y de obtener beneficios con el contrabando de mercancías. Sea cual sea la verdad, el hecho de que quienes son vistos como héroes por occidente por haber terminado con la corrupción de la época de Shevardnadze se acusen el uno al otro de toda suerte de crímenes y villanías debería ponernos en guardia a la hora de escoger a nuestro héroe local en lo que a la política del Cáucaso se refiere.

Los comentaristas geopolíticos occidentales se mantienen apegados a la simplificación de que una abusona Rusia la ha tomado con la pequeña y valiente Georgia. Sin embargo, cualquiera que esté familiarizado con las políticas del Cáucaso sabe que un estado que se queja de ser víctima de otro estado vecino mayor que él puede ser sumamente sospechoso hasta en los menores detalles. Los pequeños nacionalismos raramente son apacibles.

Lo que es peor: los programas de “entrenamiento y equipamiento” occidentales en el patio trasero de Rusia no contribuyen a la paz y la estabilidad, menos aún si líderes tan píromanos como Saakashvili los contemplan como una garantía de apoyo a las crisis nacionales, incluso si son ellos mismos quienes las han provocado. Parece haber pensado que el valioso oleoducto que atraviesa su territorio y los asesores de la OTAN que se mezclan con sus tropas regulares le prevendrían de una reacción militar rusa ante una incursión georgiana en Osetia del Sur. El cálculo se ha demostrado desastroso.

La cuestión ahora es si se logrará contener el conflicto o si, por el contrario, occidente entrará en él, elevando la tensión a niveles críticos. Occidente ha empleado hasta la fecha acercamientos muy diferentes a la crisis de los Balcanes, donde los microestados pro-occidentales rápidamente consiguen embajadas, y el Cáucaso, donde las fronteras establecidas por Stalin se tienen por sacrosantas.

En los Balcanes occidente patrocinó la desintegración de la multiétnica Yugoslavia, alcanzando el clímax con el reconocimiento de la independencia de Kosovo en febrero. Si un microestado dominado por la mafia como Montenegro puede obtener el reconocimiento de occidente, ¿por qué no habrían de obtenerlo las naciones pro-rusas -también con defectos, también sin estado- y que también aspiran a la independencia?

Dada su extraordinaria complejidad étnica, Georgia es una post-Unión Soviética en miniatura. Si los occidentales concedieron rápidamente el derecho a la independencia de Rusia a las repúblicas no-rusas en 1991, ¿cuál es la lógica por la que los no-georgianos deban permanecer en un micro-imperio que, casualmente, resulta ser pro-occidental?

Los nacionalismos de otros pueblos son como los romances de los demás, o, mejor dicho, las peleas de perros. Son cosas en las que gente inteligente haría mejor en no entrometerse. Una guerra en el Cáucaso nunca es una cruzada moral sin tacha, ¿pero acaso alguna guerra lo es?


Mark Almond es profesor de historia en el Oriel College, Oxford.

viernes, 15 de agosto de 2008

FOTOS DE LA GUERRA DEL CAUCASO

Refugiados regresan de Osetia

Tropas rusas comparten sus raciones con la población oseta y transportan heridos a los hospitales

Tanques georgianos no pudieron cumplir su objetivo de destruir a Tsjinvali


Tanque georgiano derrotado por resistencia oseta

Secuelas de los enfrentamientos entre invasores georgianos y tropas rusas


Tsjinvali destruida por ataques georgianos

Tropas rusas derrotaron a los invasores georgianos

Tropas rusas protegen Tsjinvali

Tsjinvali destruida

Tanque georgiano derrotado en osetia

*Cortesía de Ria Novosti

jueves, 14 de agosto de 2008

Sarko y la UE lograron parar los disparos‏

Luego de cinco días de intensas operaciones militares, el presidente ruso ordenó el repliegue de su ejército del territorio de Georgia, a cambio de “discusiones internacionales” para definir el futuro de Abjasia y Osetia del Sur. (*)

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Incendio en la localidad de Mul, Osetia del Sur, después del bombardeo del ejército ruso.

Por Eduardo Febbro

Desde París

Nicolas Sarkozy obtuvo en Moscú lo que una mayoría de analistas veía como imposible: que Rusia aceptara un plan de seis puntos propuesto por Francia en nombre de la Unión Europea para empezar a negociar con Georgia una solución a largo plazo sobre el conflicto cuatripartito que implica a Rusia, Georgia, Abjasia y Osetia del Sur. Luego de cinco días de combates y antes de recibir en Moscú a Sarkozy, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, ordenó el fin de las operaciones militares en una región que fue teatro de una de las primeras invasiones de un país soberano desde el hundimiento de la URSS. Aunque con condiciones, Medvedev aceptó luego el plan de paz presentado por Sarkozy, cuyo país preside actualmente la presidencia rotativa de la Unión Europea. Anoche, el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, dio luz verde al acuerdo francés. “Hemos aprobado en general los seis principios del alto el fuego y arreglo del conflicto”, se congratuló Sarkozy desde Tiflis, la capital georgiana.

El texto de seis condiciones negociado por París en Moscú prevé el compromiso de “no recurrir a la fuerza”, de “cesar las hostilidades de forma definitiva”, de asegurar el “acceso libre a la ayuda humanitaria”, de replegar sus respectivas fuerzas militares: los georgianos a su “lugar habitual de estacionamiento” y los rusos a “las líneas anteriores al desencadenamiento de las hostilidades”. El último punto no figuraba en el paquete presentado por el presidente francés, del que desapareció el término “integridad territorial” (de Georgia). Rusia incluyó la necesidad de entablar “discusiones internacionales” sobre el estatuto de las provincias separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur y sobre las modalidades de una seguridad duradera en ambas provincias. En el curso de una conferencia de prensa conjunta con Medvedev, Sarkozy reconoció que la tarea que estaba por delante sería difícil, pero aclaró que Rusia se había comprometido a “garantizar y respetar la soberanía de Georgia”. A su vez, el jefe de Estado ruso indicó que los seis puntos del plan eran “buenos para resolver el problema, para poner fin a esta dramática situación y tanto Georgia como Osetia del Sur pueden asumirlos”.

Quedaba, no obstante, una escala más. Sarkozy dejó Moscú y partió ayer por la tarde rumbo a Tiflis, la capital de Georgia, para presentar el mismo texto que expuso en Moscú. A este respecto, el presidente ruso advirtió: “Si la parte georgiana está dispuesta a firmar y a replegar sus tropas hasta las posiciones iniciales y hacer lo que estipulan los puntos del plan, se abrirá el camino hacia la normalización de la situación en Osetia del Sur”.

Además de convencer a Georgia, Sarkozy tiene otro escollo por delante. A nivel europeo, uno de sus principales desafíos consiste en elaborar un consenso entre los 27 miembros de la Unión Europea. Los 27 están divididos en dos bloques: por un lado se encuentran los miembros históricos de la UE, sensibles a los argumentos de Moscú y a su potencia energética mundial; por el otro, se alinean los más recientes adherentes a la UE que son, además, ex satélites de la desaparecida Unión Soviética. Estos países pugnan a favor de una línea dura contra Moscú y denuncian la rudeza de la respuesta militar rusa. Esas mismas diferencias se trasladan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del que Rusia es uno de los cinco miembros permanentes.
El conflicto del Cáucaso conoció un nuevo episodio de tensión justo en el momento en que Nicolas Sarkozy partía rumbo a Tiflis. Georgia anunció que había presentado una querella por “limpieza étnica” ante la Corte Penal Internacional, la CPI con sede en La Haya. La oficina del fiscal de la CPI, el juez argentino Luis Moreno Ocampo, indicó que ésta podría entablar una investigación preliminar sobre el conflicto entre Georgia y Rusia.

