domingo, 4 de mayo de 2008

Javier Heraud Desenterrado - Cesar Hildebrandt

Javier Heraud desenterrado


Por: César Hildebrandt


Javier Heraud había nacido seis años antes que yo, así que cuando se murió de treinta balazos disparados por la Guardia Civil yo tenía quince años, estaba en el colegio militar Leoncio Prado y apenas me enteré del ­asunto.

Dos años después, sin embargo, liberado de la ceguera que imponía el colegio, leí a Heraud, quise a Heraud y juré que jamás lo olvidaría.

Más tarde, en “Caretas”, cuando entrevisté a su familia para una nota, percibí que a ellos –sus padres, su hermana– lo que había hecho Heraud les parecía romántico y suicida pero no heroico.

Heraud era mellizo generacional de César Calvo, con quien compartió el premio “El poeta joven del Perú”. Pero mientras a César lo habían secuestrado las palabras y las mujeres –en ese orden–, a Javier lo raptaron las ideas.

Había estudiado en el “Markham”, donde siempre fue uno de los primeros, y había ingresado a la Católica con el primer puesto en Letras. Era buenmozo sin remordimientos, talentoso hasta la precocidad, tierno y buenazo hasta la pared de enfrente.

Con “El viaje” había ganado un premio –en esa época los premios no se daban al toma que te doy– y con “El río”, en 1960, había sorprendido a la crítica. Su poesía tenía mucho de agua limpia que discurre y ­alimenta y a mí lo primero que me impactó fue la limpia de retórica que Heraud había hecho con sus textos. Heraud no quería escribir para impresionar y por eso impresionaba, no aspiraba a ser citado y por eso llamó tanto la atención y no quiso hacer poesía social al uso en los cincuenta y por eso sus poemas tenían la serenidad geográfica de un mundo que él no parecía crear sino descubrir al mismo tiempo que sus lectores. Y por todo eso era casi imposible ­aceptar que el autor de “El río” tenía apenas 18 años. Sólo la poesía francesa había producido precipitaciones tan magníficas.

Todo en Javier fue vértigo impaciente. Fue profesor de inglés y lenguaje a los 17 ­años, apenas salido del colegio, y teacher en el Guadalupe a los 18. Y habiendo ingresado a la Católica se matricula también en San Marcos, donde empezaría sin ganas ­una carrera que sólo podía hacerlo infeliz: la abogacía.

La revolución cubana tronaba en sus oídos, los movimientos anticoloniales cantaban himnos y ganaban guerras, a Jacobo Arbenz lo había depuesto la CIA hacía seis ­años, Juan Bosch estaba a punto de gobernar República Domicana –la CIA lo sacaría del poder siete meses después y luego Lyndon Johnson enviaría 50,000 hombres para respaldar al mequetrefe de Balaguer–, a Jesús Galíndez no le encontraban el cadáver, a Patricio Lumumba ya lo habían empezado a matar entre belgas y norteamericanos, y por todas partes los jóvenes peleaban para que el mundo fuese más de Gramsci que de Mussolini, más de los justos que de los esbirros.

Así que Heraud se fue a la Unión Soviética, invitado; a París, por gracia de unos amigos próximos al socialprogresismo peruano –al que Heraud se había adscrito–; y a Cuba, invitado por el régimen que en ese momento parecía encarnar todas las virtudes y carecer de todos los defectos.

De regreso, Javier no pudo ser el mismo. ¿Le mortificaba la conciencia haber sido un niño de clase media al que nada le faltó? ¿Lo envenenaba esa culpa gratuita que persiguió a Vallejo, cuya tumba parisina había visitado? ¿Lo convencieron los argumentos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, una escisión temprana del Apra decidida a imponer por la fuerza un modelo de sociedad más próximo a los valores de la civilización? ¿Fue engatusado –como dicen los mezquinos y los parásitos de las becas– por astutos camaradas que lo llevaron al suicidio?

