sábado, 25 de diciembre de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
Lenin: Vigencia de un revolucionario

El 21 de enero de 1924, luego de permanecer enfermo seis años debido a las secuelas del veneno que contenían tres balas disparadas por un contrarrevolucionario cuando salía de visitar a los obreros de la fabrica Michelson, fallecía en la Rusia socialista el revolucionario e intelectual Nicolás Ilich Ulianov, Lenin. Guía y maestro de la gran Revolución de Octubre de 1917, fundador de la URSS, a cuyo I Congreso asistió a pesar de su salud, regresa ahora, a 86 años de su muerte, a la arena política y económica internacional a través de sus ideas, vigentes en lo que hace a la comprensión y transformación revolucionaria en los nuevos contextos locales, regionales y mundiales.
En septiembre de 1917, poco antes de producida la Gran Revolución de Octubre y en el marco de la crisis provocada por la guerra interimperialista, Lenin esbozó el programa de transición hacia el socialismo haciendo hincapié en la necesidad de controlar y fiscalizar a la gran burguesía rusa y sus satélites, y desnudar frontalmente al complejo militar-industrial-burocrático, adelantándose a la realidad actual del capitalismo.
El programa esbozado por el revolucionario ruso en ese momento planteaba cinco puntos: 1) Fusión de todos los bancos en un banco único y control estatal de las operaciones (nacionalización de los bancos), a fin de evitar fuga de capitales y especulaciones financieras; 2) Nacionalización de todos los consorcios capitalistas, constituídos por las asociaciones mas importantes (petróleo, azúcar, etc.), con el objetivo de impedir que la alianza industrial-bancaria, a través de distintas maniobras, neutralizara los avances de la revolución democrática; 3)Abolición del secreto comercial; 4)Agrupación obligatoria de todos los industriales, comerciantes y patrones en general, a fin de controlar su accionar e impedir sabotajes a la nueva economía; 5) Organización obligatoria de la población en cooperativas de fomento y consumo, en función de poder planificar la distribución de alimentos y racionalizar recursos para incentivar la producción y distribución equitativa de bienes básicos.
En cuanto a los bancos, Lenin enfatizaba que "hablar de la regulación de la vida económica y eludir el problema de la nacionalización de los bancos significa hacer gala de una ignorancia supinaÂ…" ("La Catástrofe que nos amenaza y como combatirla"- Obras Completas- Tomo XXV, Cartago, Página 309). Y en relación con el complejo militar-industrial-burocrático, hoy convertido en EE.UU. en "keynesianismo militar", Lenin sostenía que "la inmensa mayoría de las empresas comerciales e industriales no trabajan hoy para el 'mercado libre', sino para el Estado, para la guerra".(...) "La economía capitalista 'al servicio de la guerra' ( es decir, la economía directa o indirectamente relacionada con los suministros de la guerra) es la dilapidación del Tesoro sistemática y legalizada" (...)" La guerra cuesta hoy a Rusia 50 millones de rublos diarios.
La mayor parte de esos 50 millones va a parar a manos de los proveedores del ejército. De esos 50 millones, 5 millones diarios, por lo menos, probablemente hasta 10 millones, o aún mas, constituyen los 'beneficios no pecaminosos de los capitalistas' y de los funcionarios que, de un modo u otro, están confabulados con ellos. Son sobre todos las grandes compañías y los bancos, que adelantan dinero para las operaciones de suministros de guerra, quienes se embolsan de este modo ganancias inauditas..." esquilmando al pueblo y mandando a la muerte a millones de hombres.
