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sábado, 25 de octubre de 2008

Decenas de miles de personas secundan la manifestación contra Berlusconi

Los manifestantes salen a las calles de Roma para quejarse contra la política económica, educativa y de inmigración


Decenas de miles de personas han secundado la manifestación promovida por el Partido Democrático (PD), la primera fuerza del centro-izquierda italiano, contra el Gobierno de Silvio Berlusconi y sus políticas económica, educativa y de inmigración. La asistencia ha sobrepasado las previsiones de los convocantes, ya que el Circo Máximo, próximo al Coliseo, se llenó una hora después de que empezaran a caminar las dos manifestaciones que debían terminar en ese lugar.


De esta manera, Berlusconi, que se encuentra estos días en Pekín la cumbre Asia-Europa, ha afrontado hoy la primera gran manifestación contra su gestión desde que accedió al poder, aunque ya esta semana fueron centenares los estudiantes que se manifestaron contra los planes de reforma educativa del Il Cavaliere. La iniciativa ha contado con la colaboración de más de 4.500 voluntarios.

La educación ha sido uno de los motivos fundamentales por los que el PD ha hecho su primer signo claro de oposición desde que Berlusconi ganó las elecciones. Sus seguidores del PD han hecho suyos los eslóganes que estos días están repitiendo centenares de estudiantes y profesores de toda Italia contra los re recortes en la financiación del sistema escolar que ha aprobado el Gobierno de centro-derecha.

Los manifestantes también han abordado el tema de la inmigración y las numerosas y polémicas medidas aprobadas por Berlusconi para frenar este fenómeno, que la derecha italiana suele vincular con el aumento de la criminalidad en las ciudades, algo que desde la izquierda se interpreta como una invitación al racismo. Diversas ONG, el Parlamento Europeo y la Iglesia católica han denunciado en estos meses la persecución de los gitanos llevada a cabo por el actual Ejecutivo.

"Por las noticias que tengo la de hoy es la mayor manifestación de un partido desarrollada desde hace años en Italia", declaró Veltroni a los periodistas antes de empezar el recorrido. Además de Veltroni, se esperan que hablen al público durante la jornada un agente de policía, una profesora, dos empresarios de pequeña y mediana empresa, una obrera y un joven inmigrante procedente de Casal di Principe, localidad cercana a Nápoles (sur de Italia).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Eurodiputada lanza graves acusaciones sobre la situación de los gitanos en Italia

Victoria Mohacsi denuncia malos tratos, desapariciones y campamentos en condiciones infrahumanas