Lo que se sabe es que el 15 de mayo de 1963 Javier Heraud está huyendo de un destacamento policial que ha dado con su paradero de guerrillero perdido en medio de la selva. Heraud y Alain Elías, que sobreviviría milagrosamente, van corriente abajo por el río Madre de Dios cuando los policías los avistan. Los primeros testigos –los que valen– dijeron que, viéndose perdidos, uno de ellos mostró y agitó algo blanco en señal de rendición. Pero ya en 1963 era difícil rendirse en el Perú. Los policías dispararon sus FAL calibre 7.62. Al cadáver de Heraud le contaron, para el protocolo de la morgue, 29 impactos. “El río” se había ensangrentado para siempre. El poeta caudaloso y el guerrillero estupefacto desaparecieron. Y la consigna de la Caverna peruana –o sea la derecha analfa que lee sus periódicos y sigue siendo analfa– ha sido silenciar a Heraud, prohibir su entrada a los parnasos a los que él jamás hubiese querido entrar.

Ayer, en una silenciosa ceremonia de tono familiar, lo que quedaba de Heraud fue trasladado del cementerio “Los Pioneros”, en Puerto Maldonado, a los Jardines de la Paz, en Lima. Allí están sitos sus huesos, junto a los de su padre y 45 años después de la tragedia.

Si Javier hubiese tenido las prerrogativas de Cristo y hubiese resucitado ayer, en plena ceremonia, podría haber repetido las palabras de otro gran poeta odiado por la Caverna española –o sea la casa matriz de los de ­aquí–: Gabriel Celaya:“Pensadlo: ser poeta no es decirse a sí mismo.Es asumir la pena de todo lo existente,es hablar por los otros, es cargar con el pesomortal de lo no dicho, contar años por siglos,ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante que recorre los limbos procurando poblarlos”.

jueves, 1 de mayo de 2008

Ser Comunista

SER COMUNISTA

Por José Mario Zavaleta / A Pedro Ortega Díaz y Shafick Handal

Retumba en el corazón de la tierra el canto de la Internacional. Hay gente que lucha toda la vida. Hay gente que da su vida por el bien de todos. Gente que cree en la solidaridad. En la igualdad. Gente que no es feliz mientras ve que otros no lo son y trata de aportar sus energías a la búsqueda de un mundo mejor. Ateos más cristianos que el Vaticano. Son los comunistas.

Comunista es un ser humano que desde muy joven entra en contradicción con las injusticias del mundo en que vive. En su hogar, en el liceo, en el trabajo, observa como los dolores y carencias de las mayorías son la fuente de los privilegios de una minoría avara. Al comienzo reacciona con rebeldía instintiva, se opone a los designios de las instituciones dominantes: familia, autoridades, religión, etc… Tal vez los de su edad lo vean como alguien raro, que quiere llamar la atención o que tiene ideas de viejo. Tal vez lo consideren aburrido. Sin embargo, estas personas comienzan a llenar sus reflexiones de sabidurías profundas, recogidas de las experiencias de otros iguales o de las lecturas a que los empuja su intensa necesidad de descifrar los enigmas de la sociedad. El ansia de saber es una característica típica de todo militante revolucionario. Conocer la historia de los hechos que nos trajeron a la situación actual, las realidades de otras naciones, los principios filosóficos y científicos que tratan de explicar la existencia misma, son temas magnéticos para el voraz lector que debe ser todo comunista.

Estas inquietudes terminan buscando cauce. Viene la necesidad de organizarse y expresar las ideas, para unir fuerzas y buscar el cambio. Entonces, los compañeros de estudio o trabajo, la familia, los vecinos y amigos, comienzan a ser blanco de nuestra campaña permanente por despertar conciencias y captar adeptos para la causa que consideramos justa y correcta. Porque un revolucionario de este tiempo, patriota, socialista, antiimperialista, tiene que ser prioritariamente un propagandista de sus ideas. La lucha contra la manipulación ideológica del sistema dominante no deja lugar a treguas. Es la guerra de las guerras. El enemigo cuenta con los grandes medios informativos y de entretenimiento, y los utiliza bajo orientaciones probadas en laboratorio, para reproducir el sistema de dominación y garantizar su preeminencia. Nosotros hemos tenido que usar hasta técnicas artesanales como el panfleto impreso en batea, el multígrafo, el megáfono, la pinta en paredes, todo con tal de llevar al pueblo la idea de la redención posible. Muchas veces a riesgo de ser reprimidos por los cuerpos de seguridad al servicio de las oligarquías.