En cuanto a "El Estado y la Revolución", escrito en diciembre de 1918 (Obras Escogidas, página 272, Editorial Progreso), donde Lenin esboza la teoría marxista del Estado, el paso de la primera etapa del socialismo al comunismo y la organización proletaria y popular que permitirá al "Estado de nuevo tipo" asentarse sobre las ruinas del viejo Estado, el mismo Ernesto Che Guevara comentó : "Este libro es como una Biblia de bolsillo para los revolucionarios. La última y más importante obra teórica de Lenin donde aparece el revolucionario integral y ortodoxo" ( "Apuntes Críticos a la Economía Política", Ernesto Che Guevara, Ocean Sur, 2006, página 245)
Este integral y ortodoxo revolucionario pretendió ser ignorado, amén de calumniado y tergiversado, en todas las épocas y, fundamentalmente, luego de la caída de la URSS. Pero su espíritu revolucionario y su visión acertada de la realidad campea en todos los espacios donde se combate al capitalismo y al imperialismo, su engendro directo.
Dicen que no es posible tapar al sol con un dedo.
Y Lenin sigue iluminando.
*Periodista argentino
domingo, 8 de noviembre de 2009
jueves, 29 de octubre de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
Osetia del Sur celebra sus primeras elecciones legislativas tras la guerra
Gara
La república caucásica escindida de Georgia acude hoy a elegir sus representantes, que no podrán tomar asiento en el Parlamento ya que el edificio sigue en ruinas. Otro tanto ocurre con muchos hogares, donde se preguntan quién se ha quedado con las ayudas prometidas por Rusia.

viernes, 1 de mayo de 2009
Fotos del Dia del Proletariado en el Mundo
RUSIA:


FRANCIA:

INDONESIA:

jueves, 12 de febrero de 2009
Comunistas rusos condecoran a Raúl Castro
miércoles, 3 de septiembre de 2008
¿Pridnestrovie independiente? / Moldavia
La república se separó de lo que entonces era la República Socialista Soviética de Moldavia dentro de las fronteras soviéticas de Moldavia en 1990 y prevaleció en la lucha armada sobre el territorio cuando Moldavia atacó en 1992. Después de ganar de manera eficaz la guerra por la sobrevivencia, se firmó un acuerdo de alto el fuego con Moldavia. Cada año, el 2 de septiembre es una fiesta nacional en Pridnestrovie.
El país comenzó las celebraciones del 18o aniversario el martes en el Memorial de la Gloria en la capital, Tiraspol, poniendo flores a las tumbas de aquellos que murieron luchando por la independencia de la república. Durante este año de aniversario, la solemne desfile pasó por la mañana por las calles de Tiraspol y procedió a la guerra memorial donde miles de ciudadanos dejaron flores en la memoria de defensores locales que fueron asesinados mientras defendía la existencia de Pridnestrovie durante los ataques Moldavianos en 1992. Después se celebró en el centro de Tiraspol con un desfile de la república del ejército, los guardias fronterizos, y la policía. Uno de los eventos más importantes en el programa de celebración fue el tradicional desfile militar celebrado en Tiraspol.
Todo tipo de ferias y bazares, culturales y acontecimientos deportivos también se celebraron hasta altas horas de la noche. Ellos fueron atendidos por delegaciones oficiales de Rusia, Ucrania, Irlanda, Bielorrusia, Bulgaria, otros países de la CEI y de las repúblicas de Abjasia y Osetia del Sur. Los acontecimientos terminaron por la noche con un espectáculo de hielo en la recién inaugurada pista de patinaje sobre hielo, en Tiraspol, seguido por un enorme despliegue de fuegos artificiales sobre todas las principales ciudades en Pridnestrovie precisamente a medianoche.
Apoyado por Rusia, Pridnestrovie se encuentra actualmente en la búsqueda pacífica y civilizada de divorcio. Su presidente Igor Smirnov llamó públicamente a su homologo de Moldavia Vladimir Voronin para reconocer la república independiente de Pridnestrovie (PMR) y firmar un acuerdo de amistad y cooperación entre los dos países. Smirnov hizo hincapié en que para esa medida de solución pacífica de conflictos ya existe un precedente. Pridnestrovie desde hace mucho tiempo quería negociar un "divorcio civilizado" con Moldavia, parecido con la forma en que la República Checa y Eslovaquia se dividió en dos partes separadas después del final de la Guerra Fría. Señalando que los mediadores y observadores insisten en reanudar el proceso de arreglo pacífico, Smirnov añadió que Pridnestrovie nunca había negado a tomar parte en un diálogo constructivo.
