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domingo, 6 de diciembre de 2009

Los sondeos dan una ligera ventaja al socialdemócrata Mircea Geoana frente al actual mandatario, Traian Basescu.- Los resultados definitivos se conoce

Los dos candidatos proclaman la victoria en las presidenciales rumanas

Actual Presidente


Candidato de oposición (Socialdemócrata)


Los dos candidatos a la presidencia de Rumania apresuraron este domingo a reclamar la victoria en las elecciones, aunque los sondeos otorgan una ligera ventaja al socialdemócrata Mircea Geoana frente al actual presidente, Traian Basescu (centroderecha). El ganador, que se confirmará este lunes en el recuento oficial de votos, tendrá que hacer frente a la grave crisis política y económica que atraviesa el país.


"Es una noche preciosa para la democracia rumana. Y se trata de una victoria tanto mía como de Crin [Antonescu, el tercer candidato más votado en la primera vuelta electoral]", declaró Geoana, tras proclamarse nuevo mandatario. Por su parte, Basescu, del Partido Demócrata Liberal (PDL), manifestó ante sus seguidores: "Las encuestas finales muestran que he ganado los comicios".
Según los primeros datos de las encuestas a pie de urna, Geoana obtuvo un 51,6% de los sufragios, mientras que el actual presidente consiguió el 48,4% de los votos. La participación dos horas antes del cierre de las urnas era del 50% -tres puntos más que hace dos semanas, en la primera vuelta- de los más de 18 millones de rumanos llamados a elegir presidente en los primeros comicios que se celebran desde su entrada en la UE en 2007.
La caída de popularidad del actual presidente se debe a su intromisión constante en las labores del Gobierno -llegaron a acusar a Basescu de "autoritario"- y por los favores a personas de su entorno familiar más cercano, según los analistas. "Sus estruendosos escándalos políticos y los servicios prestados a sus amiguitos han causado que su figura como presidente se deteriore hasta el punto de que los ciudadanos pueden haber preferido elegir a un ex comunista, pero más moderado, en la nueva dirección del país", subraya Alina Mungiu-Pippidi, directora de la Sociedad Académica de Rumania. A todo esto, se añade que muchos ciudadanos piensan que Basescu proyecta una mala imagen hacia el exterior.
Los expertos consideran que también ha jugado en contra de Basescu el acuerdo alcanzado poco antes de las elecciones entre los socialdemócratas y el Partido Nacional Liberal, dirigido por Crin Antonescu, por el que esta formación ha dado su apoyo a Geoana en la campaña de las presidenciales.

En el acuerdo suscrito por los socialdemócratas y liberales, y en el que también entra la formación Unión Demócrata de los Húngaros de Rumania, se prevé la formación de un Gobierno de coalición dirigido por el alcalde independentista y de origen alemán de Sibiu (centro), Klaus Johannis, antes de Navidad. Este hipotético Gobierno generaría estabilidad política, pero no económica.

De confirmarse la victoria de Geoana, toca despejar una incógnita: su carisma como presidente. Con un perfil occidental, poco populista y moderado, el socialdemócrata ha sido manejado en los últimos años por el ex presidente y ex comunista Ion Iliescu, y por el ex primer ministro Adrian Nastase. "Es el momento de saber si mantiene una posición dura o no ante los grupos de presión tanto políticos como económicos; veremos cómo es de verdad", asevera Mungiu Pippidi. Anoche, Geoana salió jubiloso y de la mano de Antonescu clamando victoria.

El nuevo presidente deberá asumir los compromisos de reformas macroeconómicas adquiridos por el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para la concesión el pasado marzo de un crédito internacional de 20.000 millones de euros.

La partida correspondiente al mes de diciembre fue bloqueada por el FMI por la ausencia de un Gobierno capaz de proseguir las reformas para poder salir de la crisis económica.

sábado, 7 de noviembre de 2009

"Arrepentidos" y elecciones


Posiblemente, los "arrepentidos", los que se acogieron a la llamada "Ley de Arrepentimiento", deben sentirse traicionados por el gobierno (Estado) y, de paso, también asustados. Y no es para menos. La "aparición" del "acta de arrepentimiento" de la parlamentaria andina Elsa Malpartida hace presumir que en cualquier momento pueden aparecer otras actas, cuando ciertos intereses políticos lo requieran, para manipular la coyuntura política o para satisfacer la vanidad de una mal entendida "primicia informativa".

Se supone que las denominadas "actas de arrepentimiento" son compromisos formales entre el gobierno (Estado) y la persona. Ésta se arrepiente de sus acciones, facilita la información que posee, y el gobierno se compromete a guardar reserva y otorgarle seguridad, protección y anonimato a fin de que pueda seguir normalmente su vida.

Este compromiso ha sido roto por el Estado. Porque es del Estado de donde ha tenido que salir la información. Compromete su credibilidad para asumir compromisos similares futuros, pone en inseguridad a las personas involucradas en este mecanismo y puede alentar el retorno de otras a las actividades de las cuales se habían arrepentido.

Es legítimo preguntarse si lo sucedido obedece sólo a la filtración de información o forma parte de la estrategia gubernamental y de la derecha neoliberal, en alianza con cierta prensa, para golpear opciones electorales al 2011, en este caso, la de Humala. En lugar de acudir a la confrontación ideológica, política o programática, se hace uso de argumentos deleznables. Las "actas de arrepentimiento" se convierten en fichas marcadas del juego electoral. Un juego de tahúres.

Es bueno señalar, también, las vulnerabilidades del movimiento nacionalista de Humala. Aún no ha podido vertebrar un tipo sólido, sin fisuras mayores; un equipo parlamentario que muchas veces abona más a la resta que a la suma o una organización no suficientemente unificada. Y claro, en este panorama, las acometidas neoliberales y gubernamentales gozan de mayores espacios y pueden tener defectos más negativos, tanto para las expectativas del Partido Nacionalista como para una alternativa electoral unitaria. Cuando una fuerza es obligada a pasar a la defensiva, se limitará a actuar bajo presión y en escenarios que impongan sus rivales; respondiendo más a los ataques que construyendo su propia estrategia, haciéndola operativa y exitosa.