En el pasado siglo XX, los comunistas ofrendaron sus vidas para detener y derrotar la bestia nazi-fascista logrando así un mundo más seguro. Se crearon por miles los sindicatos que fueron el soporte de las conquistas de la clase trabajadora. Se impulsaron sin precedente los derechos de género a favor de la mujer explotada y discriminada. Se estimuló la democratización del conocimiento científico y el derecho a la salud como un derecho universal del ser humano. Igual con la educación y el resto de derechos sociales.

Por eso no nos es extraño que en nuestras trincheras hayan militado los poetas: Neruda, Machado y Alberti, Nazoa, los más sensibles. Porque ser comunista es, ante todo, reivindicar valores, esos valores que nos legaron los primeros comunistas del siglo XIX, los fundadores, esos dos grandes amigos que fueron Carlos Marx y Federico Engels.



martes, 29 de abril de 2008

jueves, 24 de abril de 2008

CONFERENCIA MARTES 29 DE ABRIL 6.00 P.M./"MARIATEGUI Y GRAMSCI: PENSAMIENTO Y ACCIÓN"

Palabras del Alberto Moreno Rojas en la tumba del Amauta

DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ- PATRIA ROJA, EN EL CEMENTERIO PRESBÍTERO MAESTRO, CON MOTIVO DE LA ROMERÍA A LA TUMBA DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, POR LOS 78 AÑOS DE SU MUERTE.


Camaradas, compañeros todos:

Nos convoca en esta ocasión, rendir homenaje a la memoria de José Carlos Mariátegui. Nos habría gustado que hubiésemos estado aquí todos los que pensamos en Mariátegui, los que creemos como él y que el futuro del Perú para salir de esa larga oscuridad que es nuestro presente está en el socialismo. Desafortunadamente no es así; no importa, desde acá sigamos bregando para buscar también la unidad en la acción y para demostrar que el pensamiento y la obra de Mariátegui están más vigentes que nunca. Más vigente que nunca porque seguramente la ocasión histórica que vivimos es una ocasión extraordinariamente importante que le hubiese gustado vivir y enfrentado al Amauta.

Una ocasión donde la posibilidad de derrotar a las fuerzas de la derecha están a las puertas, donde millones de gentes buscan el cambio para terminar con todo lo que significa el neoliberalismo, el capitalismo y el dominio imperialismo sobre nuestra sociedad.

Esa posibilidad extraordinaria es la que tiene asustada a la derecha; toda esta política autoritaria, macartista que ustedes observan como se viene desarrollando tiene como trasfondo el miedo a la rebelión de los pobres. Miedo a que las fuerzas del cambio les originen una derrota fundamental en los próximos años.

No hay que ver la política de hoy solamente como un conjunto de reivindicaciones legitimas, por cierto, hay que verla como el reto que tenemos los hombres y mujeres de izquierda para por primera vez en la historia del país, dentro de un marco de liberalismo de su democracia, poder derrotar a la derecha como la hicieron los pueblos de Venezuela, Ecuador o Bolivia.

Tenemos que prepararnos para ese evento, tenemos que organizarnos con ese objetivo, tenemos que trabajar con la voluntad de vencer. No nos convenzamos de que nuestro papel simplemente es de oposición; convenzámonos de que nuestro papel es cambiar el destino de esta nación y para ello tenemos que conquistar el gobierno y conquista el poder y esa posibilidad está al frente si es que logramos la gran unidad para el gran cambio en el Perú.

El mejor homenaje que le podemos rendir a Mariátegui no es solamente una romería; el mejor homenaje es darle una victoria definitiva para cambiar el destino de la nación. El mejor homenaje es construir una fuerza poderosa que haga posible estos cambios. Para ello los partidos tenemos que trabajar con una mentalidad distinta, para ello tenemos que ir a la conquista de la conciencia de los pueblos; para ello tenemos que forjar esa gran unidad que le de sentido a millones de hombres y mujeres.

