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viernes, 18 de diciembre de 2009

Entrevista a José Luis Centella, nuevo secretario general del Partido Comunista de España (PCE)


"No estamos dispuestos a renunciar a nuestro objetivo de acabar con el capitalismo"

Mundo Obrero


La elección de Jose Luis Centella como secretario general del Partido Comunista de España no ha supuesto ninguna sorpresa. Tras un congreso en que las llamadas a la unidad y al rearme ideológico han sido abrumadoras, el nuevo secretario general se encuentra en una situación difícil pero con muchos elementos que indican que este partido, el PCE, está vivo y con ganas. Mundo Obrero ofrece esta primera entrevista al nuevo secretario general en la que se desgranan algunos de los temas que más preocupan al Partido y a la sociedad.

Mundo Obrero: Tras tu elección como Secretario General ¿Cómo llevas esta nueva etapa política y personal?

José Luis Centella: Inicio esta nueva etapa con una mezcla de ilusión y responsabilidad, ilusión porque el Congreso ha demostrado que es posible la recuperación política y organizativa del Partido, que es posible situar al PCE en condiciones de dar la batalla al capital en la perspectiva de avanzar hacia el socialismo y el comunismo, y responsabilidad porque el amplio respaldo alcanzado obliga a responder a la confianza depositada en la nueva dirección.

M.O.: La coincidencia en el tiempo de la celebración del XVIII Congreso con la celebración de la caída del Muro de Berlín ha hecho correr muchos ríos de tintas. ¿Qué opinas? ¿Y qué dirías a la sociedad sobre la vigencia de las ideas comunistas?

J.L.C.: Es verdad que quienes creían que habían acabado con el comunismo se han llevado una sorpresa al comprobar que el PCE estaba vivo, que no nos acomplejábamos y que no estábamos dispuestos a renunciar a nuestro objetivo de acabar con el capitalismo. Lo he repetido mil veces estos días, mientras mueran miles de seres humanos de hambre a la vez que se tiran alimentos para equilibrar precios, mientras cientos de personas mueran de enfermedades curables porque las multinacionales de la formación no entregan las patentes, mientras millones de seres humanos no tienen derecho a la educación, a la vivienda, etc, las ideas comunistas de un mundo justo, sin explotación no sólo están vigentes, sino que son más necesarias que nunca.

MO: Cuba ha sido también el tema recurrente en algunos medios de comunicación ¿Cuál es tu posición a respecto?

J.L.C.: Acepto en todo momento el reto de discutir sobre la realidad cubana, que no es perfecta ni mucho menos pero que tiene elementos dignos de admiración, por ejemplo, mientras en estos momentos España tiene desplegados soldados por diversos países del mundo, Cuba lo que envía son médicos y maestros. Mientras en el tercer mundo la mortalidad infantil es un drama Cuba tiene niveles de mortalidad inferiores a los propios EE.UU., y todo esto en medio del bloqueo más largo de la historia de la humanidad.

Pero también acepto hablar de la democracia, porque no estamos para dar lecciones a nadie cuando la corrupción llena páginas de cualquier diario, cuando la especulación ha sido el horizonte de muchos gobiernos democráticos, yo estoy seguro de que cualquier cubano o cubana conoce el nombre y qué hace cada uno de sus representantes bien sean municipales o estatales… ¿cuántos españoles/as saben el nombre de los diputados de su provincia?

MO: La crisis sigue golpeando a la clase trabajadora y a la mayoría social. ¿Qué propuestas y medias propones para atajar esta situación de crisis?

J.L.C: El PCE viene defendiendo desde hace tiempo, antes de que “estallara” esta crisis que había que cambiar el modelo de desarrollo, que había que sustituir el pelotazo, la especulación, la privatización, la total dependencia del mercado, por otro modelo que basándose en una planificación democrática de la economía que pusiera los recursos del país al servicio de la mayoría de la población y en una fiscalidad progresiva que acabara con el fraude fiscal y obtuviera recursos suficientes para financiar un desarrollo sostenible, con empleo de calidad. Desde estas premisas surgen la necesidad de una Banca Pública, un sector público que genere empleo y controle la energía, las comunicaciones, etc, evitando que el sector privado domine la economía y por añadidura controle nuestras vidas.

En el mismo sentido debemos defender la austeridad en el gasto público, acabar con la corrupción, limitar los altos salarios y subir los salarios mininos, como veis no hablamos de utopías irrealizables, simplemente de cambiar de política…y claro para ello deberemos de cambiar de gobiernos.

MO: La Izquierda ha perdido pié tiempo atrás para ser vista como alternativa. ¿Qué pasos crees que pueden darse? Y ¿Qué opinas sobre la Refundación de IU?

J.L.C.: La Izquierda ha perdido batallas ideológicas porque en algún momento pretendió ser tolerada por el capital a base de rebajar sus planteamientos, creyó que si no se cuestionaba el sistema seria admitida en sociedad, y de esta manera empezamos a dejar de plantear elementos tan básicos como la banca pública o la planificación de la economía, la izquierda ha querido jugar con las misma cartas que la derecha, y al final nos damos cuenta de que si se pierden batallas ideológicas, al tiempo se pierden también las batallas ideológicas…porque para gestionar el capitalismo ya está la derecha en tiempos de bonanza o la socialdemocracia en tiempos de crisis, nosotros solo tenemos espacio si defendemos nuestras ideas con un perfil propio y sin ninguna renuncia a nuestros objetivos de construir una sociedad socialista.

MO: Has dicho que no hay modelos y sí referentes al respecto de modelo de sociedad aplicables a España ¿Qué modelo de España propone el PCE? J.L.C.: Este congreso ha presentado unas bases programáticas que en los próximos meses serán discutidas y que tratan de situar el modelo de sociedad que el PCE plantea en estos momentos para España.
Brevemente te diré que efectivamente no deben habar modelos a copiar, aunque si experiencias de las que aprender, para empezar planteamos una sociedad basada en la democracia participativa que haga a la persona la protagonista directa de la vida política, desde esta democracia radical planteamos poner la economía al servicio de la persona, de manera que todos los recursos estén en función del interés general, acabando con la especulación y el pelotazo.

Un urbanismo sostenible que haga pueblos y ciudades habitables, que desarrollen espacios abiertos para que las personas recuperen la convivencia colectiva. Una sanidad, una educación, una cultura al servicio de la mayoría con recursos suficientes.

MO ¿Cuáles serán los próximos pasos en la Secretaría General del PCE?

J.L.C.:El PCE tiene retos inmediatos, el primero volcarnos en conseguir que la manifestación del 12 de Diciembre sea un éxito que cientos de miles de personas digamos en Madrid que hace falta otra política economía, que hace falta más izquierda.

En segundo lugar desarrollar los acuerdos del Congreso en lo referente a situar al PCE en la vanguardia del proceso de Refundación de IU, para conseguir situar a nuestro proyecto de convergencia en las mejores condiciones para ser el referente de la izquierda anticapitalista, republicana, federal de España.

En tercer lugar queremos retomar para el primer trimestre del próximo año la campaña contra la crisis, acompañando estos actos políticos del Partido con un reforzamiento orgánico, reorganizando comités en cada localidad o centro de trabajo y estudios donde existan comunistas, estoy seguro que en esta campaña conseguiremos aumentar significativamente la militancia.


domingo, 16 de agosto de 2009

Picasso Comunista

LA TATE DE LIVERPOOL PREPARA UNA MUESTRA INTEGRAL PARA 2010

En 1944, la adhesión del artista al Partido Comunista francés levantó olas que llevaron incluso a desmerecer sus obras de ese período. La exhibición Picasso: Peace and Freedom busca, según su director, “que el público se haga su propia opinión”.

Retrato de Stalin hecho por Picasso

Por Jonathan Brown

El 4 de octubre de 1944, menos de seis semanas después de la liberación de París –donde se había exiliado– Pablo Picasso sorprendió al mundo con su anuncio de que se unía al Partido Comunista francés. Su alistamiento en la causa era un golpe increíble para Moscú, una movida que dividió a los expertos en arte y política para siempre. Algunos cínicos dudaron de sus convicciones y alegaron que era sólo un mero exponente de las visiones de moda expuestas en los círculos intelectuales de izquierda en los que él se movía. Otros supusieron que su arte nunca recobraría su vieja gloria, mientras el hombre se encontraba enredado en la cada vez más amarga batalla de propaganda de la Guerra Fría.

Ahora, el público tendrá la oportunidad de hacerse su propia opinión sobre el prolongado Período Rojo de Picasso como miembro del Partido Comunista, una relación que sobrevivió al levantamiento húngaro y la Primavera de Praga, y que el artista mantuvo con fidelidad hasta su muerte en 1973. Una gran exhibición que incluye más de 150 trabajos del pintor español abrirá el año próximo en la Tate de Liverpool, en un intento de arrojar nueva luz en un capítulo controvertido de una carrera extraordinariamente productiva. Entre las estrellas de la muestra estará su monumental The Charnel House, que no ha sido vista en Inglaterra en más de medio siglo, inspirada en las imágenes de campos de concentración liberados. La exhibición, montada en colaboración con el museo Albertina de Viena, presentará La violación de las sabinas, recreación del célebre Rapto de las Sabinas creada en el pico de la crisis de los misiles cubanos en 1962. En la muestra también habrá ejemplos y bocetos de la paloma de la paz que se convertiría en el instantáneamente reconocible símbolo del movimiento mundial por la paz.

Picasso: Peace and Freedom (Picasso: Paz y Libertad), que sucede a la exitosa exhibición de 2008 sobre Gustav Klimt, es el resultado de años de planeamiento y una exhaustiva investigación que llevó a los expertos al Picasso Institute en París, donde se conserva buena parte de la correspondencia del artista. Christoph Grunenberg, director de la Tate Liverpool, tiene la esperanza de que a partir de esta muestra el público pueda tener una apreciación más sutil del artista en los años posteriores a 1945. “Es mirar a Picasso durante la Guerra Fría, alejarse de su mito como genio creativo y playboy con un compulsivo talento expresivo, para tener una visión con más matices”, señala el director. “La gente ha tratado de desmerecer su compromiso político, pero él fue miembro activo y completo del partido, y estaba claramente involucrado en el movimiento pacifista”, agrega.