Pero desde antes de la actual República de Moldova declaró su independencia, Pridnestrovie nunca ha sido un parte real de la actual Moldavia. Tampoco tiene ninguna afiliación histórica con Moldavia. Pridnestrovie se ha sumado a Rusia en el reconocimiento de Osetia del Sur y Abjasia, que a la vez han correspondido con reconocer Pridnestrovie.
El Presidente de Pridnestrovie Igor Smirnov dijo para la multitud: "En nuestros 18 años que estamos celebrando todavía el mundo no nos ha reconocido como un estado. Esto es a pesar de que hemos garantizado a nosotros mismos la independencia económica y política, y que todas las características de un Estado soberano están funcionando".El orador dijo que esperaba que Pridnestrovie pronto pueda unirse a Abjasia y Osetia del Sur en ser reconocido por otros como un país independiente. Durante un referéndum en Pridnestrovie en 2006, cerca de 98% de los votantes apoyó la independencia.
*Camaradas y amigos de la JotaCé - Patria Roja: Pridnestrovie = Transnistria
miércoles, 27 de agosto de 2008
Rusia reconoce la independencia de Abjazia y Osetia del Sur
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha anunciado este martes que Rusia reconoce la independencia de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia, y así lo ha comunicado a las Naciones Unidas. El mandatario hace suyas las propuestas aprobadas ayer por la Duma (Parlamento) y el Senado rusos, en las que pedían al presidente el reconocimiento de estas regiones, que proclamaron unilateralmente su independencia en los 90. Nada más proclamar el reconocimiento, la OTAN lo ha rechazado al calificarlo como una "violación directa" de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
El presidente ruso ha anunciado que ha firmado un decreto por el que Moscú reconoce de forma oficial que Osetia del Sur y Abjazia son Estados independientes. En una comparecencia televisada, el inquilino del Kremlin ha dicho, escuetamente: "He firmado los decretos de reconocimiento, por la Federación Rusa, de la independencia de Osetia del Sur y de la independencia de Abjazia". Medvédev ha justificado su decisión en que ambas regiones tienen el derecho a decidir su propio futuro tras los ataques de que han sido objeto por parte de Georgia. Ha ordenado a su ministro de Exteriores que inicie el camino para entablar relaciones diplomáticas con los gobiernos de las dos provincias y firme acuerdos de cooperación y amistad con ellos y al ministro de Defensa que se encargue de que reine la seguridad en las dos regiones hasta que se firmen los tratados bilaterales.
En previsión de las reacciones que iba a provocar la noticia, Medvédev ha declarado "no tener miedo de nada", incluyendo una "nueva guerra fría" con Occidente. "Eso sí, no la queremos", ha precisado en una entrevista a la cadena de televisión Russia Today. "En esta situación, todo depende de nuestros socios en Occidente. Si los occidentales quieren conservar las buenas relaciones con Rusia, comprenderán las razones de nuestra decisión", ha dicho.
Con esta decisión, Medvédev desafía abiertamente a la administración estadounidense de George W. Bush, que esta misma noche ha tachado de "inaceptable" la independencia de estas dos regiones rebeldes, que lucharon en los 90 contra su pertenencia a Georgia, logrando una autonomía de facto respecto a Tbilisi. Desde entonces, cada vez han estado más cerca de Rusia, que ha repartido a discreción pasaportes rusos entre sus ciudadanos y ha mantenido soldados de paz en sus territorios para defenderlas de cualquier intento georgiano de recuperarlas, como ocurrió el pasado 7 de agosto.