Donde quiera que nos dirijamos, donde quiera que estemos, el llamado de la gente es la unidad, esa tiene que ser la llave maestra de esta victoria, solamente unidos podemos derrotar a la derecha y podremos frenar esta contraofensiva represiva y macartista. Solamente unidos podremos defendernos del saqueo de nuestros recursos naturales, solamente unidos podremos defender el derecho de los trabajadores y los campesinos, solo unidos podremos abrir un nuevo curso para la educación y un mejor destino para la nación. Por eso tenemos que mentalizarnos de que nuestra responsabilidad es enorme, tenemos que trabajar con esa visión, con esa perspectiva, con esa entereza, con esa voluntad. Ya no más pesimismo compañeros, ya no es hora de encarar las autocríticas y los golpes de pecho, es la hora de rectificar y avanzar; ayá los que quieran llorar, el futuro pertenece a los que se atreven a luchar, a los que se atreven a vencer, a los que se atreven a unirse con las masas.

Quiero que por eso, en esta ocasión sirva para afirmar esa voluntad de victoria, para organizarnos mejor, para incorporar a miles de hombres y mujeres. Esa es la responsabilidad histórica y el mejor homenaje al Amauta.



¡Viva José Carlos Mariátegui!, ¡Viva el socialismo!

Gracias

miércoles, 23 de abril de 2008

La izquierda a las calles el 1ro de Mayo

¡ Avanza, avanza, avanza sin dar tregua la Jota comunista junto a la clase obrera !

jueves, 17 de abril de 2008

La Vigencia de Marx

La JotaCé - Patria Roja


"Carlín" (Autor del Libro Manifiesto del Siglo XXI - Caricaturista "la Republica")


Julio Mendoza (Docente UNE "La Cantuta" / PC del P - Patria Roja)


Ñique de la Puente (Decano de la Facultad de Derecho y Ciencia Política- UNMSM)


¡Alegres, Rebeldes y Combativos por la Revolución y el Socialismo...!

LA ROMERIA EN IMAGENES

JOSÉ CARLOS MARIATEGUI... ¡PRESENTE!
Partido Comunista del Perú - Patria Roja
Juventud Comunista del Perú (JotaCé)- Patria Roja



La Jota luchando por el socialismo



Gran Unidad para el gran Cambio


Movimiento Nueva Izquierda

Una nueva izquierda para un nuevo Perú


Los Pioneritos




miércoles, 9 de abril de 2008

CONFERENCIA MIERCOLES 16 / Derecho y Ciencia Política UNMSM

LA VIGENCIA DEL MARXISMO



CARLOS TOVAR "CARLÍN"
(Caricaturista Diario "La República" - Autor del libro "Manifiesto del Siglo XXI")


JULIO MENDOZA
(Docente UNE/ PC del P - Patria Roja)


Miercoles 16 de Abril
3.30 P.M.


Auditorio "Max Arias Schereiber"
(Facultad de Derecho y Ciencia Política - UNMSM)


Organiza: Círculo Antonio Gramsci / JotaCé - Patria Roja

martes, 8 de abril de 2008

TODOS CON EL AMAUTA

DOMINGO 13 de ABRIL
10:00 A.M.
Parque Universitario

sábado, 5 de abril de 2008

¿Le creemos a los medios de la burguesía?


COLOMBIA UN CONFLICTO DE NUNCA ACABAR ¿POR QUÉ?





Por Segundo Mendoza Díaz*

De manera interesada y mayoritariamente la prensa colombiana distorsiona la realidad, respecto al conflicto armado, convirtiéndose en vocera del régimen uribista que representa a la derecha más recalcitrante y a los intereses del imperialismo norteamericano. En eso, se parece mucho al gobierno aprista, no olvidemos lo dicho por Alan García, a raíz del paro agrario (donde fueron asesinados hermanos campesinos) – “…que no tiemble la mano a ningún policía (para usar su arma), porque lo respalda la ley, la constitución y sobre todo el presidente de la república”. Por lo mencionado, preocuparnos por Colombia es conocer e interesarnos por la verdad. La Juventud Comunista del Perú Patria Roja (JotaCé), difundirá, a partir de la fecha, una serie de artículos que informarán y analizarán esta difícil situación que afecta a la mayoría de hermanos colombianos.