El lunes, Tiflis se dirigió a la Corte Europea de Derechos Humanos, la cual recomendó a Rusia evitar cualquier medida “capaz de amenazar la vida o la salud de las poblaciones civiles”.

Los testimonios de las agencias humanitarias que operan en las zonas de conflicto, de los corresponsales o los enviados especiales dan cuenta del hostigamiento de que son objeto las poblaciones civiles, víctimas de los bombardeos rusos. La Oficina de las Naciones Unidas para los refugiados, Acnur, evaluó en más de 100 mil las personas desplazadas por la guerra. Desde el jueves pasado, cinco periodistas murieron cubriendo este conflicto que ahora pende de seis puntos, de la voluntad de aplicarlos y de los medios para verificar su pleno respeto.

Ni Rusia ni Georgia son ejemplos citables del respeto a los derechos humanos o los códigos mínimos de convivencia con vecinos hostiles.



Carne de cañón

Por Fidel Castro *


El gobierno de Georgia no habría lanzado jamás sus fuerzas armadas contra la capital de la República Autónoma de Osetia del Sur al amanecer del 8 de agosto, para lo que denominó el restablecimiento del orden constitucional, sin la concertación previa con Bush, quien el pasado mes de abril en Bucarest comprometió su apoyo al presidente Saakashvili para el ingreso de Georgia en la OTAN, lo que equivale a un puñal afilado que se intenta clavar en el corazón de Rusia.


Las tropas rusas que se encontraban en Osetia del Sur estaban desplegadas en una misión de paz reconocida internacionalmente; no disparaban contra nadie. ¿Por qué Georgia escogió el 8 de agosto, cuando se inauguraban los Juegos Olímpicos de Beijing, para ocupar Tsjinvali, la capital de la república autónoma? Ese día cuatro mil millones de personas en todo el planeta presenciaron por televisión el maravilloso espectáculo con el que China inauguró esos juegos. Sólo el pueblo de EE.UU. no pudo disfrutar ese día la transmisión directa que allí se escenificó.Bush sí pudo disfrutar el espectáculo como invitado oficial.


Todavía el domingo 10, dos días y medio después, se lo veía agitando banderas, fingiendo ser adalid de la paz y preparado para deleitarse con las victorias de los magníficos atletas norteamericanos, a los que sus ojos, acostumbrados a mancillarlo todo, veían como símbolo del poder y la superioridad de su imperio. En sus ratos de ocio, mantenía largas conversaciones con los funcionarios subordinados en Washington, amenazaba a Rusia y alentaba los discursos, humillantes para ese país, del representante de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU.


Algunos de los antiguos países que integraban el campo socialista, o parte de la propia URSS, hoy actúan como protectorados de Estados Unidos. Sus gobiernos, impulsados por un odio irresponsable contra Rusia, como Polonia y la República Checa, se alinean en posiciones de apoyo total a Bush y al ataque sorpresivo contra Osetia del Sur por Saakashvili, un aventurero de extraña historia que, habiendo nacido bajo el socialismo en Tiflis, capital de su país, se hizo abogado en una universidad de Kiev, realizó cursos de posgrado en Estrasburgo, Nueva York y Washington. Ejercía esa profesión en Nueva York.


Se configura como un georgiano occidentalizado, ambicioso y oportunista.¿Qué hacen en Irak los soldados georgianos sino apoyar una guerra que ha costado a ese pueblo centenares de miles de vidas y millones de damnificados? Saakashvili por su propia cuenta jamás se habría lanzado a la aventura de enviar el ejército georgiano a Osetia del Sur, donde chocaría con las tropas rusas emplazadas allí como fuerza de paz. No se puede jugar con la guerra nuclear ni premiar el suministro de carne de cañón para el mercado.



* Del editorial publicado en Cubadebate.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Rusia trata de librar a Georgia de su locura

Una palabra explica el motivo por el cual EE.UU., la OTAN y la Unión Europea se han forzado a cruzarse de brazos, mientras Rusia defiende sus ciudades, y sus intereses nacionales en el Cáucaso, y libera a los georgianos de la demencia de su impopular presidente, Mikheil Saakashvili. Esa palabra es Kosovo.

Rusia envió tropas a la región separatista georgiana de Osetia del Sur para enfrentar a soldados georgianos que habían avanzado dentro de ese territorio.

Cuatro días de duros combates han causado miles de víctimas y la retirada de las fuerzas georgianas. Se informó que las tropas rusas seguían combatiendo el lunes en partes de Georgia, incluso alrededor de la capital Tbilisi.


Ochocientos años de historia caucásica explican por qué Saakashvili ha impuesto semejante destrucción e ignominia sobre sus compatriotas durante los últimos días. La reina Tamar, la más importante soberana georgiana (1184-1213), es responsable por el hábito mostrado por los gobernantes georgianos durante el último milenio de tratar a sus vecinos Armenia, Azerbaiján, Osetia y la costa de Turquía en el Mar Negro como si fueran protectorados. Pero como Tamar también enseñó a sus compatriotas, a la ambición georgiana siempre se le acaba la fuerza cuando los vecinos resultan ser igual de ambiciosos, ricos o duros.

El número 300 explica lo que significa ser más duro – es la suma de la cantidad de piezas de artillería rusa que fueron desplegadas solo a Osetia del Sur, una vez que Saakashvili despachó sus soldados entrenados por EE.UU. e Israel para que entraran en acción en Tsjinvali, capital de Osetia del Sur. Ese ataque, según el pensamiento militar ruso, no tenía la intención de retener a Tsjinvali en Georgia, sino de destruirla, y retirarse rápidamente a Georgia – terminando con la secesión surosetia a través de la liquidación de su pueblo.

Queda por ver cuán duros son ahora los objetivos de guerra rusos – a diferencia de sus métodos. Según fuentes georgianas, no hay refugio para los atacantes en la propia Georgia, mientras la artillería rusa golpea duramente a las unidades militares georgianas dentro de su alcance; la fuerza aérea rusa bombardea toda unidad y depósito militar en territorio georgiano; y la flota rusa del Mar Negro responde al fuego de barcos georgianos frente a Ochamchire, el puerto regional abjazio.

Para todos los rusos, no sólo para los que tienen parientes en Osetia, la destrucción casi total por cañones georgianos de Tsjinvali es un crimen de guerra. Las muertes de unos 2.000 civiles en el ataque georgiano, y la fuga forzada de unos 35.000 sobrevivientes de la ciudad – el último censo de la población de Tsjinvali fue de 30.000 – han sido descritas por los dirigentes rusos, y son entendidas por la opinión pública rusa, como una forma de genocidio. Noventa por ciento de la población de la ciudad, son ciudadanos rusos.

Para los rusos, el ataque georgiano del 8 de agosto parece ser el mismo tipo de “limpieza étnica” que EE.UU. y las potencias europeas han tratado como un crimen contra la humanidad, cuando fue cometido en el antiguo territorio de Yugoslavia federal.

Pero los rusos ven la guerra internacional que despedazó Yugoslavia como un ensayo para despedazar el Cáucaso ruso, primero al armar al secesionista chechenio Dzhokar Dudayev; luego, al financiar terrorismo anti-ruso en las provincias rusas de Chechenia e Ingushetia; y ahora por la arremetida militar georgiana contra Osetia del Sur.

Ya que EE.UU. y la Unión Europea han obligado hace tan poco tiempo a Serbia a aceptar la toma albana de la provincia Kosovo de Serbia, el punto de vista abrumador en Rusia es que no se permitirá que esto vuelva a ocurrir. “Osetia no es Kosovo” es hoy un refrán generalizado en Moscú.

Si [el antiguo presidente yugoslavo] Slobodan Milosevic tuvo que ser juzgado – la opinión en este país es que lo mismo debería pasar con Saakashvili," dice un destacado analista moscovita.