Una de las cosas que resultaba curiosa de la asociación entre Picasso y los comunistas era que el partido adoptaba oficialmente la escuela de realismo social, en oposición oficial al movimiento moderno del cual el “decadente” Picasso era quizá el mayor exponente. Pero su largo exilio de la España natal por su oposición al régimen del general Franco, combinado con las brutales experiencias de la vida durante la ocupación nazi de París, llevaron a que viera al comunismo como un ideal de paz y la llave para un mundo libre de fascismo. En el momento, su decisión desató toda una serie de consecuencias. Hubo protestas de grupos de derecha en sus exhibiciones y se le prohibió la entrada a Estados Unidos. Pero el artista comenzó a viajar por todo el mundo, presentándose en conferencias públicas por primera vez y realizando donaciones a causas varias, incluyendo el regalo de un millón de francos a los mineros de carbón franceses en huelga. Se unió a protestas contra la Guerra de Corea y la ejecución de Nikos Beloyannis, comunista griego y líder de la resistencia.


Picasso recibió el Premio Stalin de la Paz y el Premio Mundial de la Paz, que compartió con el cantante estadounidense Paul Robeson y el poeta chileno Pablo Neruda, aunque luego declinó recibir la Legión de Honor francesa. En 1953, tras la muerte de Stalin, el estilizado retrato que Picasso hizo del joven dictador abrió una grieta con los comunistas franceses, que objetaron su falta de realismo. Los acontecimientos en Hungría enfriaron aún más la relación, pero Picasso, a pesar de sus crecientes reservas, no abandonó el partido y prefirió expresarse a través de la prodigiosa producción que caracterizó las últimas décadas de su vida. Por supuesto, no todos compraron la idea del artista como figura central de la izquierda. Salvador Dalí hizo un comentario famoso: “Picasso es pintor, yo también; Picasso es español, yo también; Picasso es comunista, yo tampoco”. Grunenberg cree que es una visión injusta, y que la caída del Muro de Berlín provocó un cambio sísmico en la apreciación de sus últimos trabajos. “Eso ya no tiene vigencia. Hay muchas piezas fantásticas que serán parte de la exhibición: Picasso siguió reinventándose a sí mismo y comenzando nuevos temas. Son trabajos maravillosos”, dice.

martes, 26 de mayo de 2009

Entrevista a Carmelo Suárez, Secretario General del PCPE y cabeza de lista a las elecciones europeas

"El PCPE no está hoy en la lógica de la derrota, sino en la lógica del combate y de la ofensiva"


José Daniel Fierro
Rebelión

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) se presenta a las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 7 de junio bajo la consigna “Rompe las cadenas. Contra la Europa del Capital y la Guerra”. Su candidatura está encabezada por su Secretario General Carmelo Suárez, a quien Rebelión tuvo la oportunidad de entrevistar.

El Partido Comunista de los Pueblos de España se define como revolucionario y pretende “organizar al movimiento progresista y revolucionario de los Pueblos de España en un frente político y social de izquierdas que impulse un proceso de acumulación de fuerzas en la lucha por la democracia directa, el socialismo y el comunismo”. Ante tal declaración de principios ¿por qué no ha sido posible alcanzar acuerdos con otras candidaturas que defienden similares objetivos? ¿Tuvisteis contactos con estos otros grupos para valorar una candidatura conjunta?

Tratar el tema de la creación del Frente de Izquierdas, o de una manera más amplia la cuestión de la unidad de la izquierda, en clave electoral no es la mejor forma de abordar la cuestión. Aunque si se dieran condiciones para ello tampoco habría que dejar pasar la oportunidad, las cosas no siempre ocurren como uno querría.

La unidad de la izquierda esencialmente se construye sobre la base de la práctica de la unidad en la lucha política diaria. Cuando las cosas caminan por esos derroteros es cuando se fraguan unidades fuertes, y ese es nuestro objetivo.

El trabajo del PCPE se orienta hacia el objetivo de la unidad a diferentes niveles, unidad comunista, unidad de la izquierda y unidad de la clase. Ello se expresa en diferentes ámbitos de la acción política. Es un proyecto de trabajo continuo y en cada uno de los niveles intervienen diferentes sujetos. Nuestro partido se fundó como la unidad de cinco grupos comunistas y luego hemos ido avanzando por ese camino, en unos casos con unidades de organizaciones (en el 2000 el Congreso de Unidad con el PCOE) y en otras ocasiones grupos de comunistas han venido al partido de manera colectiva. Avanzamos y vamos a seguir trabajando con esa misma voluntad en las condiciones concretas que se vayan dando.

Ante esta convocatoria electoral se han producido dinámicas interesantes en el ámbito de la izquierda. Pero han sido dinámicas diferentes.

En un caso se trata de un grupo que, después de muchos años de participar ahí se sale de Izquierda Unida. Y se sale ya con un proyecto, el de ir en una candidatura propia a las Elecciones Europeas. Es un proceso que quiere sintonizar con la reconversión del trostkismo que se ha dado en Francia, un proceso complejo que aquí se analiza muy superficialmente. Por lo que he visto en su programa no plantean la salida de la UE, sino “un cambio de rumbo”. No parece muy distinto de la propuesta de IU de añadir la “pata social” al proyecto imperialista de la UE. Parece ésta una iniciativa que va en la búsqueda de un espacio político más amplio sobre la base de la renuncia a una posición más confrontada. Si tuviéramos la ocasión de debatir sobre esto con ellos lo haríamos, pero no ha habido hasta el momento ningún puente tendido que lo permita.

En el caso de II tuvimos un contacto de muy última hora, cuando además ya todo lo tenían decidido quienes estaban en el proceso. En la primera reunión ya se nos dio la fecha de presentación en rueda de prensa de la iniciativa, con cabeza de lista incluido. Aún así dijimos que si se trataba de un proyecto no meramente electoralista nuestro interés estaba claro. Preguntamos por los elementos que vertebrarían la continuidad política del proceso después de las elecciones y la verdad es que las cosas se movían en unos niveles muy ambiguos, tampoco se sabía qué fuerzas estaban. Para el PCPE no era posible participar en un acuerdo que ya estaba muy cocinado y del que no se conocían sus sujetos; nuestro proceso de toma de decisiones no se resuelve en una reunión de un grupo de camaradas, esto se decide a nivel del partido con sus mecanismos de participación. Eso no fue posible en los plazos que se nos plantearon.

Dejamos constancia de nuestro interés si el proceso remontaba el 7 de junio y creo que las cosas quedaron en términos muy claros y leales. La posibilidad de colaboración está abierta para el próximo futuro, pero será necesario abordar algunos temas como la cuestión del estado y también el carácter imperialista de la UE. Quizás algún grupo de los que están ahí no tiene un proyecto de alianzas con la izquierda del estado y otros centran su aspiración en ser una estrella más de la Unión Europea, y eso será una dificultad. En todo caso, si se tiene voluntad política, seremos optimistas y estaremos intentándolo. Hay que decir a este respecto que esa propuesta de unidad la hicimos desde el PCPE hace exactamente cinco años, y entonces esas mismas fuerzas o no contestaron o simplemente dijeron que no.

¿Qué particularidades presenta vuestro programa de cara a la convocatoria europea con respecto al de las otras fuerzas de izquierda?

Esencialmente la caracterización que hacemos de la UE como un proyecto del imperialismo y, como tal, no reformable. Por tanto nuestra posición es de salida de la UE y la construcción de otro proyecto regional distinto que coloca el socialismo como elemento de referencia.

No conocemos en las otras fuerzas políticas de izquierdas una posición así de clara. Nos gustaría debatir esa posición de una manera colectiva, pero hasta el momento no se ha dado la ocasión.

No deja de ser contradictorio que por parte de otras propuestas de izquierdas se reclame la intervención de la UE para resolver en clave “democrática” cuestiones internas del estado.

El PCPE cuenta con una implantación que cubre la totalidad del territorio estatal, 2009 es además el año de vuestro 25 aniversario, y sin embargo el mensaje del PCPE parece tener dificultades para sintonizar con amplias capas de la población ¿a qué pensáis que puede ser debido?

Como partido estamos dando avances importantes, con nuestras dificultades ya tenemos una presencia generalizada en el estado, en algunos lugares con más fuerza y en otros con menos. Lo que nosotros estamos construyendo en un partido para la revolución, un partido que no cabe en este sistema, y ello requiere de una concepción militante muy particular, bolchevique en nuestra terminología. Ese partido lo construimos combatiendo las viejas concepciones que difundió el reformismo en la cultura comunista de este país, hay que explicar muchas cosas a la nueva militancia, y a la veterana, hay que explicar los métodos, cuál es el compromiso, cómo es la lucha de masas, cómo es la mediación directa con la clase… Estamos tratando de superar décadas de lastre, de malformaciones y de eurocomunismo. No es fácil.

Pero las cosas avanzan. Otra cosa distinta es la cuestión del voto que ya comento luego. Ahora el partido es más un partido de lucha en la calle, un partido con menos reuniones internas y con más participación en la lucha obrera y popular. Nuestra organización no va a sacarse una foto al Naval Gijón, nuestro partido lucha con el Naval Gijón desde hace tiempo y está ahí participando en esa lucha de una manera continuada, por poner un ejemplo.