El problema colombiano es histórico y político y éste tiene que ver con la lucha por la democratización real, la reforma agraria y la búsqueda de un país más justo. Se remonta a muchos años atrás; pero es a partir de 1948, con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, que cobra mayor ferocidad. Cada pico de violencia ha tenido como contexto y detonante la implementación de políticas que recortaban derechos de los trabajadores e incrementaban el entreguismo del país a los dictados de las potencias capitalistas, principalmente, norteamericana. Así ocurrió, con la imposición, a sangre y fuego, de un conjunto de políticas neoliberales a inicios de los 90, con el nombre de apertura económica.

Para entender el conflicto conozcamos algunos de los principales hechos de violencia sistemática ejercida, por el estado colombiano: 1948, asesinato de Jorge E. Gaitán; 1963, suspensión de licencia al semanario “Voz Proletaria”; 1964, gigantesca operación militar, denominada “Marquetalia”, con el objetivo de recuperar, para el estado, una remota región ubicada entre el sur del Tolima y el norte del Huila, conocida con el nombre de Marquetalia y acabar con un núcleo de “Autodefensa Campesina” dirigida por “Manuel Marulanda Vélez”, el ejército ocupó la zona pero no pudo liquidarlos, entre otras cosas porque recibió solidaridad de la población y de personalidades mundiales como Jean Paul Sartre, el grupo de autodefensa es proscrito y obligado a la clandestinidad, así nacen las mundialmente conocidas Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC); mediados de 1970, fueron asesinados varios líderes de la Unión Nacional de Oposición (UNO) y del Frente Democrático; 1978, fueron dinamitadas las oficinas del semanario “Voz”, asesinato del periodista Manuel Cepeda Vargas; 1984, primeras desapariciones forzadas contra la Unión Patriótica (UP), organización democrática y progresista legal surgida en 1980 como una convergencia de fuerzas políticas, a raíz del proceso de negociación, entre el gobierno de Belisario Betancur y el Estado Mayor de las FARC, el nacimiento de ésta organización fue el mejor esfuerzo político que se haya hecho hasta hoy para dar solución al conflicto armado; 1985, la “Operación Cóndor”, auspiciada por el gobierno yanqui y que se extendió a lo largo de América Latina, y en 1986 el “Baile del Rojo”, el plan más espantoso que se haya visto en la historia de Colombia que literalmente exterminó a la dirigencia de la UP; 1987 Y 1990, asesinato de los candidatos presidenciales de la UP Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa respectivamente; 1994, un equipo mixto del ejército y los paramilitares asesinan al último parlamentario de la UP, Manuel Cepeda Vargas. Según versión de los sobrevivientes de la UP, el número de muertos pasó de 5000.

Pero la cadena de crímenes en Colombia, cometidos contra organizaciones progresistas, no es cosa del pasado, continúan con Uribe y con mayor saña e hipocresía, aprovechando que la sociedad colombiana ha sido bombardeada con las mentiras de la prensa oficial. Según la Corporación Reiniciar y la Comisión Colombiana de Juristas, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez han sido asesinados 136 miembros de la UP y del Partido Comunista Colombiano, otros 38 han sido desaparecido y 28 más sobrevivieron a atentados personales, además de miles de campesinos y estudiantes y desplazados. En este contexto nada garantiza que no se repita el exterminio que se hizo contra la Unión patriótica.