Pero ¿es ahora un objetivo de guerra ruso expulsar del poder de Saakashvili? Dicen que el Ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo a la Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, durante el fin de semana que Saakashvili "debe irse". Bernard Kouchner, Ministro de Exteriores francés, en una misión de mediación entre las capitales georgiana y rusa, oirá el mismo punto de vista en Moscú el lunes.
El argumento ruso es que, desde su llegada al poder en 2003, Saakashvili ha militarizado su país con armas, entrenamiento militar y dinero de EE.UU., la OTAN e Israel, sin otro propósito que amenazar a Rusia, y a las nacionalidades minoritarias de la región, que buscan la protección de Moscú – los abjazios y los osetios.

Saakashvili, dice el argumento ruso, ha iniciado una escalada militar durante el último año porque su base política se ha resquebrajado y su apoyo interior disminuye. La oposición política georgiana en el interior, y en el exilio, está de acuerdo. Acusa al presidente y a su familia, incluyendo al poderoso Timur Alasaniya, tío de Saakashvili, de enriquecerse de un modo corrupto con el tráfico de armas y de apoderarse de los recursos del país, de concesiones portuarias y comerciales para ellos y sus partidarios. Alasaniya, hermano de la madre de Saakashvili, tiene la posición oficial de representante georgiano ante una Comisión de Desarme de Naciones Unidas en Nueva York (nada que ver con Irakly Alasaniya, embajador de Georgia ante Naciones Unidas).

Los dirigentes de la oposición georgiana casi lograron derribar a Saakashvili durante el otoño pasado. El presidente se vio obligado a imponer el estado militar en Tbilisi, mientras su ex ministro de defensa, Irakly Okruashvili, lo acusaba públicamente de asesinato y corrupción. Okruashvili se encuentra actualmente en París, donde el gobierno francés le otorgó asilo político. En junio, un tribunal francés rechazó la orden de detención de Saakashvili para el arresto y extradición de su antiguo amigo y actual crítico más encarnizado. Okruashvili no está comprometido por antiguos vínculos profesionales con Moscú, como una serie de dirigentes de partidos políticos en Tbilisi. Okruashvili es un probable candidato para reemplazar a Saakashvili, siempre y cuando la opinión pública se vuelva contra el presidente.

Pero esto no puede suceder mientras continúen las operaciones militares rusas contra objetivos georgianos. Destacadas personalidades de la oposición dentro del país, como Shalva Natelashvili, jefe del Partido del Trabajo Georgiano, creen que deben mantenerse en silencio por el momento. Según Irakly Kakabadze, organizador independiente de la oposición basado en Nueva York: “Una vez que terminen los bombardeos, creo que Saakashvili no sobrevivirá.” En la primavera, Kakabadze fue arrestado y encarcelado en Tbilisi por hombres de la seguridad de Saakashvili que trataban de desorganizar una protesta callejera contra el régimen del presidente.

La opinión pública en Georgia ya culpa a Saakashvili por la locura y la pérdida de la aventura osetia. Incluso antes de que comenzara la semana pasada, dirigentes de la oposición llamaron a terminar con la militarización del país. Sin embargo, como dijo un dirigente opositor el lunes, los bombardeos deben detenerse: “De otra manera, los rusos estarán convirtiendo a Saakashvili en la víctima.”

El problema para los rusos es que la detención de la campaña militar no pone fin a las amenazas de Saakashvili. Tampoco existe confianza alguna en Moscú, a ambos lados del muro del Kremlin, en que se pueda confiar en que Rice y en Kouchner controlen a Saakashvili, incluso si prometieran hacerlo.

Si esta semana se acuerda un cese al fuego, georgianos y rusos podrían ponerse de acuerdo en que Saakashvili tiene una responsabilidad por la guerra que comenzó el 8 de agosto. Sin embargo, ni los críticos internos de Saakashvili, ni el gobierno ruso, esperan que los estadounidenses abandonen ahora a su hombre – menos todavía, que lo escolten al tribunal de crímenes de guerra de La Haya.

Ya que los franceses tienen a la alternativa presidencial georgiana, Okruashvili, bajo su tutela en Paris, lo que hagan a continuación podría colmar la brecha que abrió la artillería de Saakashvili el viernes pasado.
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John Helmer ha sido corresponsal basado en Moscú desde 1989, especializado en la cobertura del mundo de los negocios ruso.
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sábado, 9 de agosto de 2008

El fin del mundo en la cuna de Stalin


- El bombardeo de la ciudad georgiana de Gori por la aviación rusa desata escenas de pánico

- Cientos de soldados y civiles se ocultan en los refugios


Volaban sobre las montañas como avispones enloquecidos. Rozaron las cúspides de los monasterios de Gori antes de abrir fuego: una maraña de misiles lanzados hacia cinco enormes caserones a las puertas de la ciudad. Es la feroz represalia de Rusia contra la ofensiva del Ejército de Georgia en Osetia del Sur. "Es el fin del mundo", cuenta Andro Toratze, quien sobrevivió a la masacre. "Ya han localizado unos 30 cuerpos entre los escombros. Entre ellos había una mujer embarazada, tres ancianos que estaban tomando el fresco y dos niños que jugaban en el patio. Todos civiles".

Gori se encuentra a unos 40 kilómetros de Tbilisi, y es la pequeña ciudad en la que, en 1879, nació Joseph Stalin. Caravanas de automóviles tratan de huir y avanzan en dirección contraria, pero también hay carros campesinos, animales de carga, hombres y mujeres en bicicleta. "Nos han dicho que en unas horas volverán a bombardear, por eso quien puede huye hacia las aldeas más cercanas", explica Nodari Rukaze. De vez en cuando, la sirena de una ambulancia se añade a la triste sinfonía de esta evacuación.

A unos kilómetros del centro de la ciudad, hay cientos de soldados apostados en cualquier sitio. Unos están arracimados debajo de un puente; otros, escondidos detrás de una cuneta o entre los árboles de un bosque. Tienen que ser reservistas, ya que muchos de ellos acaban de llegar a sus teóricos puestos de la defensa con su propio coche, que intentan ocultar con hojas y plásticos. Junto a la última curva antes del pueblo flota una nube de humo de olor acre. Es la pólvora desprendida de los proyectiles recién disparados por los aviones rusos.

A un lado surgen los caserones destrozados y acribillados por la metralla. Están todavía abarrotados de bomberos que intentan apagar las llamas y voluntarios cansados que tratan de recomponer lo que queda de quienes hasta hace unas horas vivía entra esas paredes. En las fachadas de los edificios se distinguen enormes huecos con bordes ennegrecidos. Al otro lado de la calle, una muchedumbre ordenada guarda silencio. Se trata en su mayoría de mujeres. Observan, sopesan las pérdidas, lloran por el dolor que han dejado esos misiles en tan sólo un segundo.


Tras cruzar una plaza, tal vez la única en todas las ex repúblicas soviéticas en las que todavía se levanta una estatua de bronce del pequeño padre, de José Stalin, aún venerado en muchos lugares, se llega al centro de la pequeña ciudad. Dicen que han caído bombas también el mercado y en el estadio. Pero la calle está bloqueada. Para proseguir hay que dejar el automóvil y caminar. Cerca hay una chica que arrastra una enorme y pesada maleta, un campesino que camina junto a un ternero y un burro devorado por las pulgas. Se acerca un soldado y dice que hay que regresar a Tbilisi o esconderse en algún sótano porque "esos, cuando disparan, no se andan con miramientos".

Tendrá unos escasos 18 años, y el uniforme le viene pequeño, así como el casco. Muestra un emblema de algodón en el pecho que indica que pertenece a la Guardia Nacional. Se trata entonces de un reservista, como casi todos los que se encuentran en la calle. Y como casi todos, también, está sudado, histérico, demasiado distraído para ser un soldado. Aterrorizado.