La participación en el movimiento republicano impulsando organizaciones activas, el trabajo de solidaridad antiimperialista en decenas de organizaciones, la lucha obrera y sindical, las movilizaciones contra la crisis. En esta situación de dificultades del bloque dominante el partido empieza a sentirse muy bien organizando la respuesta de la clase en defensa de sus intereses. Son muchas decenas de actos, concentraciones, acampadas, actos de propaganda, manifestaciones en las que está el partido. Ahí estamos creciendo y superando dificultades. Ahora necesitaríamos muchos más cuadros para atender todo lo que queremos y los vamos a ir incorporando en la lucha, está llegando una nueva generación de comunistas que va a ser decisiva en el futuro de la lucha revolucionaria de este país.

El salto a una expresión de masas de mayor dimensión se va a producir de una manera natural con el acumulado que estamos realizando. Yo, que tuve la oportunidad de conocer las grandes movilizaciones de los setenta, donde convocábamos a miles de personas, estoy seguro de que estamos preparando las condiciones para que vuelvan con mayor fuerza y con mayor madurez. Ya el enemigo de clase no va a dormir tan tranquilo.

Desde la izquierda siempre se relativiza la participación en las instituciones frente a la militancia de base ¿Cuál creéis qué debe ser la tarea de un partido de izquierdas en las actuales instituciones? ¿Qué trabajo hace el PCPE en los barrios, en las fábricas, con asociaciones...?

Creo que Fernando Sagaseta fue un ejemplo de por dónde tienen que ir las cosas en las instituciones. Utilizarlas como altavoz y como elemento para promover la movilización popular, romper con toda la cortesía versallesca que impone la política burguesa. Pero hay que preparar al partido y a sus cuadros para que sepan estar ahí, para que no se contaminen. Hoy la dirección central del PCPE es una dirección de cuadros que militamos en los movimientos de masas, que ejercemos dirección política en las luchas obreras y populares. Con esa preparación es como se puede llegar a las instituciones, para continuar el mismo trabajo utilizando esa palanca. Los cargos en las instituciones tienen que ser del partido, sus sueldos y sus facilidades directamente gestionados por el partido, de lo contrario el sistema termina contaminando y cambiando la conciencia de quienes llegan ahí.

Nuestro trabajo en la lucha de masas va avanzando como decía antes, pero no estamos satisfechos, esto es sólo el principio. Ahora nos empeñamos en que nuestros cuadros hagan prácticas, que participen en organizaciones populares y aprendan a liderar los movimientos, a explicar la política y a convencer. Hay una izquierda que se reclama mucho pero que no está donde hay que estar. Cada comunista tiene que ser un agitador/a social, pero también como comunista tiene que ser comunista científico/a con capacidad para elevar el nivel de conciencia del pueblo y ampliar la base social con conciencia revolucionaria.

Una de las candidaturas afines, la de Iniciativa Internacionalista, encabezada por el dramaturgo Alfonso Sastre, ha sido ilegalizada por el Tribunal Supremo y rehabilitada por el Constitucional. ¿Qué se puede hacer frente a una criminalización que amenaza virtualmente con ilegalizar por contagio o contaminación al conjunto de la izquierda anticapitalista?

Cuando parecía que la ilegalización era segura se nos decía que no era coherente mantener nuestra candidatura en ese escenario. Y ahora que se quitaron esas trabas, las mismas personas dicen que ha triunfado el estado de derecho y que ya no hay cuestionamiento a estar en las elecciones, los primeros precisamente los que fueron objeto de persecución.

Para nosotros no hay un salto cualitativo en el antes y en el después. Se trata de elecciones convocadas en la situación de control absoluto del proceso por parte del bloque dominante, ellos deciden la forma de concurrir, los espacios electorales, los tiempos, los horarios, etc. Son elecciones en situación de la dictadura del capital, éstas, la Elecciones Generales y las Elecciones Locales. Y esos procesos tienen como objetivo la revalidación del sistema de dominación vigente, y todo se organiza para garantizar que el resultado termina revalidando la hegemonía del bloque burgués de poder. Estas elecciones no son democráticas porque se haya terminado autorizando la presencia de II, y quienes hacen esa lectura lo hacen desde un pensamiento subsidiario de la actual hegemonía, vienen a revalidar al bloque burgués dominante.

Alguna gente demuestra tener poca capacidad crítica con la democracia burguesa. Vienen a aceptar los procesos electorales como procesos legítimos cuando estos se dan sobre normas comúnmente aceptadas, y no hay elecciones en la democracia burguesa que sean elecciones en condiciones de igualdad y de libertad. Acudimos a las elecciones en este país desde nuestra fundación, pero nunca hemos legitimado esos procesos como procesos democráticos y libres. Siempre son procesos tutelados a favor del bloque de poder dominante, lo sabemos y luchamos en esas condiciones que son las de la dictadura del capital.

El PCPE, siempre que se ha presentado a las elecciones, ha sabido perfectamente a qué tipo de proceso nos enfrentábamos, y sabemos, siempre, cuáles son las reglas del juego y que el camino hacia el socialismo no se puede plantear en clave electoral. Las elecciones son una batalla política más, pero como todas las batallas que se dan en este país se dan en el contexto de la hegemonía actual del sistema monárquico-burgués.

¿Quiénes hoy expresan su entusiasmo ante las elecciones no están avalando el proceso?

Creo que es necesario mantener una posición ideológica independiente y confrontada con la actual hegemonía o el electoralismo le jugará una mala pasada a alguna gente.

La izquierda europea se encuentra en un continente subjetivamente vencido –en abierta decadencia política- en el que la tendencia política es hacia propuestas cada vez más populistas o neofascistas. ¿Cómo se puede luchar contra ella?

Creo que es una opinión que arraiga en una visión muy desde el escenario de la derrota de las experiencias del este. Pero no todo está quieto, las cosas se mueven y hay una realidad cambiante.

Precisamente ese proceso de facistización está ayudando a clarificar las posiciones, a que el pueblo entienda que la burguesía no es una clase inocente. Cada día se entienden más sus crímenes, su responsabilidad directa en las grandes tragedias de la humanidad. Hay una fuerte lucha ideológica, se utiliza a las ONGs y a otras formaciones movimentistas para tratar de amortiguar la emergencia de posiciones revolucionarias. Es necesario combatir eso con rigor y firmeza. Pero hay una parte del pueblo que empieza a comprender que Zapatero es hoy el golpista de Haití, el carnicero de Afganistán o el torturador del Sáhara. La política pone a cada cual en su sitio de una manera más clara según el capital se exaspera para tratar de mantener el proceso de acumulación del capital.

Sin una clara posición revolucionaria la izquierda está perdida, es engullida por el sistema y su trabajo es absolutamente estéril. Se pierden muchas energías en esto, el sistema lo sabe y crea mil estrategias de entretenimiento.

en la mitad del XX. Hace falta gente dispuesta a dar esa batalla en esas condiciones tan terribles, y esa gente sólo la vamos a encontrar en un partido comunista que tenga una base científica y que aprenda del acumulado histórico de las luchas revolucionarias. Guantánamo, el secuestro de activistas, los asesinatos selectivos, la tortura más sofisticada, el espionaje universal, todo ello son expresiones del grado de desesperación del bloque oligárquico ante su incapacidad para mantener el ciclo de reproducción ampliada del capital. Objetivamente ya existe la base material para la construcción de la sociedad socialista, el obstáculo es el capitalismo y la lucha ya está definida, la práctica nos pondrá a cada cual en su sitio.

Europa no podrá evitar su deriva hacia el estado autoritario y policial, un régimen de dictadura explícita, inicialmente con consenso social y luego con una respuesta social y política creciente. Cuando la izquierda de este país no es capaz de protestar por las acciones militares de las fuerzas mercenarias españolas en el Índico es cuando está perdida, por eso la confrontación con la estrategia política con el bloque de poder en todos los campos es el punto de partida para cualquier propuesta y también para cualquier análisis. En ese escenario las organizaciones revolucionarias vamos a salir adelante con enorme fuerza, y el PCPE de una manera especial.

Hace unos días vuestra organización suscribió una declaración conjunta con 20 Partidos Comunistas y Obreros europeos sobre el carácter de la UE y el carácter de la lucha que deberían llevar a cabo los pueblos de Europa. ¿Qué importancia puede llegar a tener esta iniciativa?

Eso que aparece en la víspera electoral es la expresión de un largo trabajo de años. Han sido muchos los encuentros internacionales celebrados en los que se ha tenido una gran capacidad de debate y acercamiento de posiciones. Al principio no era raro acabar un encuentro prácticamente diciendo tan sólo que nos habíamos visto y nada más. Pero con ese trabajo se fueron resolviendo algunas cuestiones y se establecieron acuerdos cada vez de mayor calado.

Como parte de ese trabajo internacional se situaba siempre la necesidad de un ámbito europeo de relación entre las organizaciones comunistas. Este documento es la expresión de que esa realidad avanza, y precisamente en un tema que hace años no hubiera sido tan fácil. Es, por tanto, un documento histórico, un documento que puede marcar un antes y un después. Creo que será así.

Supongo que en los próximos meses daremos a conocer otras iniciativas tanto en el ámbito europeo como en el internacional. No todos los pasos serán tan espectaculares, otras veces son pequeños pasos necesarios para avances posteriores. Pero lo importante es que creo hay base suficiente para que esto continúe después y que una coordinación comunista internacional vaya cobrando fuerza.

A su vez esto supone un deslinde con las distintas posiciones del reformismo que ayudan al sostenimiento de la dominación imperialista. Eso también tiene una gran importancia.

Aunque no parece que la ciudadanía tenga muchas dudas en achacar la crisis actual al modelo neoliberal y los comportamientos y falta de control del sistema financiero, la izquierda no está consiguiendo canalizar ese descontento. El aumento del malestar político no se traduce en un aumento de su fuerza, organización o capacidad de intervención. ¿Por qué creéis que ocurre esto? ¿Qué responsabilidad tiene la propia izquierda?