Pero la tensión entre Estados Unidos y Rusia no se limita al conflicto en Georgia. Este martes Medvédev ha afirmado que Rusia respondería militarmente al despliegue de misiles estadounidense cerca de sus fronteras, dentro del plan del escudo antimisiles desarrollado por la Casa Blanca. Estas declaraciones del presidente ruso responden a la firma de un acuerdo entre EE UU y Polonia, llevado a cabo la semana pasada por la secretaria de Estado estadounidense, Condolenza Rice. El acuerdo establece la colocación de misiles en suelo polaco que interceptarían un posible ataque desde, por jemplo, Irán.
Violación de las resoluciones de la ONU
Nada más conocerse la decisión de Moscú se han desatado las reacciones internacionales, entre la que destaca la de la OTAN. Su secretario general, Jaap de Hoop Scheffer la ha "rechazado", estimando que se trata de "una violación directa de numerosas resoluciones de la ONU sobre la integridad territorial de Georgia, resoluciones que han sido aprobadas por la propia Rusia". Scheffer se ha remontado en el tiempo para decir que "las acciones de Rusia en las últimas semanas ponen en duda el compromiso de Moscú para asegurar la paz y la seguridad en el Cáucaso". Finalmente, ha defendido "firmemente la soberanía y la integridad territorial de Georgia", llamando a Rusia a "respetar estos principios".
También ha entrado en el intercambio de declaraciones el ministro ruso de Exteriores, Seguéi Lavrov, que ha dicho que no teme que su decisión vaya a acarrear aislamiento para Rusia. "No creo que debamos temer el aislamiento, no creo que llegue, no creo que sea un escenario de juicio final", ha dicho, estimando que "el sentido común prevalecerá". También ha opinado que no ve en un futuro inmediato que Osetia del Sur y Abjazia vayan a integrarse en Rusia. Finalmente, se ha referido al envío de ayuda humanitaria a Georgia en barcos militares estadounidenses, estimando que "no hace que la situación sea más estable".
lunes, 25 de agosto de 2008
El Parlamento ruso pide a Medvédev la independencia de Osetia del Sur y Abjazia
Las dos Cámaras de la institución tratan en sesiones extraordinarias la situación de las dos regiones georgianas Tras la retirada georgiana, Rusia ha insistido en mantener las denominadas fuerzas de pacificación en la zona con el objetivo de preservar su control de la zona. En estos momentos, la alerta de Occidente se debe en gran medida a la presencia de las tropas rusas en la estratégica ciudad portuaria de Poti, a orillas del mar Negro. Moscú también ha defendido su permanencia en Osetia del Sur, una región estratégica, ya que un oleoducto atraviesa su territorio y transporta el petróleo del Cáucaso a Occidente a través de Turquía, lo que supone no depender del suministro ruso.
Mientras que recibe la postura del Parlamento en torno a Osetia del Sur y Abjazia, el presidente Medvedev se ha reunido esta mañana con su homólogo moldavo, Vladimir Voronine, y ha asegurado que ve "buenas oportunidades" para solucionar el conflicto abierto en Transdniéster, una región separatista de Moldavia que también aspira a la independencia, un objetivo que ahora se ha potenciado tras la crisis georgiana.
lunes, 18 de agosto de 2008
Acual relación entre Cuba y Rusia

Las declaraciones del Primer Ministro, Vladimir Putin, respecto a que el país volvería a tener una presencia estratégica en Cuba y no sólo económica -como hasta ahora había dicho el Presidente Medvedev-, plantea la cuestión de en qué medida el factor militar puede volver a formar parte de la relación bilateral entre los dos países, lo que sin lugar a dudas preocupa a Washington.
Ante todo, resulta necesario señalar que a los EEUU puede preocuparles tanto una presencia militar rusa en Cuba, como en este momento puede inquietar a Moscú el despliegue del escudo antimisiles en Polonia y República Checa.
En la óptica rusa, dicho escudo sólo puede tener como hipótesis, neutralizar misiles eventualmente lanzados desde Rusia hacia países de la OTAN. A su vez, para la perspectiva norteamericana, una presencia militar rusa en Cuba, que incluyera misiles y bombarderos estratégicos, sólo se justificaría ante la hipótesis de un conflicto con los EEUU y no con México, Brasil, Colombia o Venezuela.