Le preguntamos cuándo le han alistado. "Ayer por la tarde", dice. "Verá, tengo mucho miedo de que si esta escalada de violencia no se parara terminaríamos todos aplastados por los rusos, porque nuestro ejército, en comparación con el suyo, no es ni siquiera como David ante Goliat, sino más bien como un corderito ante un tigre hambriento".

Georgia anuncia el "estado de guerra"

- Tbilisi reforzará las tropas con los soldados desplegados en Irak y pedirá ayuda a EE UU.

- Rusia anuncia la "liberación completa" de la capital suroseta mientras Putin viaja hasta Osetia del Norte
El presidente georgiano, Mijail Saakashvili, ha declarado el "estado de guerra" en el país después de confirmar que ha pedido al Parlamento, donde su partido cuenta con mayoría, que declare hoy mismo la ley marcial para "hacer frente a la agresión militar rusa" en su territorio. La aplicación urgente de una norma que suele aplicarse en situaciones de guerra o rebelión y que otorga facultades extraordinarias a las Fuerzas Armadas para el resguardo del orden público muestra que Tbilisi no se ha intimidado ante la ofensiva rusa.

Tras los bombardeos rusos contra ciudades y bases militares georgianas, Saakashvili ha asegurado además que ya ha dado el visto bueno para el retorno del contingente georgiano en Irak, compuesto por unos 2.000 hombres, para luchar en Osetia del Sur. El mandatario georgiano tiene previsto hablar hoy con su homólogo estadounidense, George W. Bush, del que espera sacar un compromiso formal en el conflicto con Rusia así como ayuda para facilitar la vuelta de sus soldados desde Irak.

Rusia tampoco tiene previsto recular. Su presidente, Dimitri Medvédev, ha hablado por teléfono con su homólogo estadounidense, George W. Bush, al que ha comunicado en primera persona que la única salida a la crisis actual es la retirada de las fuerzas de Tbilisi. Mientras tanto, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, se ha desplazado hasta la capital de Osetia del Norte, Vladikazvka, donde ha pedido el fin inmediato de la agresión contra Osetia del Sur. El mentor de Medvédev, aún más influyente que su predecesor, ha asegurado que ha viajado hasta el enclave vecino para tratar la huida de los refugiados surosetos que han abandonado la región.

Medvédev había calificado la situación en la región prorrusa de "catástrofe humanitaria" ante los miles de civiles que están padeciendo la ofensiva georgiana. Según las autoridades rusas, Moscú ha iniciado una gran evacuación de unos 30.000 civiles en Tsjinvali. Medvédev ha justificado la acción de las tropas rusas en Osetia en la necesidad de "imponer la paz a la parte georgiana" y ha cargado contra Ucrania, otra república ex soviética como Georgia, a la que acusa de apoyar "el genocidio" de Osetia del Sur tras el envío de tropas para respaldar a Tbilisi.

El Ejército ruso, que ayer entró con aviones y carros de combate en Osetia del Sur como respuesta a la ofensiva militar de Georgia en la región separatista, ha anunciado que la capital suroseta, Tsjinvali, ha sido "completamente liberada" de las fuerzas georgianas. Tbilisi ha negado esta información por parte del gabinete ruso.

La batalla por tomar el control de la ciudad más importante del enclave secesionista se ha intensificado durante la madrugada con enfrentamientos que, según oficiales rusos, se ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, tras los "cientos de muertos" que reconoció ayer el presidente de facto de Osetia del Sur, Eduard Kokoity. Desde Georgia se ha rechazado de pleno el balance de muertos ofrecido por rusos y separatistas osetos y se ha decidido movilizarse aún más.

Tanto rusos como georgianos han hablado ya de "declaración de guerra" por las acciones militares que unos y otros han llevado a cabo en las últimas horas. Las "acciones agresivas" de ayer a primera hora han pasado a ser más contundentes con el uso de artillería pesada y la entrada de tropas en la capital suroseta. Ni a Moscú ni a Tbilisi les ha temblado el pulso para defender una región que tiene aspiraciones y deseos manifiestos de adherirse a Rusia y que Georgia considera parte inexorable de su territorio.

Abjazia ataca poblados georgianos

Después de la ofensiva de Tbilisi, la caja de Pandora se ha abierto en el Cáucaso. Las tropas de la también separatista Abjazia han decidido mover su ficha por cuenta propia y han lanzando una ofensiva para apoderarse del desfiladero de Kodori, habitado por georgianos y fiel al Gobierno de Georgia.

El presidente del régimen separatista abjazo, Serguéi Bagapsh, ha anunciado que los aviones que atacaron los poblados georgianos en el desfiladero pertenecen a su región. Según datos oficiales, hasta hace poco los separatistas abjazos solo disponían de unos cuantos aviones de entrenamiento de fabricación checa, armados con ametralladoras y bombas de fabricación casera. A lo largo de toda la guerra de secesión en Abjazia, de 1992 a 1995, las fuerzas abjazas, apoyadas por la aviación y unidades regulares rusas, no lograron vencer la resistencia de los montañeses de Kodori.

Rusia y Abjazia acusan a Georgia de desplegar tropas en el desfiladero que, según ellos, supone una violación de los acuerdos de desmilitarización de las zonas colindantes, alcanzado en 1995.

Movilización diplomática

Fuentes europeas han confirmado que el representante de Exteriores de la Unión (UE), Javier Solana, ha intensificado el contacto con el presidente ucranio, Viktor Iouchtchenko, y el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, con el objetivo de mediar en el conflicto ruso-georgiano ante la escalada de violencia de los dos últimos días.

El fracaso diplomático hasta ahora es evidente. La segunda reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para elaborar una declaración conjunta y pedir el alto el fuego en Osetia del Sur ha vuelto a concluir esta madrugada sin un acuerdo por segundo día consecutivo.

El ministro de Exteriores británico, Des Brown, ha informado que una delegación conjunta de la UE, EE UU, la OTAN y la OSCE viajarán a Georgia para intentar reconducir la situación tras el conflicto.

viernes, 8 de agosto de 2008

Las tropas rusas entran a la capital de Osetia del Sur para defender a sus "compatriotas"

  • Tanques procedentes de Moscú entran a la capital de la región separatista.
  • El presidente georgiano asegura que Rusia "está librando una guerra" y pide la intervención de EE UU.
  • El líder rebelde surosetio afirma que hay "centenares de civiles muertos"


El polvorín del Cáucaso ha estallado en la región de Osetia del Sur, perteneciente a Georgia. Tras meses de tensión, Georgia y Rusia han empezado a librar una batalla por tomar el control de la provincia separatista, y más concretamente de su capital, Tsjinvali. A la operación militar emprendida esta madrugada por Tbilisi, ha respondido Moscú con igual fuerza para apoyar a las fuerzas de los rebeldes surosetios.

Una columna de vehículos acorazados rusos ha entrado en la capital de Osetia del Sur, según informan fuentes militares rusas citadas por la agencia RIA Novosti; mientras oficiales georgianos han comunicado que la aviación rusa ha bombardeado la base aérea militar de Vaziani, a las afueras de Tbilisi, capital de Georgia.

Sólo más producirse esta movilización del Ejército ruso, las autoridades georgianas han lanzado un comunicado donde aseguran que Rusia ha hecho "una agresión militar directa" contra su país. El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, ha dicho en declaraciones a la CNN que "Rusia está librando una guerra en nuestro propio territorio" y ha pedido la ayuda urgente de Estados Unidos. Mientras tanto, la ministra de Exteriores georgiana ha solicitado públicamente "la ayuda del mundo".

En medio de las hostilidades, el líder rebelde surosetio, Eduard Kokoiti, ha asegurado que hay "centenares de civiles muertos" en Tsjinvali. "Este es el tercer genocidio del pueblo oseta cometido por Georgia", ha asegurado Kokoiti a la agencia rusa Interfax en conversación telefónica.