Nosotros estamos analizando desde el principio de la crisis cuál es la subjetividad de la clase obrera y los sectores populares. Pulsando su estado de ánimo, su conciencia. Se está dando un pulso entre las fuerzas del bloque dominante burgués y las fuerzas populares por ganar la conciencia de la clase. Desde el gobierno y sus aliados (que es todo el arco parlamentario) se llama al pueblo a la paciencia y a la resignación hasta que esto pase, para volver –les dicen- después otra vez a la economía-casino.

Nuestro trabajo es el de explicar que la crisis no es del neoliberalismo ni de la financiarización, que la crisis es sistémica y de largo ciclo. Y que el capital sólo la remontará sobre la base de la esclavización de la clase y el expolio militar del planeta, si la clase obrera no lucha. Y la clase hoy escucha la voz de los comunistas, comprende nuestro análisis y lo comparte. Pero todavía no se da la situación en que la clase decida pasar a la acción. Toda la superestructura de dominación está trabajando para evitar ese paso.

El PCPE no está hoy en la lógica de la derrota, sino en la lógica del combate y de la ofensiva.

¿Cuánto tardará en iniciarse el proceso de movilización? Eso no lo podemos precisar con fecha, pero el proceso está empezando y la situación de los próximos meses acelerará más esa situación.

El PCPE todas las semanas hace decenas de actividades con sectores de trabajadores y del movimiento popular que van encontrando respuestas cada vez más amplias. Queremos estar a la cabeza del proceso y tenemos confianza en conseguirlo. Sería importante que otras fuerzas de izquierdas salgan de su indolencia y se incorporen a esta dinámica de la lucha de clases.

¿Qué importancia tiene para el PCPE el resultado de las elecciones? ¿Qué resultado esperáis obtener?

Nuestro resultado debe ser mejor que en las convocatorias anteriores, hemos hecho mucho trabajo, las condiciones cambian y nuestra política se entiende mejor. Pero sabemos que el voto comunista, que es un voto muy consciente, cuesta trabajo irlo ganando.

Cuantos más votos tenga el PCPE más fuerza tendrá la clase obrera para organizar la defensa de sus intereses. Para la militancia también es un aliciente un buen resultado electoral. Pero siempre preparamos a la organización para que tenga la disposición de aceptar un resultado electoral que nos parezca insuficiente.

El PCPE no va de elección en elección. El PCPE lucha todos los días y las elecciones son una batalla más.

¿Qué va a ocurrir después de las elecciones del 7 de junio? ¿Espera el PCPE algún tipo de cambio bien sea en Europa, bien en el Estado español?

No creo que veamos ningún cambio en este escenario. ¿Quizás un aumento del voto de la derecha histórica como expresión de la involución del sistema? Puede que se exprese algo de esto, pero como la abstención en general será alta no es fácil hacer un pronóstico en este sentido.

¿Podrías puntuar del 1 al 10 a los siguientes líderes políticos? Zapatero, Obama, Fidel, Chavez, Felipe González, Julio Anguita, Gorbachov, Evo Morales, Correa.

No me gusta a mí el tema de los personalismos. Siempre las personas son expresión de procesos, del lado de la barricada en que se encuentra cada cual.

Fidel, junto con Evo, Chávez y Correa están empujando en la dirección del futuro de los pueblos. Fidel con la ventaja de que tiene un currículum incuestionable.

Zapatero, Obama, Felipe González y Gorbachov están del lado del crimen, de la explotación y del expolio. Ninguno de ellos me merece ninguna consideración, sino mi más absoluto desprecio.

En cuanto a Anguita te diré que fue el que nos expulsó de Izquierda Unida, cuando éramos fuerza fundadora, y que lo hizo con las peores formas con que se pueda actuar en la política...








domingo, 15 de marzo de 2009

La Europa Social: un reto de la izquierda

(Intervención de Cayo Lara en el Club Siglo XXI)
Buenas tardes,

Quisiera arrancar esta intervención con unos breves apuntes históricos.El 9 de mayo de 1950, cinco años después de la capitulación de Alemania propiciada por la alianza entre Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética, el Ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, expuso un plan para crear una Europa organizada atendiendo a ideas concretas y solidaridades de hecho.
Al año siguiente, el 18 de abril de 1951, seis países firmaban en París el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero que abrió paso a la vertebración de la Unión Europea. Un difícil camino que ha durado hasta nuestros días, con el ingreso de Bulgaria y Rumania el 1 de enero de 2007, hasta alcanzar un conjunto de 27 países.
En alguna parte del imaginario de la izquierda existe la idea de Europa como un espacio de derechos, de servicios sociales, de paz, de ecología y hasta de feminismo. Responde a la idea de un modelo de civilización, un punto de vista ético sobre el mundo opuesto, claramente, al sálvese quien pueda imperante en Estados Unidos.

Se podría decir que esta idea, esta ilusión común, era cierta, o lo fue en un principio, ya que respondía a las aspiraciones y deseos de reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Un modelo económico de bienestar que fue posible gracias a la derrota del fascismo y a la existencia de un verdadero contrapoder, la Unión Soviética y los países socialistas de su entorno.
Estos acontecimientos históricos sirvieron para conformar las claves que moldearon esa idea de Europa. Se implantaron avanzados sistemas democráticos en los cuales el capitalismo tuvo que negociar ante el empuje de los partidos y sindicatos de izquierda. La socialdemocracia europea marcaba el ritmo hacia el Estado de bienestar mientras se impulsaban las instituciones económicas y resoluciones internacionales surgidas en la conferencia de julio de 1944 como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Carta de Derechos Humanos de la ONU.

En España esta idea de Europa no estuvo presente. La sublevación militar contra la Segunda República nos cortó cualquier relación con el destino europeo. La derrota militar de la incipiente democracia de 1931 impidió que nuestro país se sumara al tren del progreso que recorría Europa. Con Franco a la cabeza del Estado, secundado por la Iglesia Católica y la burguesía reaccionaria, se instauró un régimen de represión caracterizado por la miseria, el miedo y el atraso económico que impidió cualquier desarrollo político y social común.

Esta situación, insostenible, provocó que miles de personas tuvieran que exiliarse o emigrar a países como Alemania, Francia, Bélgica o Suiza, lo que contribuyó a extender el mito de que la entrada de España en Europa supondría la modernidad. Nuestro rápido ingreso en la Unión Europea en 1986, de la mano de Felipe González, se pagó con nuestra peculiar “OTAN de entrada NO”, la ruptura del tejido industrial pesado y la apertura de nuestro mercado interior, a cambio de unos fondos de cohesión y ayuda al desarrollo que en breve tiempo finalizarán.
La aplicación de férreas políticas neoliberales puestas en marcha por Reagan y Thatcher en los ochenta, la transparencia y modernidad impulsadas por Gorbachov y la caída del muro de Berlín en 1989, cambiaron el escenario mundial de forma radical.

La política social europea empezó, desde ese momento, a perseguir el establecimiento de prescripciones mínimas, es decir, claros recortes en las conquistas sociales que han derivado, en la actualidad, en una competición entre modelos nacionales donde se imponen las tesis ultraliberales anglosajonas.

Ideas y principios que se convirtieron, como todos sabemos, en el pensamiento hegemónico dominante. Una hegemonía neoliberal que influyó en gran medida en el desarrollo de la arquitectura de la Unión Europea de los 15. El cambio provocado por el Tratado de Maastrich supuso un giro en la orientación histórica de la Europa social en beneficio, exclusivamente, del libre mercado. El resultado es conocido, los ciudadanos y ciudadanas europeos estamos perdiendo derechos adquiridos.

Se establecieron, siguiendo criterios neoliberales, unas políticas públicas encaminadas a reducir la inflación, la deuda pública, la inestabilidad monetaria y la creación del embrión del futuro Banco Central Europeo y del euro. Prácticas que se han llevado a cabo reduciendo el crecimiento económico sostenible, el estado de bienestar y la calidad de vida de las familias, especialmente de las clases más desfavorecidas, y perjudicando a las pequeñas y medianas empresas y trabajadores autónomos. Una vez más han primado los intereses del capital internacional sobre la vida de las personas. Somos todos, cada vez, más precarios. Menos ciudadanos con derechos y más esclavos de las multinacionales y sus extensas redes de explotación.

La política neoliberal ha provocado, y lo estamos padeciendo en esta crisis sistémica, un crecimiento del desempleo, una redistribución equivocada y torticera de la renta basada en un gran crecimiento de las rentas del capital y un estancamiento de las rentas del trabajo, una ralentización del crecimiento del gasto público social por habitante, disminución de los beneficios sociales y un incremento muy notable de las desigualdades sociales. Los ricos se han hecho escandalosamente más ricos y los pobres dramáticamente más pobres.

Un ejemplo: El 20% de personas de mayor renta en la Unión europea de los 15 recibe el 40% de la renta total, mientras que el 20% de menor renta recibe sólo un 7% de ésta.

Casi 15 años después de la firma del Tratado de Maastricht y 9 años de la Agenda de Lisboa las orientaciones neoliberales prevalecen y no se han cumplido ninguno de los objetivos perseguidos.
Muestra de ello es la modificación que realizó la Comisión Europea en 2004 por la que fijó nuevas prioridades para reforzar la Estrategia de Lisboa y que no tenían otro fin que desregular aun más los mercados, en especial el del trabajo, justificándolo con la mejora de la inversión en redes y en conocimiento, el refuerzo de la competitividad de la industria y de los servicios, más privatizaciones y la prolongación de la vida activa de los trabajadores. En resumen, más capital y menos derechos. La práctica de combate del neoliberalismo.

Estas prioridades han conseguido deteriorar aún más las condiciones de la mayoría de la población europea, con jornadas laborales más largas, salarios insuficientes, desempleo creciente y de larga duración, trabajo temporal e interinidades no retribuidas para jóvenes y mujeres. En todos los países europeos se privatizan los servicios públicos para obtener beneficios. Una política destinada a incrementar los beneficios empresariales. La Europa de los mercaderes, a costa del sacrificio de la población.