Davide Vari
Liberazione

Traducido por Gorka Larrabeiti


Italia es un “caso” al que hay que prestar vigilancia especial. Hay que contenerla. Italia ha contraído un virus xenófobo, una infección que podría contagiar a otros estados. Por ello, Italia merece una sesión extraordinaria del Parlamento Europeo: para discutir las persecuciones que están sufriendo los gitanos residentes. La petición llegó del Presidente del Grupo Socialista, Martin Schulz, “de modo que no suceda en ningún otro lugar lo que está sucediendo en Italia”. Durante su intervención, el eurodiputado alemán subrayó que la discusión abordaría la situación de los gitanos “en Italia y en toda Europa, pues no se trata de un problema específico italiano, si bien en Italia se ha manifestado de modo grave”. Luego, esa frase que convierte a este país en el modelo negativo que se ha de estigmatizar, contener, aislar: “Hemos de evitar que ocurra en otros lugares lo que ha sucedido en Italia –insistió Schulz- ya que es importante discutir la situación de los gitanos en Europa pero teniendo bien presente lo que sucede en Italia”. Pero ¿qué está pasando en Italia? “Nunca he visto nada igual, en ningún país europeo”: es el primer comentario de Victoria Mohacsi, eurodiputada romaní de origen húngaro, que lleva en Italia desde el viernes pasado intentando entender de dónde nacen las incursiones nocturnas, las detenciones indiscriminadas y los asaltos. El tour por los campamentos de Roma y Nápoles le ha revelado una realidad dominada por la violación sistemática de los derechos humanos más elementales. Su “viaje a Italia” poco tiene que ver con el de Stendhal o el de Goethe. Un viaje que se convierte en un descenso a los infiernos. La denuncia de la eurodiputada romaní retrata una dictadura modelo Sudamérica: irrupciones nocturnas, redadas indiscriminadas, malos tratos de la policía y niños gitanos que desaparecen en la nada. No estamos en la Argentina de los años 70, la Argentina de Jorge Rafael Videla. Estamos en Italia, la Italia de 2008, la de Silvio Berlusconi y Walter Veltroni, los cuales de todo hablan menos de lo que pasa en los campamentos de Nápoles de estos días. “Tenemos noticia de decenas de menores desaparecidos –cuenta Victoria Mohacsi-. Doce de estas desapariciones están documentadas; estamos trabajando en el resto”. ¿Y quién ha hecho que desaparezcan? “La policía, el Estado italiano”, responde tajante la eurodiputada gitana. “He hablado con una mujer –cuenta Mohacsi- cuyos hijos, acusados de mendicidad, acabaron ante un tribunal de menores, tras lo cual, desaparecieron en la nada. Sus padres no tienen noticias de ellos. Un abuelo –explica Mohacsi- me contó entre lágrimas que había perdido el rastro de un nietecito suyo de seis años. Desaparecido luego de un registro de la policía, que quede claro”. “Para que luego digan que son los gitanos quienes roban niños”, se concede un comentario la eurodiputada. Hay más aún: “Hace unos meses una noche en un campamento de Nápoles la policía se presentó de noche con tres coches patrulla gritando el nombre de un niño residente en el campo. Pues bien: de ese niño, ya no se sabe nada”. “Pido al ministro de Interior italiano noticias de estos niños”, dice Victoria Mohacsi. Mientras la eurodiputada gitana denunciaba la desaparición de estos niños, de Nola llegaba la noticia de un gitano que se llevaba a sus tres niños pequeños de la residencia en que les habían alojado.


Ahora bien: no sólo se trata de niños. La denuncia de la eurodiputada gitana retrata una Italia fuera de la legalidad internacional, fuera de todo respeto a los derechos humanos: “Horror, he sentido horror por las condiciones en las que se ven forzadas a vivir miles de personas. Hay campamentos sin agua, luz ni servicios sanitarios”. Habla también de “razias” Victoria Mohacsi. De razias y malos tratos de la policía italiana. “Hay campos que la policía visita cada 3 o 4 días. Llegan de noche, despiertan a todos y ponen patas arriba las chabolas. A veces, los policías se presentan de uniforme, pistola en cinto y sin mediar palabra pegan porque sí al primer residente del campo con el que se cruzan. De vez en cuando –sigue- se llevan a alguno, lo encierran durante 48 horas sin acusación alguna, le pegan y lo devuelven al campo sin más explicaciones”. Para describir la situación del campamento en Via di Salone, varios kilómetros al este de Roma, la eurodiputada cita nada menos que Auschwitz. De hecho, el campamento de Via Salone es un recinto vallado, vigilado con 10 cámaras que apuntan a las chabolas y controlada las 24 horas por al menos tres guardias municipales. Cuando un gitano cita Auschwitz, lo hace con conocimiento de causa, pues Hitler provocó el exterminio de 500.000 romaníes. En la Europa central, en los protectorados de Bohemia y Moravia, el exterminio fue tan riguroso que condujo a la desaparición total de la lengua romaní-bohemia.