Amenazas

Moscú había amenazado esta mañana a Georgia al entender que la acción de Tbilisi era una declaración de guerra contra la región aliada. El presidente ruso, Dimitri Medvédev, había advertido de que defendería a sus "compatriotas" de Osetia del Sur y había prometido que los responsables de sus muertes "no quedarán impunes".

En Osetia del Sur, casi todo el mundo tiene un pasaporte ruso, ya que Moscú se lo facilita como medida de castigo a Georgia y de apoyo a los separatistas. "Según la Constitución y la Ley Federal, debo proteger la vida y la dignidad de los ciudadanos rusos dondequiera que estén. No permitiremos que sus muertes queden impunes. Los responsables recibirán el castigo que merecen", ha dicho Medvédev.

Su primer ministro, mentor y hasta hace poco presidente, Vladímir Putin, ha informado al presidente de EE UU, George W. Bush, de que tiene a "muchos voluntarios rusos" dispuestos a luchar codo con codo con los separatistas surosetios y que "será difícil retenerlos", según ha informado su portavoz, Dimitri Peskov. Desde Pekín, donde ambos se encuentran para asistir a la apertura de los Juegos, ha dicho también que las "agresiones" de Georgia contra Osetia del Sur tenían necesariamente que conllevar "represalias" por parte rusa. Varios soldados de paz rusos enviados a la zona han resultado muertos, según el Ejército ruso, mientras el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, había asegurado que sus tropas no pararían hasta "imponer la paz".

Operación militar georgiana

Las tensiones se convirtieron ayer en una guerra abierta cuando Georgia lanzó una operación militar a gran escala contra los secesionistas. Horas más tarde, aviones georgianos Su-25 bombardeaban Tsjinvali, la capital osetia, con el resultado de al menos 15 muertos, según ha comunicado el Comité de Información y Prensa (CIP) del Gobierno secesionista.

Según el Gobierno de Tbilisi, que ha movilizado a todos los reservistas, la operación militar tiene como objetivo "restaurar el orden constitucional" en la provincia separatista. Los combates entre fuerzas georgianas y rebeldes han llegado Tsjinvali, donde han entrado tanques georgianos. Por el otro lado, cientos de voluntarios de Rusia y Abjazia, la otra región georgiana con aspiraciones separatistas, se han encaminado a Osetia del Sur para prestar su ayuda a los surosetios.

Tras horas de combates, Georgia ha anunciado un alto el fuego de tres horas (entre las 11.00 y las 14.00 GMT), para permitir la evacuación de civiles de las zonas donde hay combates, pero la situación no ha hecho más que empeorar en las últimas horas.

jueves, 7 de agosto de 2008

Georgia ataca a Osetia del Sur


Georgia asalta la capital de Osetia del Sur para "restaurar el orden constitucional"

  • Las tropas de Tbilisi lanzan una ofensiva con tanques.
  • Rusia emplaza a la comunidad internacional para poner fin al conflicto y pide a la OTAN que reconsidere admitir a Georgia como miembro

El Ejército georgiano ha emprendido esta madrugada una importante operación militar para "restaurar el orden constitucional" en la provincia separatista de Osetia del Sur, según ha informado un mando de las fuerzas armadas georgianas en declaraciones recogidas por la agencia de noticias rusa Interfax. "A pesar de nuestro llamamiento a la paz y del alto el fuego unilateral, los separatistas continuaron bombardeando ciudades georgianas", explicó el comandante Mamuka Kurashvili.

"Cerca de las 3:30 de la madrugada (01:30 hora peninsular española), se lanzó un ataque con tanques en las afueras de Tskhinvali", aseguró el líder separatista Eduard Kokoity. "Se avecina un gran enfrentamiento", agregó. Por el momento se desconoce el número de víctimas causadas por los enfrentamientos.

De esta manera, ambas partes pusieron fin al alto el fuego que habían acordado tan sólo unas horas antes, tras una jornada de intensos tiroteos y acusaciones mutuas. "Se están produciendo combates encarnizados", subrayó Kokoity, que denunció que las tropas habían tomado al asalto la capital de la región, Tsjinvali.

Por su parte, el secretario del Consejo Nacional de Seguridad georgiano, Kaja Lomaia, declaró a la agencia de noticias Reuters que "los separatistas abrieron fuego en las localidades georgianas de Prisi y Tamaraheni y nosotros tuvimos que responder".

Cientos de voluntarios de Rusia y Abjasia se han encaminado a la provincia separatista de Osetia del Sur para unirse a los rebeldes en su enfrentamiento contra las fuerzas de Tbilisi, según informó la agencia de noticias Interfax news.

Presión de Moscú

En este contexto, el ministro de Exteriores ruso ha aprovechado para pedir a la OTAN que reconsidere admitir como miembro a la ex república soviética, pues "los pasos de Georgia son absolutamente incomprensibles y demuestran que el liderazgo de Georgia tiene cero credibilidad", dijo Yiru Popov, enviado a la región para mediar y concretar las conversciones entre el Gobierno y separatistas.

No obstante, Rusia ha emplazado a la comunidad internacional a que trabaje para poner fin a la violencia, después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, pidiera a Moscú que presionara "a los líderes de facto de Osetia del Sur para que cesen el fuego". El Consejo de Seguridad de la ONU ha acogido la petición de Moscú y tiene previsto reunirse de manera urgente este viernes para analizar la situación.

También el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha apelado a los partidos concernientes a que eviten cualquier acción que degrade la situación y amenace la estabilidad de la región, según indicó su portavoz, Michèle Montas.

Breve tregua

Pocas horas antes de que se reabriera el fuego, el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, anunciaba que había ordenado a sus tropas no responder con fuego a los separatistas, además de proponer a Rusia como garante de la amplia autonomía que Georgia ofrece a esa región.

En su declaración, televisada por varios canales georgianos que se reciben en Osetia del Sur, Saakashvili reiteró su oferta de una "autonomía ilimitada" y tendió la mano a Rusia, acusada por Tbilisi de prestar ayuda política, económica y militar a los separatistas. "Propongo que la Federación Rusa sea el garante de la autonomía de Osetia del Sur en territorio de Georgia", ha subrayado el dirigente georgiano, cuyas anteriores propuestas de autonomía fueron rechazadas por Tskhinvali.

Escalada de tensión

Quince años despúes de que Osetia del Sur y la región de Abjazia comenzaran su lucha para separarse de Georgia, las crecientes tensiones y los enfrentamientos cada vez más intensos están propagando el espectro de un conflicto a gran escala.

Ambas regiones disfrutan del respaldo político y financiero de Moscú, que tiene allí desplegadas fuerzas de paz, pero el Gobierno prooccidental de Georgia ha prometido restaurar el control sobre su territorio y promover la candidatura del país para adherirse a la OTAN. Esta región es de gran interés para Rusia y Occidente, ya que por allí pasan importantes rutas de transporte energético.

viernes, 18 de julio de 2008

Georgia: una guerra a la espera de que ocurra

Georgia: una guerra a la espera de que ocurra

Asia Times

La República Caucásica de Georgia, en comparación con otras naciones, no parece ser un importante protagonista global. Sin embargo, Washington ha invertido inmensas sumas y ha contribuido a que su propio déspota, Mikhail Saakashvili, ocupe la presidencia para cerrar un anillo de hierro nuclear de la OTAN alrededor de Rusia.

LaSecretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, visitó la capital Tbilisi e hizo incisivas declaraciones contra Moscú por apoyar a los Estados georgianos separatistas de Abjasia y Ossetia del Sur, culpando esencialmente a Moscú por una guerra inminente incitada por Washington a fin de incluir a Georgia en la OTAN durante la cumbre de la OTAN de diciembre.