Estas políticas fueron rechazadas en los referenda sobre la Constitución Europea en 2005 por los ciudadanos de Francia y Holanda, que consideraron que la construcción Europea se estaba realizando con serias carencias democráticas. El NO, rotundo, significó también un rechazo directo a las elites gobernantes europeas. Elites que se creían tan seguras de ser los dueños de Europa que no concibieron la posibilidad de que alguien se opusiera a sus intereses. Uno de los países que refrendó la Constitución, y analizar las razones sociológicas seria prolijo, fue España.
Este “NO” a la Constitución Europea generó una crisis política en la Unión ante el temor de un creciente rechazo. Con este temor por parte de los gobernantes se llegó al Consejo Europeo de junio de 2007 en el que se encomendó la elaboración de un Tratado de Reforma que modificara los actuales de la Unión y el Constitutivo de la Comunidad Europea, aprobados en Maastricht y modificados posteriormente en Ámsterdam y Niza. Este será el Tratado de Lisboa firmado en diciembre de 2007.

Este Tratado conserva el capitalismo en su versión más neoliberal como modelo dominante, y fue realizado sin democracia ni transparencia. Todas las negociaciones se hicieron a puerta cerrada, sin participación de los ciudadanos ni de los parlamentos nacionales ni del europeo. Se pretendía que el Tratado no fuera ratificado por los pueblos evitando cualquier posibilidad de legitimación democrática. Pero volvió a pasar lo mismo: en Irlanda, único país que lo sometió a referéndum, el pueblo dijo NO.

La orientación política de la Unión Europea ha sido contestada en numerosas ocasiones en la calle. El mismo día que se reunían los Jefes de Estado y gobierno en Lisboa para aprobar estos principios, tenía lugar en Portugal la manifestación más grande en los últimos 20 años. Si los jefes de Estado hubieran sacado la cabeza por la ventana, hubieran visto a 200.000 personas manifestándose en la calle contra lo que estaban decidiendo.

El próximos mes de mayo podrán comprobarlo de nuevo con las euromanifestaciones convocadas por la Confederación Europea de Sindicatos en Madrid, Bruselas y Berlín, con el objetivo de buscar salidas a la crisis económica y que los costes no recaigan sobre los trabajadores. Esperemos que esta vez sí nos hagan caso. Estaremos en la batalla. Somos parte del pueblo europeo.

También estaremos en las movilizaciones convocadas por los movimientos sociales en una gran cantidad de ciudades europeas, entre ellas Madrid, el 28 de marzo.
IZQUIERDA UNIDA reafirma su “NO” al Tratado de Lisboa. La redacción de un nuevo Tratado debe emanar de una Asamblea Constituyente, elegida por sufragio universal directo de los ciudadanos de todos los estados miembros. La participación democrática y los parlamentos deben fortalecerse estableciendo normas sobre iniciativas populares, ampliando la co-decisión y las relaciones entre los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo.Los ciudadanos de la Unión deben discutir y debatir una alternativa al Tratado de Lisboa para construir una Europa entre todos y no la que decida la clase dominante. Que esta neutralizando las conquistas sociales en nombre del llamado libre mercado. Se legitima la competencia desleal entre empresas de diferentes estados y se acentúa el dominio del perverso orden económico neoliberal sobre las aspiraciones democráticas de la población. Cada vez más, crece la Europa de la involución de los derechos. El capital contra las personas, podría ser uno de nuestros lemas.
Pero además, a este recorte de derechos y a la crisis política derivada del rechazo a la Constitución Europea, se le añade ahora la profunda crisis económica del sistema, catalizada por el estallido de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos. Una crisis también de valores y principios. El modelo económico quiebra.

En toda Europa el impacto de la crisis es brutal por la política llevada a cabo por las elites que controlan la economía y la política. El precio de estas actuaciones lo pagaremos los pueblos. Han puesto en peligro la paz, la seguridad internacional y la co-existencia. El mundo ha sido arrastrado a esta crisis global por la política hegemónica de los Estados Unidos, en especial, por la Administración Bush y el seguidismo de la Unión Europea, incapaz de tener una política unívoca frente a los desmanes de las administraciones de Estado Unidos.La crisis demuestra una vez más el fracaso de la globalización neoliberal que ha maximizado los beneficios sin ningún control estatal o intervención pública. Las políticas, los estados y la sociedad entera se subordinan a un mercado financiero sin control. El resultado es claro: falta de democracia y el final de las políticas de protección social.
Seguimos dirigidos por el gran capital, por las grandes corporaciones bancarias ayudadas por unas agencias de calificación de riesgo, que han valorado de forma irreal el valor de ciertos activos con el fin de colocarlos rápidamente en unos mercados financieros fuertemente especulativos y opacos.

A eso se han dedicado los bancos, a colocar los recursos depositados por sus clientes en inversiones sumamente arriesgadas, muy rentables para ellos, pero muy peligrosas para su solvencia y para la marcha general de la economía. El colapso del sistema financiero está ahogando la actividad económica real, y ha puesto en situación de recesión a varios países provocando fuertes ajustes en el mercado de trabajo. El socialismo democrático, el nuevo socialismo del siglo XXI que planteamos, es la única solución posible.

La paradoja es que ahora, desde esas mismas tribunas que daban todo el poder al mercado se solicita dinero público, el de los contribuyentes, para conceder ayudas multimillonarias que eviten la catástrofe creada por la especulación. Apadrine usted a un banquero y rescátele de la quiebra, parece ser el mensaje de los gobiernos.

La crisis económica no la han generado los trabajadores ni sus salarios. Al contrario, éstos han sufrido la desregulación del mercado y la pérdida de poder adquisitivo. Es una crisis motivada por el modelo productivo capitalista. Por tanto, al igual que se están dedicando cantidades multimillonarias para intentar salvar al sistema financiero, se deben dedicar las cantidades necesarias para fundamentar un nuevo modelo de desarrollo alternativo y justo como oportunidad para salir de la crisis.
Para ello el sector público debe jugar un papel esencial como motor de la recuperación económica. El sector público, y la Constitución española lo ampara y reconoce, debe actuar protegiendo a los desempleados y a las familias sin ingresos, poniendo en marcha políticas de reactivación económica que generen empleo de calidad en especial en sanidad, educación, atención a la dependencia, desarrollo rural unido a la protección medioambiental y en desarrollo de energías alternativas y limpias.

El modelo económico actual ha fracasado y por tanto es urgente que los trabajadores y las clases más desfavorecidas de Europa, es decir, la mayoría, trabajemos unidos por una nueva construcción europea basada en un modelo económico que priorice los derechos y necesidades de los ciudadanos frente a los intereses de las multinacionales y el sector financiero.

Hace muchos años se exclamó que los trabajadores no tenían patria. Es hora de que esta premisa, con independencia del lugar de nacimiento o residencia, se haga efectiva y que el conjunto de la clase trabajadora europea se levante contra el neoliberalismo, contra la especulación, por un socialismo democrático que haga posible la vida en Europa y en el mundo.
Ahora más que nunca la Unión Europea está en una encrucijada:
O continúa con su actual política capitalista, que ahonda la desigualdad o se encamina hacia un modelo de desarrollo sostenible y con justicia social, de paz y cooperación mutua, de igualdad entre mujeres y hombres, de participación democrática y solidaridad, donde el antifascismo, el antirracismo, las libertades civiles y los derechos humanos sean prácticas comunes.
Los planes que presentan los líderes de la Unión Europea para salir de la crisis pretenden reconstruir y refundar el capitalismo impulsando la flexiseguridad y desregularizando aún más los derechos laborales conseguidos gracias a la lucha histórica del movimiento obrero, legitimando el dúmping social a través de directivas que atacan directamente al modelo social europeo como la relativa a los servicios públicos, la de trabajadores desplazados, la de la ampliación de la jornada de trabajo a 65 horas -a la cual el Parlamento asestó un revés-, o la de retorno de inmigrantes, también conocida como “Directiva de la Vergüenza”.

En esta misma dirección está inmerso el proceso de Bolonia, con el que se pretende que los estudios universitarios ya no tengan como finalidad potenciar el conocimiento humanista y científico de las personas y, por lo tanto, el enriquecimiento material e intelectual de la sociedad, sino una formación específica al servicio del sistema productivo capitalista, de las empresas que patrocinen los master.

Es una vuelta de tuerca más para afianzar el sistema: se trata de rechazar los individuos que piensan buscando sólo a aquellos que obedecen. Los primeros actúan de forma crítica y desarrollan la ciencia y las humanidades al servicio de la comunidad; los segundos serán peones al servicio de la producción globalizadora.
Izquierda Unida ha apoyado las movilizaciones realizadas hoy en Madrid y en otros lugares de nuestro país contra la implantación del proceso de Bolonia. Defendemos la transformación profunda de la Universidad, entendida como servicio público y una financiación pública suficiente que alcance el 2% del PIB.

Los tiempos turbulentos advierten de los problemas internos y de las desavenencias de las naciones y de los bloques como la Unión Europea. Ciertas decisiones adoptadas de forma unilateral por alguno de sus miembros esta despertando la xenofobia, el individualismo y el proteccionismo destructivo dentro de la Europa de los Veintisiete. Las recientes huelgas en el Reino Unido contra la contratación de trabajadores de otros países europeos, bajo el slogan “¡empleos británicos para trabajadores británicos!” o las medidas adoptadas por Sarkozy para defender los empleos de su industria automovilística con la condición de que las empresas aumenten la producción dentro de Francia y la disminuyan en el resto de países de la UE, así parecen indicarlo. Como se observa por estos ejemplos, los gobernantes quieren salvar su cuota de poder. Poco importa ahora la cohesión europea. El egoísmo y el individualismo es la bandera neoliberal.
Por ello es necesario decir que, frente a los intentos de refundación del capitalismo, solo el socialismo democrático puede dar solución a los problemas de los trabajadores, de los pueblos y del Planeta. De ahí la urgencia de refundar una Europa que subordine los intereses del mercado y del poder económico al poder político y que genere una cultura de paz y de solidaridad.
Izquierda Unida defiende una política basada en el desarrollo social y económico y en la protección de la naturaleza, con el objetivo de lograr la igualdad. Nuestro trabajo es concienciar a los trabajadores y a los ciudadanos de que es posible una Europa donde el pleno empleo de calidad y la instauración de un Estado social sean los objetivos.
Pero esto sólo será posible si reformamos el sistema financiero y económico internacional y procedemos a una nueva construcción europea basada en la intervención pública, reforzando aspectos como la educación, la sanidad, el cuidado de la infancia y la atención a las personas dependientes y prestando una especial atención a los sectores estratégicos europeos procediendo a su nacionalización, en su caso, con el fin de dedicar parte de sus beneficios a la inversión en I+D+i y al desarrollo de energías alternativas.