La realidad es que Rusia es la gran potencia euroasiática, cuyo territorio e intereses se despliegan en el hemisferio norte desde el Atlántico hasta el Pacífico, con Europa y Asia como ámbito geográfico de sus intereses vitales.
China a su vez, es una gran potencia asiática, pero sin intereses en Europa y sin salida al Atlántico, pero proyecta un interés cada vez más relevante por África, lo que no se da en el caso de Rusia.
América Latina no tiene prioridad estratégica para ninguna de las dos potencias, en la que sin lugar a dudas la hegemonía es de los EEUU, cuyos intereses se despliegan, en el hemisferio norte del Atlántico al Pacífico.
Pero además tiene intereses estratégicos globales, como lo evidencian el despliegue mundial de sus flotas y ejércitos.
América Latina es la región del mundo de menor prioridad estratégica para China, pese a lo cual ella tiene un interés comercial creciente, como gran importador mundial de recursos naturales. También la región es la de menor prioridad estratégica para Rusia, pero está adquiriendo cierta influencia en lo estratégico militar como exportador de armamentos y de tecnología militar, no sólo a Venezuela sino también a otros países de la región, incluida Colombia.
Ni Rusia ni China pretenden disputar a Washington su liderazgo en América Latina.
Pero en la medida que los EEUU, como potencia global, limite la proyección de China, con sus bases militares en Japón y Corea del Sur y su garantía de seguridad a Taiwán y la de Rusia, con su presencia militar en Europa Central y Oriental y en las ex repúblicas soviéticas de Asia Central, existirían ciertos desacuerdos, que de acuerdo a las circunstancias pueden escalar o no.
En este contexto, si Rusia reestableciera cierto grado de presencia militar en Cuba, no estaríamos frente a un retorno a la llamada guerra fría, sino más bien frente a una partida de ajedrez, por la cual Moscú busca explicar con los argumentos de la realidad, por qué le molesta el despliegue del escudo antimisiles en Europa Central.
Más que a la guerra fría, la pugna entre Rusia y los EEUU o entre este país y China en el tablero mundial, se asemeja ha llamado gran juego en función del cual, en el siglo XIX, el Imperio Ruso y la Corona Británica movían sus piezas disputando su influencia en el Asia Central, en la cual el control de Afganistán jugaba un rol determinante.
De acuerdo a ello, una eventual presencia militar rusa en Cuba, es una señal hacia los EEUU, que se referencia al escudo de misiles. Moscú está diciendo: a nosotros nos preocupa tanto su escudo antimisiles en Polonia y República Checa, como a ustedes les puede preocupar que vuelvan misiles y bombarderos rusos a Cuba.
Muchas cosas han cambiado desde la guerra fría. Si bien la diplomacia de los EEUU no siempre tiene la astucia de poder comprender qué es lo que molesta o no de sus propias acciones a otras naciones, también es cierto que el Jefe del Pentágono, Robert Gates, acaba de presentar un documento sobre la futura política de defensa de su país, proponiendo que las buenas relaciones con Moscú y con Pekín deben ser centrales, no sólo por la importancia creciente de estos países, sino también porque tienen más intereses comunes que divergencias.
A su vez, la Rusia de hoy está más interesada en el equilibrio y la estabilidad mundial, que en el conflicto y la incertidumbre.
Es por ello que Cuba es, en la relación bilateral entre Rusia y EEUU, la movida de una pieza en el juego de ajedrez y no el inicio de un conflicto que ponga al mundo al borde de una tercera guerra mundial, como sucedió con los misiles soviéticos en la isla a comienzos de los años sesenta.
domingo, 17 de agosto de 2008
¿Georgia, pequeña y valiente?