Los medios occidentales tienden a ignorar las crecientes tensiones en la estratégica región del Cáucaso, o a sugerir, como lo hace Rice, que todo el conflicto es causado por el apoyo de Moscú a las repúblicas “secesionistas” de Abjasia y Ossetia del Sur. En realidad, en la región tiene lugar un juego de ajedrez bastante diferente, con el potencial de detonar una importante escalada de tensiones entre Moscú y la OTAN.

El tema subyacente es que desde la disolución del Pacto de Varsovia en 1991, uno tras otro de los antiguos miembros así como antiguos Estados de la URSS han sido instados, y en muchos casos sobornados con falsas promesas de Washington, para que se unan a la organización contraria, la OTAN.

En lugar de iniciar discusiones después de la disolución en 1991 del Pacto de Varsovia sobre una disolución sistemática de la OTAN, Washington ha convertido sistemáticamente a la OTAN en lo que sólo puede ser calificado de vehículo militar para un régimen imperial global estadounidense, asociado con una red de bases militares que va de Kosovo a Polonia, a Turquía, a Iraq y Afganistán.

En 1999, los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, Hungría, Polonia y la República Checa se unieron a la OTAN. Bulgaria, Estonia, Latvia, Lituania, Rumania y Eslovaquia se sumaron en marzo de 2004. Ahora Washington, ejerce una presión inmensa sobre los miembros de la OTAN de la Unión Europea, especialmente Alemania y Francia, para que voten en diciembre a favor de la admisión de Georgia y Ucrania.

El cuadro militar de Georgia-Abjasia

La actual escalada de tensiones en la región comenzó en mayo cuando Abjasia dijo que había derribado dos aviones teledirigidos georgianos sobre su espacio aéreo. El anuncio tuvo lugar dos semanas después que Georgia acusó a Rusia de derribar un avión teledirigido sobre Abjasia, que Tbilisi considera su territorio soberano. Moscú negó su participación.

Rusia ha dirigido un contingente de mantenimiento de la paz en Abjasia y Ossetia del Sur desde sangrientos conflictos en los años noventa, y envió recientemente tropas adicionales a Abjasia para disuadir lo que llama una ofensiva militar planificada por Georgia. Los dos lados, Georgia y Abjasia, han estado en una condición de conflicto discontinuado desde 1993, cuando separatistas abjasos, respaldados por fuerzas rusas, lograron expulsar a los georgianos de la provincia.

Tbilisi reivindica la soberanía sobre Abjasia y Ossetia del Sur y se refiere a ambos como “repúblicas secesionistas.” En 2001, tropas georgianas se unieron a soldados chechenios contrarios a Moscú de la vecina provincia musulmana rusa de Chechenia, entrenados por muyahidines, para montar un infructuoso ataque militar contra Abjasia.

En un análisis de lo que podría ser un posible choque militar, corto de guerra nuclear entre Rusia y la OTAN, el comentarista militar de la agencia gubernamental rusa RIA Novosti, Ilya Kramnik, presentó las fuerzas a ambos lados. A fines de 2007, las fuerzas armadas georgianas tenían unos 33.000 oficiales y hombres, incluyendo un ejército de 22.000, que incluía cinco brigadas y ocho batallones. Estas unidades tenían más de 200 tanques, incluyendo 40 T-55 y 165 T-72 tanques de batalla principal que actualmente son reacondicionados.

Kramnik dice que los militares georgianos enfrentan a una Fuerza de Autodefensa abjasiana con 60 tanques, incluyendo 40 T-72 y 85 piezas de artillería y morteros, incluyendo varias docenas de un calibre de 122-152mm y 116 vehículos blindados de diferentes tipos, numerosas armas antitanque que van desde lanzacohetes RPG-7 a misiles teleguiados antitanque Konkurs-M (ATGMs). La armada abjasa tiene más de 20 botes a motor armados de ametralladoras y cañones de pequeño calibre.

Por lo más decisivo, como lo mostró el conflicto georgiano-abjaso de 1992-1993, incluso pequeñas unidades pueden resistir durante mucho tiempo a fuerzas enemigas superiores en áreas montañosas. En consecuencia, el resultado de cualquier conflicto hipotético dependería del nivel de entrenamiento militar de los agresores y de la influencia de terceras partes, sobre todo de unidades rusas de la Fuerza Colectiva de Mantenimiento de la Paz de la Comunidad de Estados Independientes. Las fuerzas armadas de Georgia son notoriamente corruptas y mal entrenadas.

Aunque EE.UU. ha entrenado a varias unidades de elite georgianas en los últimos años, la efectividad en combate de todos los demás elementos es incierta. No hay sargentos entrenados, y la moral de la tropa es baja. Sólo cerca de un 50% del equipo militar es operativo, y operaciones coordinadas en condiciones adversas son imposibles.

Las fuerzas armadas abjasas pueden asestar golpes más devastadores porque resistirían a un agresor que ya ha tratado de privar a la república de su independencia. Y unidades abjasas son comandadas por oficiales entrenados en las escuelas militares rusas. Muchos de ellos combatieron a comienzos de los años noventa. La mayoría de los analistas están de acuerdo en que el ejército abjaso listo para combatir no sufre de corrupción. Moscú ha reforzado recientemente su contingente local de mantenimiento de la paz. Los Estados caucásicos vecinos, incluyendo a Ossetia del Norte apoyan a Abjasia y están dispuestos a enfrentar a Georgia.

La posible estrategia de Moscú

Moscú ha intensificado sus lazos con las dos pequeñas repúblicas ante la perspectiva de la propuesta de Georgia a la OTAN y el reconocimiento de la independencia de Kosovo de Serbia. Rusia, sin embargo, no ha reconocido formalmente a Abjasia u Ossetia del Sur.

Sin embargo, Moscú ha respaldado desde hace tiempo la independencia de facto de Abjasia. Ha otorgado la ciudadanía rusa a muchos de sus residentes y recientemente legalizó los vínculos económicos con la república separatista. Para Rusia, el conflicto suministra una fuente de apalancamiento sobre tanto Abjasia como Georgia. Mientras más trata Georgia de distanciarse de Rusia, más apoya Rusia a Abjasia.

Sin embargo, Georgia bajo el hombre fuerte de Washington, el presidente Mikhail Saakashvili – un dictador bastante implacable como los demostró recientemente contra la oposición interior – se niega a renunciar a su provocadora propuesta a la OTAN.

Georgia es también un país de tránsito estratégico para el oleoducto caspio anglo-estadounidense desde Bakú en Azerbaiján, pasando por Georgia al puerto turco de Ceyhan. Asimismo, el gasoducto Bakú-Tbilisi-Erzurum ha sido crucial en Azerbaiján como alternativa al control del monopolio estatal ruso Transneft a fin de transportar sus recursos de petróleo y gas hacia Occidente. Todo el Cáucaso forma parte de lo que puede ser descrito como un nuevo Gran Juego por el control de Eurasia entre Washington y Rusia.

Según Moscow Times: “Una manera de afectar las aspiraciones en la OTAN de Georgia sería avivar el conflicto en Abjasia a un nivel que haga inaceptable que la alianza occidental le ofrezca la participación, ya que necesita el consenso de todos los miembros. La dirigencia de Georgia podría estar escalando las tensiones esperando llevar a Abjasia y a Rusia a realizar una acción que no deje otra alternativa a Occidente que intervenir.

“A pesar de la motivación, quienquiera esté agudizando el conflicto tiene que comprender que está jugando con fuego. Esta política suicida puede llevar a una guerra hecha y derecha. Georgia probablemente perdería una guerra si Rusia respaldara a Abjasia, mientras Rusia perdería su esperanza de convertirse en un benigno protagonista global y se expondría a poner a prueba seriamente sus vínculos con la Unión Europea y EE.UU.”