Victoria Mohacsi habla a continuación de la situación en los campamentos de Nápoles adonde acudió ayer. “Allí, especialmente a raíz del presunto secuestro de un niño italiano por parte de una niña gitana, los controles de la policía son más asfixiantes si cabe. Pero nadie conoce a la chica acusada y lo único cierto hasta el momento es que han prendido fuego al campo. Yo pregunto al Estado italiano: ¿se está investigando a fin de identificar a los culpables de estos atentados?”. La eurodiputada lanza esta denuncia ante los medios de comunicación. Sin embargo, hoy la presentará ante la Comisión de Derechos Humanos de Estrasburgo. Pero la situación italiana que denuncia Victoria Mohacsi es sólo la punta de un iceberg. En su breve visita a Italia denuncia asimismo las dificultades para obtener cifras precisas sobre la comunidad romaní presente en nuestro país. “En Italia hay 200.000 zíngaros de distintas etnias. De estos, 80.000 son residentes en Italia. El resto no están legalizados. Sobre todo no hay datos de cómo era la situación antes de la entrada en la UE de Rumanía y Bulgaria”. Una dificultad debida al hecho de que “Italia no tiene una política sobre inmigración. Hay personas que viven aquí desde hace más de 40 años y aún carecen de documentos”. Acerca de la política de repatriaciones y expulsiones masivas prometidas por el gobierno Berlusconi, Victoria Mohacsi no puede admitir que gran parte de los gitanos residentes en Italia no tenga ningún sitio, ningún país, ninguna patria adonde volver. Un ejemplo del desastre de las políticas de expulsión indiscriminada llega del campamento de via Ponticelli de Nápoles.Visto el clima de estos días unos cien gitanos decidieron volver a Rumanía. Ante los atentados incendiarios las familias decidieron poner a salvo a sus hijos: “Se marcharon primero las mujeres y los niños; luego los hombres, en autobuses con destino a Bucarest –explica Salvatore Esposito, miembro de la comunidad de S.Egidio, que lleva tiempo trabajando con los gitanos del barrio-. Lástima, habíamos conseguido hacer una parroquia con una integración de verdad”. Junto con la CSESM (Comité para el desarrollo económico y social del Mediodía) habían organizado un ambulatorio y visitas gratuitas a los rom. “Con resultados sorprendentes –añade Esposito- en contra de lo que se suele decir: nuestros pacientes respetaban las prescripciones y en caso de que se les recomendara hacerse más controles, no dudaban en hacerlo”. Un experimento que había funcionado y que dice mucho sobre la integración posible. Muchos de estos niños, unos treinta, asistían a la escuela elemental con los napolitanos y sin problemas. “Muchos que venían al ambulatorio –sigue el miembro de San Egidio- participaban también en las iniciativas comunitarias de la parroquia en nuestras escuelas de la paz. Los vecinos del barrio les saludaban, entablaban relación de amistad”.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Espontaneidad y dirección consciente / A. Gramsci

Espontaneidad y dirección consciente

Escrito: 1931

Fuente: Antonio Gramsci, "Escritos Políticos"


Se pueden dar varias definiciones de la expresión espontaneidad, porque el fenómeno al que se refiere es multilateral. Hay que observar, por de pronto, que la espontaneidad pura no se da en la historia coincidiría con la mecanicidad pura. En el movimiento más espontáneo los elementos de "dirección consciente" son simplemente incontrolables, no han dejado documentos identificables. Puede por eso decirse que el elemento de la espontaneidad es característico de la "historia de las clases subalternas", y hasta de los elementos más marginales y periféricos de esas clases, los cuales no han llegado a la consciencia de la clase para sí y por ello no sospechan siquiera que su historia pueda tener importancia alguna, ni que tenga ningún valor dejar de ella restos documentales.

Existe, pues, una multiplicidad de elementos de dirección consciente en esos movimientos, pero ninguno de ellos es predominante ni sobrepasa el nivel de la ciencia popular de un determinado estrato social, del sentido común, o sea, de la concepción del mundo tradicional de aquel determinado estrato.