Un factor de agravamiento del conflicto es la intromisión norteamericana, que con el pretexto de combatir al narcotráfico han asentado bases militares en el vecino país para reforzar su pretensión de convertir en una verdadera colonia yanqui a toda Latinoamérica. El narcotráfico es un problema; pero, el gobierno no tiene la menor intención de combatirlo porque es la fuente de financiamiento de los paramilitares y de un gran sector de la derecha colombiana, tanto es así que existen investigaciones periodísticas serias que involucran a Álvaro Uribe con el otrora capo de la droga, Pablo Escobar. Estas condiciones y los antecedentes mencionados impiden el fin de la violencia política.

Queda demostrado, entonces, que el conflicto colombiano es un problema político por ende la salida tiene que ser de este carácter y sin la ingerencia yanqui, como proponen distintos gobiernos y personalidades del mundo y también la “Comisión de los notables” quienes contemplan como primera medida, el intercambio humanitario bilateral y recíproco. El conflicto no se solucionará dando una casa, un empleo, etc. a los guerrilleros que se reincorporen a la vida “democrática”, ni con la fuerza militar sino, y principalmente, con las urgentes transformaciones sociales y económicas en favor de las grandes mayorías explotadas y excluidas, así como tener la voluntad política para reconocer que la guerrilla es una fuerza beligerante y no un grupo de delincuentes como afirma, el guerrerista y proyanqui, Álvaro Uribe.

Las organizaciones y personalidades democráticas y revolucionarias, de cualquier parte del planeta, que apreciamos la vida y la paz con justicia social, estamos en la obligación de realizar una campaña activa de solidaridad para apoyar la salida política negociada a este conflicto que ha costado ya muchas vidas, fundamentalmente por la intransigencia de la derecha colombiana. Reconocemos el papel que está jugando el presidente Hugo Chávez, en la atención a un problema humano.

Desde la Juventud Comunista del Perú (JotaCé) nuestro aprecio militante a los camaradas del Partido Comunista Colombiano y de la Juventud Comunista (JUCO), y a todas las organizaciones y personas que luchan por una Colombia en paz, pero justa y soberana.



¡No queremos y no nos da la gana, ser una colonia norteamericana!


¡Si queremos y si nos da la gana América Latina libre y soberana!


*Segundo Mendoza es ex-Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú y dirigente de la JotaCé - Patria Roja

jueves, 3 de abril de 2008

Artículo de Rolando Breña


“ROMA LOCUTA, CAUSA FINITA”
(ROMA HA HABLADO, EL ASUNTO ESTÁ TERMINADO)

Por Rolando Breña Pantoja

Parece que a su Eminencia, el Cardenal Cipriani, nuestro caluroso verano le ha alucinado como moderno profeta y boca de Roma, perpetrando una tremenda filípica (sin las dotes de Demóstenes) contra el marxismo. Utilizando un púlpito de Semana Santa, en lugar de predicar paz y buena convivencia, se dedicó a lanzar diatribas al marxismo con ínfulas de palabra final.
Veamos algunas de sus ocurrencias:

“El marxismo ha hecho mucho daño a la humanidad y ha fracasado...”. Cipriani debería ahondar en la historia del cristianismo en sus distintas corrientes y sabrá (sabe) el inconmensurable daño que las jerarquías clericales han hecho al desarrollo de la humanidad y la dignidad de las personas. Deberá recordar con “examen de conciencia y dolor de corazón” lo que hicieron con Vesalio, Copérnico, Bufón, Galileo, Vanini, Bruno, Servet, y tantos perseguidos, encarcelados, torturados, quemados. Recordar su complicidad con la esclavitud de la raza negra, con las concepciones de inferioridad de los nativos americanos; el homicidio institucionalizado de la “Inquisición”; las guerras religiosas y el reparto del mundo y la humanidad por el Papado; su participación y complicidad con modernos genocidas y dictadores como Hitler, Franco, Pinochet o Fujimori (de quien el Cardenal fue una especie de brazo espiritual). No olvidará los obispos y curas pedófilos que salen a luz; la persecución de sacerdotes que pretenden llevar la religión a los pueblos, como el emblemático y admirable Gustavo Gutiérrez.