Rice echa gasolina al fuego

El gobierno de George W Bush está echando gasolina al fuego en el Cáucaso. En Tbilisi, el 10 de julio, Rice dijo a la prensa: “Rusia tiene que ser parte de la solución del problema y solucionar el problema y no contribuir al problema. Lo he dicho en público a los rusos. Lo he dicho en privado.”

El efecto de sus comentarios, culpar a Moscú por la escalada de las tensiones, es señalar apoyo de EE.UU. para Georgia en sus esfuerzos por forzar a las tropas rusas a irse de Ossetia del Sur y Abjasia.

En mayo, el presidente abjaso Sergei Bagapsh, dijo que está dispuesto a llegar a un tratado militar con Moscú similar al de EE.UU. y Taiwán. "Abjasia propondrá a Rusia la firma de un tratado militar que garantice la seguridad de nuestra república,” declaró Bagapsh. “Estamos dispuestos a recibir bases militares rusas en nuestro territorio dentro del marco de ese tratado. Quisiera subrayar que esto no iría contra los precedentes que ya existen en la práctica internacional. Por ejemplo, ese tratado podría ser análogo al que existe entre EE.UU. y Taiwán.”

Tal como Moscú se niega a reconocer la soberanía de Kosovo, Washington rehúsa admitir la soberanía de Abjasia. En mayo, una alta delegación del Departamento de Estado de EE.UU. estuvo en Abjasia, reuniéndose con organizaciones no-gubernamentales locales así como con el presidente. En el pasado, desde Serbia a Georgia a Ucrania, las agencias de inteligencia de Washington han utilizado a ONGs, incluyendo las fundaciones Instituto Sociedad Abierta [OSI], financiadas por George Soros, la Fundación Nacional por la Democracia [NED], financiada por el Congreso de EE.UU., Freedom House, vinculada a la CIA y, con su engañoso nombre, la Albert Einstein Institution de Gene Sharp, para liderar una ola de cambios de régimen que se hicieron conocidos como “revoluciones de colores.”

En cada caso, el nuevo régimen era favorable a Washington y contrario a Moscú, como en el caso de Saakashvili en Georgia y de Viktor Yushchenko en Ucrania. Ambos países comenzaron a buscar el ingreso a la OTAN después del éxito de las revoluciones de colores financiadas por EE.UU.

En todo esto, Washington está, sin duda alguna, jugando con un potencial fuego nuclear al escalar la presión para integrar a Georgia y a Ucrania en la OTAN. El ministro de exteriores checo, Karl Schwarzenberg, firmó el 8 de julio un acuerdo que permite el despliegue de instalaciones especiales de radar de EE.UU. en suelo checo, como parte de la “defensa de misiles,” altamente secreta, de EE.UU., que según este último apunta contra amenazas ilegales con misiles desde Irán.

Como ha señalado hasta el ex secretario de estado de EE.UU., Henry Kissinger, la negativa categórica del gobierno de Bush de aprovechar la contra-oferta hecha en 2007 por el entonces presidente Vladimir Putin de estacionar, en su lugar, radar estadounidense en la instalación de reconocimiento alquilada por Rusia en Azerbaiján, fue un error provocador.

Este hecho deja abundantemente en claro que Washington apunta su estrategia militar al desmantelamiento de Rusia como adversario potencial. Es una receta para una posible guerra nuclear por error de cálculo. La última visita de Rice al Cáucaso y a la República Checa sólo aumentó ese creciente peligro.

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F William Engdahl es autor de: “A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order” y está terminando un libro, con el título provisional: “The New Cold War: Behind the US Drive for Full Spectrum Dominance.” Para contactos: www.engdahl.oilgeopolitics.net

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domingo, 6 de julio de 2008

Pronunciamiento del PCU de Georgia a finales del 2007

PCU de Georgia, situación política en Georgia. Georgia y la OTAN.

Partido
Comunista Unificado de Georgia, 2007


cpgeo@narod.ru


Georgia vive el más difícil período de su historia. Las autoridades de Georgia han empeorado sus relaciones con la Federación Rusa hasta el límite. No hay ninguna esperanza de mejora rápida de estas relaciones. Continúa azuzándose al pueblo contra otros pueblos. Tbilisi está preparada para solucionar militarmente la cuestión de la integridad territorial de Georgia, lo cual provoca las consecuencias exactamente opuestas: se producirá finalmente la desintegración del país, se postpondrá durante décadas la reconciliación con los hermanos pueblos abjaziano y osetino, la desestabilización se hará extensiva a toda la región del Cáucaso.


Ya se puede asegurar con toda certeza que los conflictos y los puntos de tensión organizados en el territorio de la antigua URSS sirvieron como principal factor de desintegración de ese gran país, bastión de la paz para todo el planeta. En el territorio de Georgia fueron organizados dos de esos conflictos interétnicos: Georgia-Abjazia y Georgia-Osetia. Esos focos de conflicto permanecen hasta la fecha. Hoy en día sirven como pretexto para la entrada de las fuerzas de la OTAN en nuestra región.


La primera fase de la intrusión de la OTAN en el Cáucaso, y en particular en Georgia, se completó durante el gobierno de Shevardnadze. Los centros de conflicto militar fueron localizados, y comenzó la expulsión de las bases militares rusas de territorio georgiano, proceso que está hoy en día prácticamente completado. La segunda fase está vinculada a la llamada “Revolución Rosa” de 2003. Llegaron al poder enemigos aún más ardientes de la restauración de relaciones amistosas con la Federación Rusa, incluso representantes de los intereses de USA y la OTAN. Se estableció el régimen dictatorial , que suprimió rígidamente cualquier manifestación contra el acercamiento a la OTAN,contra la solución militar a la cuestión de la integridad territorial y contra el empeoramiento aún mayor de las relaciones ruso-georgianas.

A comienzos de setiembre del pasado año los poderes de Georgia emprendieron represiones políticas sin precedente a tal escala. En 49 áreas pobladas se llevaron a cabo “operaciones especiales” que se acompañaron de la detención de gran cantidad de personas, activistas del partido Justicia, el unificado Partido Comunista y otros partidos de oposición. Cientos de personas fueron arrestadas e interrogadas bajo condiciones de la mayor presión moral y física para obtener su confesión de estar preparando un golpe de estado por la vía armada. Toda esa gente se manifestara activamente contra la política interior y exterior antinacional de las autoridades. Su principal culpa residía en haber exigido una mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, rechazado la política de confrontación con Rusia y las intenciones de solucionar militarmente la cuestión sud-osetina y abjaziana. Usando esos medios las autoridades de Georgia intentaban parar un crecimiento del descontento popular aún mayor, y privar de apoyo, aislar y neutralizar a la oposición de izquierdas.


Las nuevas autoridades de Georgia se esfuerzan aún más en la dirección de desplazar a Rusia del sur del Cáucaso, con la subsiguiente penetración de USA y la OTAN en la región. Es una política muy peligrosa, teniendo en cuenta los factores enumerados más arriba, así como también:


la crisis en torno a Irán, país adyacente a nuestra región; el conflicto Armenia-Azerbaizhán y las relaciones tradicionalmente complejas de Armenia y Turquía, éste último miembro de la OTAN, y el primero, aliado estratégico de la FR. Las bases militares, liberadas de los rusos, están preparadas para recibir a las fuerzas armadas de OTAN. El territorio de Georgia y su infraestructura militar es hoy considerado por los Americanos como una de las bases principales para el ataque armado a Irán. Si éste se produce, conducirá a una crisis que va mucho más allá de la dimensión regional.