Este es precisamente el elemento que De Man contrapone empíricamente al marxismo, sin darse cuenta (aparentemente) de que está cayendo en la misma posición de los que, tras describir el folklore, la hechicería, etc., y tras demostrar que estos modos de concebir tienen una raíz históricamente robusta y están tenazmente aferrados a la psicología de determinados estratos populares, creyeran haber superado con eso la ciencia moderna y tomaran por ciencia moderna los burdos artículos de las revistas de difusión popular de la ciencia y las publicaciones por entregas. Este es un verdadero caso de teratología intelectual, del cual hay más ejemplos: los hechiceristas relacionados con Maeterlinck, que sostienen que hay que recoger el hilo de la alquimia y de la hechicería, roto por la violencia, para poner a la ciencia en un camino más fecundo de descubrimientos, etc. Pero De Man tiene un mérito incidental: muestra la necesidad de estudiar y elaborar los elementos de la psicología popular, históricamente y no sociológicamente, activamente (o sea, para transformarlos, educándolos, en una mentalidad moderna) y no descriptivamente como hace él; pero esta necesidad estaba por lo menos implícita (y tal vez incluso explícitamente declarada) en la doctrina de Ilich (LENIN), cosa que De Man ignora completamente. El hecho de que existan corrientes y grupos que sostienen la espontaneidad como método demuestra indirectamente que en todo movimiento "espontáneo" hay un elemento primitivo de dirección consciente, de disciplina. A este respecto hay que practicar una distinción entre los elementos puramente ideológicos y los elementos de acción práctica, entre los estudiosos que sostienen la espontaneidad como método inmanente y objetivo del devenir histórico versus los politicastros que la sostienen como método "político". En los primeros se trata de una concepción equivocada; en los segundos se trata una contradicción inmediata y mezquina que trasluce un origen práctico evidente, a saber, la voluntad práctica de sustituir una determinada dirección por otra. También en los estudiosos tiene el error un origen práctico, pero no inmediato como el caso de los políticos. El apoliticismo de los sindicalistas franceses de anteguerra contenía ambos elementos: era un error teórico y una contradicción (contenía el elemento soreliano y el elemento de concurrencia entre la tendencia anarquista-sindicalista y la corriente socialista). Era, además, consecuencia de los terribles hechos de París de 187l: la continuación, con métodos nuevos y con una teoría brillante, de los treinta años de pasividad (1870-1900) de los obreros franceses. La lucha puramente económica no podía disgustar a la clase dominante, sino al contrario. Lo mismo puede decirse del movimiento catalán, que no "disgustaba" a la clase dominante española más que por el hecho de que reforzaba objetivamente el separatismo republicano catalán, produciendo un bloque industrial republicano propiamente dicho contra los terratenientes, la pequeña burguesía y el ejército monárquico. El movimiento torinés fue acusado al mismo tiempo de ser espontaneísta y voluntarista o bergsoniano (!).

La acusación contradictoria muestra, una vez analizada, la fecundidad y la justeza de la dirección que se le dio. Esa dirección no era abstracta, no consistía en una repetición mecánica de las fórmulas científicas o teóricas; no confundía la política; la acción real, con la disquisición teorética; se aplicaba a hombres reales, formados en determinadas relaciones históricas, con determinados sentimientos, modos de concebir, fragmentos de concepción del mundo, etc., que resultaban de las combinaciones espontáneas de un determinado ambiente de producción material, con la casual aglomeración de elementos sociales dispares. Este elemento de espontaneidad no se descuidó, ni menos se despreció: fue educado, orientado, depurado de todo elemento extraño que pudiera corromperlo, para hacerlo homogéneo, pero de un modo vivo e históricamente eficaz, con la teoría moderna. Los mismos dirigentes hablaban de la espontaneidad del movimiento, y era justo que hablaran así: esa afirmación era un estimulante, un energético, un elemento de unificación en profundidad; era ante todo la negación de que se tratara de algo arbitrario, artificial, y no históricamente necesario. Daba a la masa una conciencia teorética de creadora de valores históricos e institucionales, de fundadora de Estados. Esta unidad de la espontaneidad y la dirección consciente, o sea, de la disciplina, es precisamente la acción política real de las clases subalternas en cuanto política de masas y no simple aventura de grupos que se limitan a apelar a las masas.