Para ello se debe incrementar el presupuesto del Gobierno europeo, para facilitar el estímulo del crecimiento y su impacto redistribuidor, y realizar una reforma fiscal europea que ponga nuevos cimientos a la financiación pública y acentúe la progresividad de las cargas a los más ricos.
Una reforma democrática que promueva una armonización justa de los sistemas fiscales europeos; que comience a aplicar impuestos ecológicos, que persiga y penalice la delincuencia financiera en todas sus formas; que dé pasos para eliminar los “paraísos fiscales”. Solo así podremos incrementar la ayuda al Tercer Mundo y proteger los bienes públicos mundiales. Juntos, es decir, de forma común, socialista y democrática. El individualismo es un cáncer. Extirparlo con proyectos e ideas colectivas es la única solución.
Habría que reemplazar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento por un nuevo Pacto de Solidaridad que se centre en el crecimiento, el pleno empleo y la protección social y ambiental.

Debemos sustituir la Estrategia de Lisboa por una «Estrategia Europea para la Solidaridad y el Desarrollo Sostenible» centrada en una serie de nuevas políticas económicas, sociales y ambientales que fomenten la dignidad y calidad del trabajo en todos sus aspectos, mejore las normas laborales, reduzca a 35 horas la jornada de trabajo semanal, garantice un salario mínimo interprofesional europeo que represente como mínimo el 60% del salario medio nacional.

Debemos crear una legislación que facilite el desarrollo de convenios colectivos a nivel europeo y que luche contra la pobreza y la exclusión social, garantizando una vida digna a todo el mundo y una ley de inmigración que refuerce el derecho de los inmigrantes a trabajar allá donde vivan.

Debemos invertir en I+D+i, en cultura, infraestructuras básicas y de apoyo a la industria, innovación pública, mejora de la cualificación laboral, protección del medio ambiente, impulso de las tecnologías ecológicas a través de inversiones que promuevan la reducción y el tratamiento de los residuos, en especial los industriales y tóxicos peligrosos, así como el fomento de sistemas de transporte más seguros y menos contaminantes.

Así mismo, el control público y democrático del Banco Central Europeo es cada vez más necesario. Es inaceptable que una institución tan poderosa no esté sometida al control por parte de la ciudadanía. El Banco Central Europeo debe tener la responsabilidad de apoyar el desarrollo, la inversión y el empleo y no la estabilidad y el control de precios.

No es justificable el desembolso de dinero público para tapar los agujeros de las instituciones financieras que se han estado lucrando a costa del ciudadano de una manera inmoral. Si existe dinero para darle a los bancos, ¿cómo no existe para invertir en servicios públicos como la sanidad o la educación?

Por último, el siglo XXI reclama cambios profundos y radicales en las relaciones económicas y políticas internacionales que eviten la supremacía de los EEUU y otros países de la OCDE.
Son necesarias nuevas instituciones que reemplacen al FMI, al Banco Mundial y una reforma profunda de las Naciones Unidas.

El Fondo Monetario y el Banco Mundial- cuyo lema es trabajamos por un mundo sin pobreza- no sólo no han conseguido su propósito, sino que han arruinado con sus recetas neoliberales a economías emergentes como la que llevó a Argentina a decretar el “corralito”, y conducido a los países pobres, o en vías de desarrollo, al pago de una deuda y sus intereses que colapsa las economías y por lo tanto su posibilidad de progreso. En definitiva unas nuevas instituciones internacionales que no hagan de empobrecedores de otros países.

Se impone que Naciones Unidas represente verdaderamente a “Nosotros los pueblos…” de forma igualitaria, justa y democrática. No es democrático que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU sigan utilizando el derecho de veto.
La Organización Mundial del Comercio debe transformarse de forma que prime el desarrollo sostenible de todos los pueblos y la colaboración mutua, y no el principio de libre competencia que ha tenido como consecuencia el aumento de la pobreza en el mundo.
Apoyamos la exigencia de soberanía alimentaria, es decir, el derecho de los pueblos a decidir sobre su política agraria por ellos mismos respetando el medio ambiente. Ello significa dar prioridad a las producciones locales agrarias, a la calidad en la alimentación y el no sometimiento a los mercados mundiales.
El acceso a la tierra, a las semillas, al agua y a los créditos se debe regular para llevar a cabo una verdadera reforma agraria en Europa y en otros continentes.
Demandamos una política de desarrollo rural integral que apoye la biodiversidad agrícola y el empleo rural, especialmente para jóvenes y mujeres. Los subsidios deben darse bajo criterios económicos, sociales y ambientales y no bajo criterios de beneficio de los grandes terratenientes o productores en algunos sectores.
Tenemos que empezar por reorientar la distribución del presupuesto de la PAC y hacerlo, en particular, hacia las necesidades de las zonas rurales, los pequeños productores y las zonas desfavorecidas y montañosas.
La agricultura del siglo XXI tiene que proteger el material multiplicativo de las plantas, garantizando el derecho de los campesinos del mundo a tener sus propias semillas (frente al empuje de multinacionales como Monsanto), aplicando programas de desarrollo de la agricultura y la ganadería orgánicas.
Es urgente prohibir el uso de organismos modificados genéticamente en la producción de alimentos, defendiendo y valorando la denominación de origen, incluso en los mercados no europeos.
Izquierda Unida y los partidos de la Izquierda Europea exigimos una Europa civilizada y pacífica, cuya economía sea sostenible y social, feminista y desarrollada sobre la base de la democracia y la solidaridad. Una Europa socialista, nueva y democrática, que supedite el capital internacional al mundo del trabajo y a los intereses de los ciudadanos. Se requieren ideas, iniciativas y un gran esfuerzo de los protagonistas políticos y de las fuerzas democráticas, de los sindicatos, los movimientos sociales y ecologistas y de los representantes de la sociedad civil. Las alternativas socialistas son posibles a través de una lucha común tanto en las calles como en los parlamentos. No renunciaremos a nada. La lucha es más necesaria que nunca.
La Izquierda Europea apuesta por garantizar plenos derechos para las mujeres y hombres en todos los aspectos de la vida. Derechos que recojan, por ejemplo, la facultad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo dentro del sistema público europeo de salud. Un sistema en el que se elimine toda forma de violencia de género.
La Unión ha de promover y proteger los derechos de las personas discriminadas por razón de raza, sexo, ideología, religión, discapacidad y edad. Es nuestro deber denunciar la actitud represiva de las políticas de inmigración de la Unión y luchar para darles un giro radical orientándolas hacia la solución del problema.
Los ciudadanos de la Unión hemos de decidir hacia dónde queremos avanzar. La respuesta no puede ser ni la resignación ni la abstención. Ante esta gravísima situación, provocada por la voracidad del capitalismo, nosotros decimos que hay alternativas. La política en cada país y en Europa debe y puede cambiar. Es el momento de abrir un debate público en Europa, y para ello las elecciones europeas son el mejor marco para que los ciudadanos y ciudadanas podamos reconstruir la Unión sobre la base de la intervención del mercado y desde la participación pública de la economía.
Asistimos, pese al maquillaje y las palabras vacías de los gobernantes, al fracaso del modelo económico neoliberal basado en la especulación, la explotación y el individualismo.
Ha llegado la hora, por tanto, de levantarse del suelo y proclamar, con orgullo, que la construcción de una Europa socialista y democrática es posible, que es más necesaria que nunca y que sólo podrá realizarse si los ciudadanos europeos asumimos con determinación que en nuestras manos, ideas y sueños, está el futuro.



sábado, 15 de noviembre de 2008

Fallece a los 87 años Miguel Núñez, histórico miembro del PCE y uno de los fundadores del PSUC


Barcelona, 12 de noviembre de 2008

Miguel Núñez, histórico miembro del Partido Comunista de España y uno de los fundadores del Partido Socialista Unificado de Cataluña falleció hoy a los 87 años en la residencia Anna Horta de Barcelona a causa de un enfisema pulmonar.

Miguel Núñez González ,Madrid, 1920, estuvo preso por sus creencias políticas durante 17 años y fue condenado a muerte varias veces durante el franquismo. El acta de defunción, firmada por Joan Ramon Laporte, constata que murió hoy a las 17.45 horas y que su profesión fue luchador por la libertad.

La Guerra Civil estalló mientras estudiaba en la Escuela superior de Comercio. Combatió en el bando republicano, y a los 18 años fue nombrado comisario político.

Además, se afilió al PCE.Además de ser diputado por el PSUC en el Congreso entre 1978 y 1982, fue una personalidad muy activa en la recuperación de la Memoria Histórica. También fundó y presidió la ONG Acsur Las Segovias y se implicó en la cooperación con América Latina.

En la última época de su vida residió en Madrid, pero en enero se trasladó a Barcelona porque quería asegurarse de que se respetaba su testamento vital. No recibirá sepultura ya que donó su cuerpo a la ciencia.

Hace un mes y medio, presentó en la cárcel Modelo de Barcelona la reedición de sus memorias, La revolución y el deseo (Península, 2002), ahora con los prólogos de Manuel Vázquez Montalbán y Juan Goytisolo.