Extraído de Rebelion.org
Para mucha gente, en la imagen de los tanques rusos recorriendo la frontera este mes de agosto resuenan los ecos siniestros de Praga en 1968. El reflejo instintivo hacia los esquemas de la Guerra Fría es algo normal, pero dos décadas después de la retirada soviética de aquellos bastiones resulta engañoso. No todos los desarrollos en la antigua Unión Soviética son una reproducción de lo ocurrido en la Unión Soviética.
El enfrentamiento entre Rusia y Georgia por Osetia del Sur, cuya escalada empezó dramáticamente ayer, tiene más en común con la Guerra de las Malvinas de 1982 que con la Guerra Fría. Cuando la Junta Militar argentina se regodeaba por el apoyo popular a su reconquista sangrienta de Las Malvinas, Henry Kissinger anticipó la inesperada respuesta militar británica con el comentario de que “ninguna gran potencia se retira para siempre.” Quizás Rusia haya frenado la larga marcha de repliegue hacia Moscú que comenzó con Gorbachev.
En los ochenta, mientras menguaba la URSS, el Ejército Rojo se retiró de los países de Europa del este para los cuales su presencia suponía la protección de los impopulares regímenes comunistas. Esta retirada prosiguió con las nuevas repúblicas nacidas de la difunta Unión Soviética y con la presidencia de Putin, bajo la presidencia del cual las tropas rusas fueron evacuadas incluso de las bases militares en el país.
Para muchos rusos este vasto repliegue geopolítico de zonas que fueron parte de Rusia, incluso mucho antes de la llegada del comunismo, no trajo consigo ninguna mejora en sus relaciones con occidente. Cuanto más retiraba sus garras Rusia de otros territorios, más acusaba al Kremlin Washington y sus aliados de ambiciones imperialistas.
A diferencia de Europa del este, por ejemplo, las tropas rusas son populares en los hoy secesionistas estados de Abjazia y Osetia del Sur. El retrato de Vladimir Putin se encuentra colgado en más paredes que el del presidente de Osetia del Sur, el antiguo campeón soviético de lucha libre Eduard Kokoity. A los rusos se les ve como protectores contra una posible repetición de las limpiezas étnicas llevadas a cabo por los georgianos.
En 1992 occidente respaldó los intentos de Eduard Shevardnadze de reafirmar el control georgiano sobre estas regiones. La guerra del presidente georgiano fue un desastre para su nación. Dejó a 300.000 o más refugiados “expulsados” de las regiones rebeldes, pero fue el saqueo de las tropas georgianas lo que resulta más difícil de borrar de la memoria de osetios y abjazos.
Los georgianos han alimentado esta humillación desde entonces. [El presidente georgiano] Mijaíl Saakashvili no sólo ha hecho muy poco por los refugiados desde que llegó al poder en el 2004 -aparte de trasladarlos de los moteles en los que se hospedaban en Tbilisi para despejar el camino a los intereses inmobiliarios- sino que ha destinado el 70% del presupuesto georgiano al ejército. A principios de la semana decidió poner a prueba el músculo de éste.
Consagrado a conseguir la entrada de Georgia en la OTAN, Saakashvili ha enviado tropas a Afganistán e Irak, para sentir así cómo los EE.UU. le respaldaban. Las calles de la capital georgiana están cubiertas de carteles con el retrato de George W. Bush, que aparece al lado de su protegido georgiano. La avenida George W. Bush conduce al aeropuerto de Tbilisi. Pero Saakashvili ha ignorado el dictum de Kissinger: “las grandes potencias no cometen suicidio por sus aliados.” Quizás sus aliados en Washington también la hayan olvidado. Esperemos que no.
Como Galtieri en el 82, Saakashvili se enfrenta a una crisis de la economía nacional y una población desengañada. Desde los años de la así llamada Revolución Rosa, el compadreo y la pobreza que caracterizaron al gobierno de Shevardnadze no han desaparecido. Las acusaciones de favoritismo y corrupción hacia el clan de su madre y las acusaciones de fraude electoral culminaron en una serie de manifestaciones contra Saakashvili el pasado noviembre. Sus implacables fuerzas de seguridad -entrenadas, equipadas y subvencionadas por occidente- cargaron violentamente contra los manifestantes. Emprenderla contra el enemigo común de Osetia del Sur hará que los georgianos hagan frente común con su presidente, al menos a corto plazo.