La región sudcaucasiana es de gran interés para USA y la NATO por muchas razones. La principal de ellas es el emplazamiento geopolítico de Georgia, entre las regiones meridionales de Rusia y el Cáucaso del Norte, y los importantes recursos energéticos de la Región del Caspio. Todos sabemos desde dónde y cómo fue apoyada la campaña chechena, que colocó a Rusia al borde de la desintegración. El territorio de Georgia fue usado activamente para desestabilizar la situación no sólo de Chechenia, sino de toda la franja del Norte del Cáucaso. Todas esas oposiciones entre Tbilisi y Moscú, incluso los conflictos en Abjazia y Osetia del Sur son sólo expresión de la oposición Rusia -USA y Rusia -OTAN en esta región, de la que los pueblos georgiano y ruso son sólo rehenes.


Una dirección especial de la política de USA y Occidente en nuestra región es la apropiación de los recursos energéticos de la región del Caspio. Tras el colapso de la URSS, los ricos yacimientos que fueron propiedad de todo el pueblo y sirvieron igualmente al desarrollo económico de las 15 repúblicas de la Unión, hoy se han convertido en objeto de la rapacidad de varias de las más grandes compañías petroleras occidentales.


Se ha construído y puesto a funcionar el oleoducto Bakú-Tbilisi-Erzerum(BTE). En esos proyectos participan las más importantes compañías occidentales, de ahí el enorme soporte político dado por los USA a los gobiernos de Azerbaizhan, Georgia y Turquía para la realización del proyecto.


Aparte del elemento económico, la mayor signifcación del oleoducto y el gaseoducto del Cáucaso meridional corresponde a su aspecto político. Las autoridades georgianas han hecho hincapié en ello. En la apertura del BTC, el presidente georgiano declaró que “Georgia ya no es parte del espacio post-soviético. Estamos orientados hacia Occidente, somos el principal aliado de Occidente, incluyendo a Turquía”. Las tuberías son ases en manos delas autoridades de Georgia en la constrcción de actitudes hostiles a Rusia, lo que encierra el mayor peligro de naturaleza política.


Georgia es un importante punto clave, desde el cual es posible influir los procesos geopolíticos de la más importante region del Cáucaso Norte y Sur. La política proamericana de las actuales autoridades de Georgia es un serio obstáculo en el camino de la realización práctica de planes de aproximación políticos y económicos de los tres aliados estratégicos de la región: Rusia, Armenia e Irán. Georgia juega un papel muy negativo, bloqueando los procesos de integración en el marco de la cooperación entre estados independentes. Teniendo en cuenta los factores enumerados arriba, se hace claro por qué “en las tareas e intereses de la NATO Georgia entra a jugar un activo rol en la estabilización y seguridad de la región”, como declaró el Secretario General de la OTAN. En Georgia se crea sistemáticamente un “caos controlado” de acuerdo con los planes occidentales. Los conflictos enAbjazia y Osetia sirven como ocasión para una mayor penetración de USA y la OTAN en la región. Se hace de todo por desacreditar a las fuerzas de pacificación del CIS, representadas por los soldados rusos. La aspiración de las autoridades de Georgia es sustituir las fuerzas de paz rusas por las de la OTAN. Desgraciadamente, Rusia, contra quien está dirigido el caos controlado, como única superpotencia de la región capaz de competir realmente con USA y la NATO, se ve forzada a devolver la iniciativa y a actuar en régimen de post-factum.


Este año el congreso USA finalmente ratificó la ley sobre la entrada de Ucrania y Georgia en la NATO.


"El congreso de los USA llama a sus aliados de la NATO a trabajar con los USA para la realización del papel que la NATO juega en el progreso de la seguridad global, incluyendo continuar apoyando la expansión y la adopción como nuevos miembros de la alianza de los estados dignos, en particular la conexión de Georgia al plan de pertenencia a la NATO...”- consta en el texto del documento aprobado.


Con este propósito también fueron concedidas para 2008 las asignaciones específicas para asistencia militar a Georgia.


Sin duda los demás miembros apoyarán la pretensión de USA de arrastrar a Georgia a la alianza lo más pronto posible.


El secretario general dijo el 10 de febrero de este año en la conferencia de seguridad de Munich:”En 2009 quiero ver más países en la NATO. Quiero que Serbia continúe establemente su camino a la NATO. Quierola Alianza”. también que todos respetemos y estimemos el deseo de Georgia y Ucrania de convertirse en miembros de


“Alado” por esta declaración, el presidente de Georgia Saakashvili no presta atención a la marcada negativa de Rusia a la expansión de la NATO, especialmente debido a los países del CIS y hace la siguiente provocativa declaración: “este es un signo adicional de la irreversiblidad de la integración de Georgia en la NATO...”; "una vez más testifica el hecho de que nada puede impedir la entrada de Georgia en la NATO...” "para nosotros esto significa que vamos a convertirnos en miembros de la más fuerte alianza político-militar de la historia. Con esto soñó Georgia mucho tiempo.....”


Pero más peligroso es el hecho de que no sólo fueron hechas declaraciones, sino que se han dado pasos prácticos para crear las condiciones para la entrada de las fuerzas de la OTAN en el territorio de Georgia. Una de las direcciones de esta política es el intenso incremento de los gastos de defensa, contra el fondo de las duras condiciones sociales y económicas que se han credo en el país.


Georgia aumenta rápidamente su potencial defensivo. El parlamento tiene la intención de aumentar los desembolsos para el ejército en 200 millones de dólares. Este año excederá por primera vez los 600 millones de dólares por año, suponiendo más de un tercio del presupuesto annual del país. Aparte de ello se va a crear un nuevo centro de entrenamiento para subdivisiones especiales del Ministerio de defensa de Georgia en el extrarradio de Tbilisi.


Está planeado aumentar el número de las fuerzas armadas hasta 32.000 personas. Esto significa la formación de una brigada adicional de 2.500 soldados, dotados de equipamiento militar occidental.


La escala de la militarización de la pobre y pequeña Georgia es tal que llama la atención incluso de los expertos occidentales, quienes enfocaron la atención sobre el hecho de que el aumento previsto del gasto militar alcanzará 4-4,5%, lo que excede el nivel exigido por la NATO a Georgia para su entrada en la alianza.


El factor de Abjazia y Osetia del Sur interfiere grandemente con la entrada de Georgia en la NATO.


Estas son las regiones que, separadas de la Georgia post-soviética, están ahora en peligro de unirse a Rusia. Estas regiones no apoyan el acercamiento de Tbilisi con la NATO. Estamos ansiosos ante los anteriormente descritos preparativos militares, ya que los preparativos de guerra de Tbilisi están dirigidos a solucionar militarmente la conexión de esas regiones al gobierno de Georgia, y a garantizar la penetración de la influencia americana en estos territorios. Sin ello, la entrada de las fuerzas armadas de la NATO en Georgia se volvería muy complicada.

El presidente de Georgia no oculta, sino que declara públicamente la posibilidad de una nueva campaña militar contra los regímenes “separatistas” de Abjasia y Osetia del Sur.

Los pilares políticos, así como financieros e industriales, para la realización de la política agresiva de Occidente en el Cáucaso están creados. Uno de los elementos políticos principales es el gobierno proamericano de Georgia, y la parte financiera e industrial está representada por las grandes compañías petroleras occidentales, que han colonizado densamente las regiones del Cáucaso y el Mar Caspio. Este es uno de los mayores pilares del “Nuevo Orden Mundial” proclamado por los modernos imperialistas.


Sólo la asociación de todos los esfuerzos de los pueblos del Cáucaso, incluyendo los pueblos ruso, turco e iraní, sólo la alianza de todas las fuerzas progresistas de esos países puede impedir que se realicen los planes “globalistas”de subordinar los intereses de nuestro pueblo a sus intereses privados.


Temur Pipia,


Secretario del Partido Comunista Unificado de Georgia


2007 Tbilisi