¿El marxismo ha fracasado? Quizá Monseñor tenga alguna razón. Pero no en el sentido que el marxismo haya fracasado, sino los marxistas, que aún no hemos podido concretar el sueño de construir un mundo más justo y solidario, habiendo sufrido importantes derrotas. Pero seguimos en el camino, golpeados, disminuidos, pero siempre optimistas. Pensamos en Mariátegui que evoca a Sorel, al recordar que los socialistas siempre se levantan después de cada caída, que no tienen aún la respuesta, pero saben que la encontrarán.


“Esa utopía que nos vendió el marxismo”. – El marxismo no vende ni se vende. Es una ideología que pretende interpretar el mundo y transformarlo en beneficio de la humanidad y la naturaleza. La Iglesia sí vende y compra. Todo tiene precio: Bautismo, Confirmación, Misas. Hasta lotizó el cielo a través de la venta de “indulgencias”, tan groseramente que produjo su cisma más importante con Lutero.

– El Cardenal... “envió un saludo de fortaleza a todas las familias peruanas que atraviesan momentos difíciles...”. Qué fácil es “pedir fortaleza” desde la comodidad y el lujo, teniendo el estómago asegurado con deliciosos manjares, morando en inmuebles confortabilísimos, vistiendo finas telas, desplazándose en autos de lujo, bañado en delicadas colonias.

martes, 1 de abril de 2008

Imagenes del Tibet de Ayer y Hoy

Victima de la violencia de los "pacificos"

Policía defendiendose de los "pacíficos"

Antes de la abolición de la feudalidad ella era una esclava de 35 años de edad
(El Dalai Lama tiene 80 y se ve mucho mejor)


Niño atado a un palo mientras sus padres trabajan en el campo



Las piedras de los violentos




Prensa burguesa nos engaña sobre el Tibet proyectando imagenes de Nepal





Esclava






Dalai y Bachan







Dalai Lama y Bush



domingo, 30 de marzo de 2008

Joven Combatiente


Día del Joven Combatiente: con la mente fría y el corazón ardiente
Reinaldo Troncoso



“Por la alegría he vivido,
por la alegría he ido al combate,
por la alegría muero.
Que nunca el ángel de la tristeza sea unido a mi nombre.
Hombres velen porque yo os
amé.”


(Julius Fucic. Combatiente comunista Checoslovaco*)



El dolor, la esperanza y la lucha, siempre se funden dialécticamente en la vida de los pueblos. Hace ya 23 años de aquel momento estremecedor. A través de los medios de comunicación o de boca en boca, ese día y el siguiente nos enterábamos de la terrible noticia y sólo nuestras miradas hablaban del real significado que tenía para nosotros aquel tiempo aciago, pero paradójicamente fecundo a la vez, y también casi interminable. Con Rafael y Eduardo aumentaban a dos las bajas en el campo obrero y popular. Esa vez se trataba de dos muchachos que llamados por la historia, decidieron andar los caminos del compromiso y la lucha revolucionaria y como toda vocación, este llamado les arranca del sosiego, del afecto y la calidez de su familia. La adolescencia de Rafael y la juventud de Eduardo, se transforman precozmente en vida de adultos, y la inocencia y candidez se baten en retirada para dar lugar a la agudeza de los sentidos pues el peligro estaba agazapado en todas las esquinas y rincones de nuestra patria. Ellos como muchos revolucionarios y pese a sus cortas edades debieron construirse una voluntad de hierro, pero, sin dejar de cargar la generosidad proletaria que aprendieron de su pueblo. De este modo asumieron las tempestades de la lucha de clases y los ejemplos del Che, de Miguel y del Cristo de la historia, brillaron animando y acompañando esas jornadas de jóvenes quijotes.