El pasado mes de septiembre, el presidente Saakashvili súbitamente se volvió contra su más cercano aliado en la Revolución Rosa, el ministro de defensa Irakli Okruashvili. Cada uno acusaba a su antiguo hermano de sangre de vínculos con la mafia y de obtener beneficios con el contrabando de mercancías. Sea cual sea la verdad, el hecho de que quienes son vistos como héroes por occidente por haber terminado con la corrupción de la época de Shevardnadze se acusen el uno al otro de toda suerte de crímenes y villanías debería ponernos en guardia a la hora de escoger a nuestro héroe local en lo que a la política del Cáucaso se refiere.
Los comentaristas geopolíticos occidentales se mantienen apegados a la simplificación de que una abusona Rusia la ha tomado con la pequeña y valiente Georgia. Sin embargo, cualquiera que esté familiarizado con las políticas del Cáucaso sabe que un estado que se queja de ser víctima de otro estado vecino mayor que él puede ser sumamente sospechoso hasta en los menores detalles. Los pequeños nacionalismos raramente son apacibles.
Lo que es peor: los programas de “entrenamiento y equipamiento” occidentales en el patio trasero de Rusia no contribuyen a la paz y la estabilidad, menos aún si líderes tan píromanos como Saakashvili los contemplan como una garantía de apoyo a las crisis nacionales, incluso si son ellos mismos quienes las han provocado. Parece haber pensado que el valioso oleoducto que atraviesa su territorio y los asesores de la OTAN que se mezclan con sus tropas regulares le prevendrían de una reacción militar rusa ante una incursión georgiana en Osetia del Sur. El cálculo se ha demostrado desastroso.
La cuestión ahora es si se logrará contener el conflicto o si, por el contrario, occidente entrará en él, elevando la tensión a niveles críticos. Occidente ha empleado hasta la fecha acercamientos muy diferentes a la crisis de los Balcanes, donde los microestados pro-occidentales rápidamente consiguen embajadas, y el Cáucaso, donde las fronteras establecidas por Stalin se tienen por sacrosantas.
En los Balcanes occidente patrocinó la desintegración de la multiétnica Yugoslavia, alcanzando el clímax con el reconocimiento de la independencia de Kosovo en febrero. Si un microestado dominado por la mafia como Montenegro puede obtener el reconocimiento de occidente, ¿por qué no habrían de obtenerlo las naciones pro-rusas -también con defectos, también sin estado- y que también aspiran a la independencia?
Dada su extraordinaria complejidad étnica, Georgia es una post-Unión Soviética en miniatura. Si los occidentales concedieron rápidamente el derecho a la independencia de Rusia a las repúblicas no-rusas en 1991, ¿cuál es la lógica por la que los no-georgianos deban permanecer en un micro-imperio que, casualmente, resulta ser pro-occidental?
Los nacionalismos de otros pueblos son como los romances de los demás, o, mejor dicho, las peleas de perros. Son cosas en las que gente inteligente haría mejor en no entrometerse. Una guerra en el Cáucaso nunca es una cruzada moral sin tacha, ¿pero acaso alguna guerra lo es?
Mark Almond es profesor de historia en el Oriel College, Oxford.
viernes, 15 de agosto de 2008
FOTOS DE LA GUERRA DEL CAUCASO
Tanques georgianos no pudieron cumplir su objetivo de destruir a Tsjinvali
Tanque georgiano derrotado por resistencia oseta
Tanque georgiano derrotado en osetia
*Cortesía de Ria Novosti




