Entre los premios que recibió están el Ciutat de Barcelona a la Cooperación en 1993, la Medalla de Honor de Barcelona en 1998 por el trabajo solidario y eficaz por la lucha de la libertad, y la Creu de Sant Jordi de la Generalitat en 2004.

lunes, 3 de noviembre de 2008

¡Brigadistas volvéis!

¡Brigadistas volvéis!
Idania Trujillo de la Paz


"Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando… hablad a vuestros hijos, habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales…" La voz de Pasionaria retumba en cada piedra como hace 70 años y, en varios sitios de Barcelona (monumento de las Brigadas Internacionales en la Rambla del Carmel, el Fossar de la Pedrera y, antes, en el Ayuntamiento de Sitges, una localidad cercana a la ciudad Condal, donde se inauguró la exposición "Archivo de la Brigada Lincoln" y se organizaron presentaciones de libros y filmes) volvieron a reunirse los brigadistas internacionales. Otra vez, para cantar los mismos himnos, sentir el siempre inusitado sentimiento que ha mantenido vivos los recuerdos de aquellos hombres y mujeres que desde 1936 llegaron a España para defender a la República.

Encanecidos, algunos ya en sillas de ruedas, pero con el alma y el corazón puestos en el pueblo español que un día les despidió en agradecimiento por la generosidad de su gesto, los abuelos y abuelas, acompañados de sus hijos, hijas o familiares cercanos, se juntaron, en el aniversario 70 de la despedida de las Brigadas Internacionales, para contar sus vivencias, anécdotas y dejar como evidencia la memoria de una parte entrañable de sus vidas, ligada a la utopía que significó para la humanidad la construcción de un proyecto de sociedad más digna, justa y solidaria.

Gracias a la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales y el Ayuntamiento de Barcelona y Sitges, junto a brigadistas de Austria, Canadá, Bulgaria, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Holanda, los EE.UU., Rumanía, Rusia, México, los asistentes de la delegación cubana: Ruth de la Torriente, el brigadista Universo Lípiz y su hija Loella, y Víctor Casaus, Elizabet Rodríguez e Idania Trujillo, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, participamos en los homenajes, cargados de emociones y vivencias. Y aunque se opongan muchos corazones, todos sabemos que este puede ser, a juzgar por el tiempo transcurrido desde la retirada de las Brigadas Internacionales de la contienda, aquel 28 de octubre de 1939, y el estado de salud de la inmensa mayoría de los que ahora nos acompañan, el último de estos encuentros.

Son visibles las huellas del tiempo en los rostros de estas mujeres y hombres. Sin embargo, cuando una los mira e intenta penetrar en sus sentimientos, nota que algo muy profundo ha quedado intacto: el espíritu que los unió y los sigue uniendo. No importa qué idioma hablen, de qué país procedan, de qué cultura, lo más hermoso de estos días ha sido verlos conversar, reír, bailar, llorar, blasfemar, rabiar, abrazarse, levantar el puño, y juntarse una y otra vez, siempre en suelo de España. Y una piensa, entonces, qué falta nos hacen en estos tiempos de despiadado neoliberalismo, donde en muchos sitios se ha perdido el sentido primero de comunión, de comunidad, de solidaridad. Cuánto tienen todavía que enseñarnos estos ancianos y ancianas a los jóvenes de hoy. Cuán vivo sienten y dejan por cada sitio que pasan el espíritu irreverente, comprometido y esperanzador que despertó en cientos de miles de ciudadanos de todo el mundo aquella República.

En Sitges ―municipio de la costa mediterránea perteneciente a la provincia de Barcelona― se les ofreció un homenaje organizado por el Ayuntamiento de esa localidad y la Dirección General de la Memoria Democrática, donde se reconoció su contribución como voluntarios en acciones militares en los diversos frentes y fuerzas de combate y en especial su inmensa capacidad para sobreponerse a las adversidades del clima, la lejanía de sus sitios de origen, la ausencia de sus familiares y amigos, el drama individual y colectivo que representaba enfrentarse a una guerra a la que fueron para defender unos ideales y de la que muchos nunca regresaron.

Si impresionante resultaron las imágenes del Fossar de la Pedrera, una antigua cantera situada en una profunda depresión en la montaña de Montjuic, lo fue aún más saber que estábamos muy próximos al sitio donde aún reposa Pablo de la Torriente Brau, el periodista cubano que recogió en sus crónicas y cartas el ambiente de los primeros meses de la guerra y murió "con el sol español puesto en la cara y el de Cuba en los huesos", como dejara escrito Miguel Hernández en su "Elegía segunda".

En el fossal de Montjuic se construyó el Monumento a los muertos por la Guerra Civil Española, y aunque la cantera estuvo abandonada por años y fue fosa común y lugar de enterramiento para muchas de las víctimas de la persecución después de terminada la Guerra Civil Española, hoy es un sitio de memoria histórica. El camino que conduce al Fossar está sembrado de cipreses y en la cima de la cuesta se observan grandes columnas de piedra en las que están grabados los nombres de las víctimas de los fusilamientos masivos de 1939. A partir de este punto, comienza a verse la inmensa cavidad de la cantera donde existen varios espacios de memoria dedicados a los muertos en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y a los caídos y asesinados en la Guerra Civil Española. Ocupa un espacio destacado el mausoleo a Lluis Companys, último presidente de Cataluña, asesinado en 1940.

La historia es como una gran ola que sube y baja rítmicamente. El Fossar de la Pedrera es un sitio donde la historia ha dejado rastros tremendamente emotivos. El día 25 de octubre, junto a Ruth de la Torriente Brau, y a los 20 brigadistas internacionales que participaron en este homenaje, el cubano Universo Lípiz ―integrante de la Columna Durruti, quien luego de combatir en distintos frentes y pasar por varios campos de concentración, consigue escaparse de Dachau y huir a Francia, donde sale definitivamente a Cuba―, colocó una piedra en el monumento que recuerda a los miles de judíos y combatientes españoles y de otras naciones que sufrieron en carne propia los crímenes del fascismo.

Pero antes, en la mañana, habíamos asistido a un acto en el Monumento a las Brigadas Internacionales en la Rambla del Carmel. Allí hablaron algunos de los brigadistas rusos, ingleses y norteamericanos que 70 años antes habían saludado a la población barcelonesa y caminado por esa misma rambla entonando los himnos de las brigadas.

Nada puede ser más emotivo para quienes amamos la memoria y hacemos esfuerzos para que no sea condenada al olvido, vivir de cerca esta experiencia:
oír cantar a Andrei Micu, un rumano bajito de 96 años que llegó abrazándonos y voceando: ¡Viva Cuba libre, viva Fidel! o las fabulosas historias del general ruso Víctor Laski o del búlgaro Marin Churov, las anécdotas del mexicano Juan Miguel de Mora, que con solo 15 años se enroló en el Batallón Abraham Lincoln, la sonrisa del estonio Erik Ellmann, la gracia inocente del inglés Jack Jones, la sabiduría del irlandés Bod Doyle y la inteligencia del cubano, matancero por más señas, Universo Lípiz.

Cuando pisamos por primera vez suelo barcelonés, Universo Lípiz, emocionado hasta los tuétanos y con dos lágrimas en los ojos, me confesó: "Tengo tantos recuerdos y emociones dentro del pecho que no sé si podré vivir con ellos los años que me quedan".
La Pasionaria premonitoriamente lo había dicho aquel octubre de 1939 ¡Volved, camaradas, volved! Aquí estuvieron y, de algún modo, aquí quedaron.

jueves, 22 de noviembre de 2007

En defensa del golpismo


EL DIA QUE JUAN CARLOS ABRIÓ LA BOCA
Por Pascual Serrano/ Altercom


El pasado sábado 10 de noviembre, en la Sesión Plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana, asistimos a una bronca sin precedentes entre el presidente venezolano Hugo Chávez, el español José Luis Rodríguez Zapatero, el nicaragüense Daniel Ortega y el rey de España Juan Carlos I. “¿Por qué no te callas?”, le espetó el rey español al presidente venezolano, que había calificado de “fascista” a José María Aznar por su apoyo al golpe de Estado en Venezuela en abril de 2002. Borbón, visiblemente alterado, abandonó el acto de clausura de la Cumbre Iberoamericana que se ha celebrado en Santiago de Chile para no escuchar las críticas que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, dirigió a la multinacional española Unión Fenosa. Por su parte, Rodríguez Zapatero reclamó a Chávez «respeto» para Aznar, destacando que «fue elegido por los españoles».
Repasemos el comportamiento de cada uno de los protagonistas.

Hugo Chávez

Se ha dicho que no tenía sentido criticar a Aznar en una cumbre que abordaba la cohesión social de la comunidad iberoamericana, pero pocos informaron de que la intervención de Chávez previa al incidente era en respuesta a las palabras recién expresadas de Zapatero, quien afirmó que un país nunca podrá avanzar si busca justificaciones de que alguien desde fuera impide su progreso. El presidente venezolano mostró su desacuerdo y respondió que “no se pueden minimizar” el impacto de los factores externos, en referencia al apoyo de Aznar al golpe de Estado en Venezuela en el año 2002.
Se le acusa a Chávez de recurrir al insulto para dirigirse a Aznar y no respetar las formas y la educación. Pero no debemos olvidar cuál es el motivo de la indignación de Chávez: un gobierno quiere derrocar a un presidente legítimo y apoya un golpe de Estado y frente a eso la reacción es acusar al presidente de insultar al golpista. El mundo al revés.

También se ha vuelto a afirmar que no era el lugar ni el momento adecuado para la acusación. Eso mismo le dijo la derecha al ministro de Asuntos Exteriores español Miguel Ángel Moratinos cuando recordó en un programa de televisión la implicación del gobierno de Aznar en el golpe contra Chávez.
¿Cuándo es el momento para decirlo? No hay cumbres iberoamericanos bajo la temática “los golpes de Estados que se quisieron dar en América Latina y quiénes estaban detrás de ellos”, de modo que habrá que explicarlo en algún momento que los presidentes se reúnan y debatan.