A este propósito se plantea una cuestión teórica fundamental: ¿puede la teoría moderna encontrarse en oposición con los sentimientos espontáneos de las masas? (Espontáneos en el sentido de no debidos a una actividad educadora sistemática por parte de un grupo dirigente ya consciente, sino formados a través de la experiencia cotidiana iluminada par el sentido común, o sea, por la concepción tradicional popular del mundo, cosa que muy pedestramente se llama instinto y no es sino una adquisición histórica también él, sólo que primitiva y elemental).

No puede estar en oposición: hay entre una y otros diferencia cuantitativa, de grado, no de cualidad: tiene que ser posible una reducción, por así decirlo, recíproca, un paso de los unos a la otra y viceversa. (Recordar que Kant quería que sus teorías filosóficas estuvieran de acuerdo con el sentido común; la misma posición se tiene en Croce; recordar la afirmación de Marx en la Sagrada Familia, según la cual las fórmulas de la política francesa de la Revolución se reducen a los principios de la filosofía clásica alemana.) Descuidar -y aun más, despreciar- los movimientos llamados espontáneos, o sea, renunciar a darles una dirección consciente, a elevarlos a un plano superior insertándolos en la política, puede a menudo tener consecuencias serias y graves. Ocurre casi siempre que un movimiento, espontáneo de las clases subalternas coincide con un movimiento reaccionario de la derecha de la clase dominante, y ambos por motivos concomitantes: por ejemplo, una crisis económica determina descontentos en las clases subalternas y movimientos espontáneos de masas, por una parte, y, por otra, determina complots de los grupos reaccionarios, que se aprovechan de la debilitación objetiva del gobierno; para intentar golpes de estado. Entre las causas eficientes de estos golpes de estado hay que incluir la renuncia de los grupos responsables a dar una dirección consciente a los movimientos espontáneos para convertirlos así en un factor político positivo. Ejemplo de las Vísperas sicilianas y discusiones de los historiadores para averiguar si se trató de un movimiento espontáneo o de un movimiento concertado: me parece que en las Vísperas sicilianas se combinaron los dos elementos: la insurrección espontánea del pueblo italiano contra los provenzales -ampliada con tanta velocidad que dio la impresión de ser simultánea y, por tanto, de basarse en un acuerdo, aunque la causa fue la opresión, ya intolerable en toda el área nacional- y el elemento consciente de diversa importancia y eficacia, con el predominio de la conjuración de Giovanni da Procida con los aragoneses. Otros ejemplos pueden tomarse de todas las revoluciones del pasado en las cuales las clases subalternas eran numerosas y estaban jerarquizadas por la posición económica y por la homogeneidad. Los movimientos espontáneos de los estratos populares más vastos posibilitan la llegada al poder de la clase subalterna más adelantada por la debilitación objetiva del Estado. Este es un ejemplo progresivo, pero en el mundo moderno son más frecuentes los ejemplos regresivos.

Concepción histórico-política escolástica y académica, para la cual no es real y digno sino el movimiento consciente al ciento por ciento y hasta determinado por un plano trazado previamente con todo detalle o que corresponde (cosa idéntica) a la teoría abstracta. Pero la realidad abunda en combinaciones de lo más raro y es el teórico el que debe identificar en esas rarezas la confirmación de su teoría, traducir a lenguaje teórico los elementos de la vida histórica, y no al revés, exigir que la realidad se presente según el esquema abstracto. Esto no ocurrirá nunca y, por tanto, esa concepción no es sino una expresión de pasividad. (Leonardo sabia descubrir el número de todas las manifestaciones de la vida cósmica, incluso cuando los ojos del profano no veían más que arbitrio y desorden).