Rodríguez Zapatero

El presidente español reaccionó molesto a las críticas de Chávez al ex presidente Aznar y recordó que fue elegido democráticamente. Un presidente puede tener la obligación de defender las instituciones de su país ante críticas extranjeras, pero no las políticas de otros gobernantes. Si el presidente de Venezuela hubiera embestido contra el Parlamento español, el Tribunal Supremo o cualquier otra institución la reacción de Zapatero habría estado justificada, pero lo que afirmaba Chávez sobre la participación española en aquel golpe, además de ser verdad, fue también reconocido y revelado por el ministro de Exteriores español primero en un programa de televisión y posteriormente en el Congreso de Diputados. No debería molestar nunca la verdad.

El presidente español se permitió también la impertinencia de afirmar ante los periodistas tras la cumbre que advertía al venezolano que esperaba que fuese "la última vez" que en un foro como la cumbre iberoamericana alguien actúa como lo hizo él con sus críticas al ex mandatario José María Aznar. ¿Por qué no puede un presidente denunciar en una cumbre el apoyo de un país a un golpe de Estado?

Zapatero volvió a estar desafortunado poco después en un mitin en Buenos Aires, donde dijo que en una reunión internacional, si alguien ataca y descalifica a tu compatriota, aunque éste sea un rival y adversario, "tú sales a defenderle" . ¿Debemos defender a Franco?, ¿también a los españoles que participaron y fueron condenados por los atentados de Atocha?, ¿deben los alemanes defender a Hitler?, ¿qué hacemos en Iraq con los iraquíes que defienden a su compatriota Sadam Hussein?, ¿qué haríamos con un saudí que defendiera a su compatriota Bin Laden?

Si Zapatero quiere defender a compatriotas lo que debería hacer es pedirle al fiscal general que apoye a los abogados de la familia Couso, que está pidiendo justicia por el asesinato del periodista José Couso por militares estadounidenses en Bagdad. Ahí es donde se debe ver la defensa de un presidente a sus ciudadanos.

Juan Carlos de Borbón

El rey de España por primera vez dijo algo espontáneo que previamente no había sido escrito por ningún asesor, ni Casa Real ni miembro del gobierno. Los españoles pudimos ver su capacidad analítica, nivel intelectual, conocimiento geopolítico, dotes diplomáticas y respeto a un gobierno legítimo en su expresión: "¿Por qué no te callas?". Numerosos medios y analistas comentan que el rey perdió los nervios; estoy convencido de que no los perdió, simplemente, por única vez, ha hablado por su propia boca y no repitiendo lo previamente indicado por nadie. Ya sabemos por lo tanto lo que puede dar de sí el Borbón cuando se lo deja solo. A algunos nos pareció estar oyendo en ese "¿Por qué no te callas?" el “Se sienten, coño” de otro militar español [1]. Aunque quizás lo que alarmó a Juan Carlos de Borbón fueron los detalles secretos del golpe de Venezuela que estaba contando Chávez. ¿Pensó quizás que se acercaba a alguna revelación peligrosa? Vayamos ahora a ver las reacciones.

Partido Popular

A través de su secretario de comunicación, Gabriel Elgorriaga, aseguró que el incidente ha sido consecuencia "de la imprevisión, de la negligencia y de la falta de capacidad de actuación" del presidente Zapatero. ¿Creía Zapatero que defender el golpismo de Aznar frente a las verdades de Chávez le iba a granjear aplausos de la derecha?

Gaspar Llamazares

El coordinador de Izquierda Unida ha demostrado gran sensatez admitiendo que "puede discutirse la oportunidad de las formas", pero subrayó que "lo que no es discutible es lo dicho por Chávez sobre la implicación y el apoyo" del Gobierno de Aznar "a la intentona de derrocarlo en 2002”.Para Llamazares, "lo que hace Chávez es decir la verdad", y que "a estas alturas alguien se escandalice" por censurar aquella maniobra "es, cuando menos, hipócrita".

Editoriales de El País y El Mundo

“También don Juan Carlos estuvo en su papel, puesto que el presidente venezolano cruzó con sus descalificaciones la línea de lo tolerable en una relación entre países soberanos”, decía el editorial de El País. Años criticando la mala educación y la ausencia de formas del presidente de Venezuela y aparece Juan Carlos de Borbón diciéndole "¿Por qué no te callas?" al presidente de otro país en el plenario de una cumbre y dicen los del diario global que “estuvo en su papel”. La sintonía con el editorial de El Mundo es absoluta: “al matonismo político del presidente venezolano, Hugo Chávez, que está contagiando a otros presidentes, como el nicaragüense Daniel Ortega. Y fue el Rey de España quien paró los pies al caudillo venezolano en presencia de todos los mandatarios iberoamericanos, diciéndole lo que hace mucho alguien le tenía que haber dicho”. "¿Por qué no te callas?", eso es lo que hay que decirles a los presidentes latinoamericanos cuando no nos gusta lo que dicen, según el criterio de este periódico. Además, entre un rey no elegido y un presidente elegido en las urnas, El Mundo reserva la consideración de “caudillo” para el segundo.

Diario Público

Dicen en portada que “Daniel Ortega también ataca a España” y lo vuelven a repetir en la página 2: “Los representantes de Nicaragua y Cuba también critican a España”. No es verdad, nadie atacó a España, Chávez criticó a Aznar y Daniel Ortega a Unión Fenosa. Ni Aznar ni esa empresa privada son España. Uno de sus analistas, Jesús Gómez, escribe: “Lo último que necesita la izquierda latinoamericana es una dosis extraordinaria de mesianismo y desprecio por la democracia y sus formas”. Lo preocupante es que no se refería a los golpistas de Estado contra Venezuela, sino a su presidente democrático.

El amotinamiento de los países dignos contra golpismos y abusos procedentes de presidentes y multinacionales españolas en esta cumbre nos debe hacer reflexionar a todos que ha llegado la hora de cambiar las relaciones entre la antigua metrópoli y América Latina. Las expresiones y avances hacia la unidad latinoamericana deben conllevar el alejamiento de una ex metrópoli que, con un jefe de Estado no electo que manda callar a los presidentes democráticos de América Latina y abandona las reuniones cuando no le gusta lo que oye, demuestra que no ha entendido que las cosas han cambiado. Si el gobierno de España va a esos encuentros a representar y defender a las multinacionales y a presidentes golpistas, este país europeo sobra en las cumbres latinoamericanas.

Cuando un joven se hace adulto e independiente, llega el momento en su vida en que debe dejar de invitar a sus cumpleaños y fiestas sociales a aquel compañero del colegio violento y bestia que le molestaba en el recreo.América Latina debe elegir entre unidad y soberanía o metrópoli que le dice que se calle.


[1] Esa fue la expresión utilizada por el teniente coronal Antonio Tejero dirigida a los diputados en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

martes, 13 de noviembre de 2007

El Partido de Aznar ahora se defiende acusando a Canciller Moratinos

Izquierda Unida anunció tener pruebas de que Aznar apoyó el golpe de 2002 en Venezuela

Madrid, 12 de noviembre de 2007 / El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, afirmó que la coalición tiene en su poder los "documentos y la información que acredita que el anterior Gobierno —dirigido por José María Aznar— no sólo no condenó el golpe sino que colaboró para que cambiara el régimen democrático por una dictadura".

De esta forma, denunció los "excesos de injerencia" de la diplomacia española del gobierno de Aznar en los procesos electorales en América Latina y consideró que España no debe pretender "una relación neocolonial con América Latina" sino de "igual a igual". En su opinión, una relación de "mutuo respeto" beneficiaría a ambas partes, para lo que consideró necesario "parar la escalada verbal".

Llamazares pidió al Gobierno que "recomponga" las relaciones con Venezuela y Nicaragua a raíz del "desencuentro verbal" protagonizado por el Rey y los máximos mandatarios de ambos países, Hugo Chávez y Daniel Ortega, en la XVII Cumbre Iberoamericana y que, exija, al mismo tiempo "responsabilidad social" a las empresas españolas instaladas en América Latina.

PP se defiende acusando a Moratinos y olvidando actuación de embajador Viturro:

Ante estas declaraciones, Gabriel Elorriaga, secretario de Comunicación del Partido Popular (PP), la organización de Aznar, se defendió hoy, culpando al actual jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, de haber iniciado estas acusaciones contra el Gobierno de José María Aznar cuando denunció que éste había respaldado el golpe de Estado de Venezuela en 2002, unas afirmaciones que, según él, "coinciden exactamente" con las palabras del presidente venezolano, Hugo Chávez.

"El principal reproche que se le escuchó a Chávez en la cumbre y dio lugar al incidente coincide exactamente con una afirmación que hizo el señor Moratinos nada más llegar al Gobierno. Fue Moratinos el que públicamente en España, tanto en el Congreso como en la televisión, afirmó que el Gobierno de Aznar había estado implicado en el golpe de estado de Venezuela.

Este es el origen de esta confrontación y el origen de cómo se rompe una política de estado brutalmente", aseguró en declaraciones a Europa Press.

No obstante, Elorriaga no mencionó la actuación pública y notoria del embajador español de la época, Manuel Viturro de la Torre, quien se reunió y reconoció el gobierno del dictador Pedro Carmona Estanga, apenas éste se había instalado en el Palacio Miraflores. El secretario del PP tampoco hizo mención de que el presidente Chávez explicó suficientemente la conducta de este diplomático que quiso legitimar la dictadura junto al también embajador de EEUU, Charles Shapiro. Asimismo, tampoco quiso referirse a la actuación posterior del ex presidente Aznar, quien no ha perdido oportunidad para atacar y arremeter duramente contra el gobierno venezolano, algo que denunció en forma vehemente el Presidente Chávez en la Cumbre y confirmada por otras delegaciones presentes en Chile.