No fue esa rebeldía primitivamente biológica, no fue ese descontento ciego, infame, iracundo, lo que los condujo a la lucha revolucionaria. Sin duda, como a muchos de los hijos de nuestro pueblo, las condiciones materiales objetivas, como el hambre y la miseria, las carencias y los atropellos a la vida y la dignidad humana, vividas como un destino trágico cada día, sin duda, esa realidad de opresión e injusticia, se encontraban en la base de aquella opción política. Sin embargo, estos factores de por sí importantes, no constituyeron las únicas razones que a estos hermanos les condujo al compromiso de clase. A la luz de los recuentos, muchos que con el correr de los años se extraviaron hacia el pantano, hubiesen querido un recuerdo vacío de conflicto, vacío de cuestionamiento, inmaculado de los odios y de la violencia que contienen los antagonismos históricos, en fin; un recuerdo ahistórico. Sólo podemos decir que es imposible tapar el sol con un dedo. Rafael y Eduardo se plantearon recorrer un camino difícil, complejo; que les exigió audacia, compromiso, madurez y por sobre todo humildad. Ellos no antepusieron la soberbia para negociar su incorporación a la lucha revolucionaria. a pesar de su juventud, generosamente se subordinaron a una organización vertical en sus orientaciones y mando y con orgullo y disciplina asumieron la militancia marxista-leninista. Los hermanos Vergara Toledo se sumaron racionales y con plena conciencia de su compromiso de clase, a un proyecto de carácter revolucionario en su proceso y de carácter socialista en su objetivo estratégico. Jamás rondó por sus cabezas la idea de que estuviesen siendo utilizados por elementos inescrupulosos porque ellos tuvieron siempre claro donde estaba y quien era el enemigo.


La vida de entonces nos apuraba el tranco, la dictadura de los monopolios pesaba de forma terrible en las espaldas de nuestro pueblo y también cansaba, pero Rafael, Eduardo, la Paulina Aguirre, el Oscar Fuentes, el Patricio Manzano, el Carlos Godoy, el Mauricio Maigret; todos ellos, no se rendían, no capitulaban y seguramente por esos empeños la historia los hace jóvenes combatientes.

LA SANGRE Y LA ESPERANZA


La lucha callejera, la marcha, las piedras, todas estas expresiones elementales de la rebeldía popular, siendo importantes, no definen del todo el perfil de un revolucionario; ni siquiera las armas o esa infaltable capucha que resguarda la identidad enfrente del enemigo. Todos esos muchachos y muchachas alcanzaron la estatura del revolucionario porque asumieron un proyecto de transformaciones radicales, como lo es el proyecto de construir para Chile una sociedad socialista. La faena de todos ellos no fue solamente la resistencia y lucha antidictatorial, ellos al hacer suyo el norte socialista, estaban asumiendo un desafió más profundo y más integral que simplemente derrocar un tirano de turno. Esa apuesta venía de lejos y ellos toman generosa y conscientemente ese legado, ellos eran los nuevos comunistas. Y todos estos jóvenes se aliaron a ese pasado de lucha y combate del movimiento obrero y popular, porque fueron cruzados por las mismas condiciones históricas y materiales, fueron provocados por las circunstancias a dar una lucha sin cuartel contra el hambre y la miseria de su clase, las mismas condiciones con las que el capitalismo generó líderes y dirigentes proletarios. Todo ese importante legado que proviene de la práctica organizadora y educadora de Luis Emilio Recabarren, del esfuerzo militante de Elías Lafferte, de la perseverancia unitaria y conductora de Salvador Allende, de la decisión armada de Miguel Enríquez, ejemplos que constituyeron una forma de mirar el mundo; opuesta, antagónica, enemiga del capital. Así y todo, siendo esta visión socialista, una perspectiva histórica luminosa para nuestro pueblo, no dejó de moverse como en las imágenes literarias de Nicómedes Guzmán: entre la sangre y la esperanza.


Nos encontrábamos parapetados en las trincheras de la esperanza, desde allí con los sentidos alertas, respondíamos a nuestros enemigos con las armas que ellos más temían: la conciencia, la organización y la disposición a darlo todo incluso la vida; por nuestros hermanos de clase. No fue el dedo de Lagos lo que aterrorizó a Pinochet, no, ya mucho antes los jóvenes revolucionarios desafiando peligros reales construían conciencia, unidad, organización y estimulaban a los sectores oprimidos a movilizarse contra la dictadura. Ellos dieron los primeros pasos de la reactivación popular, desde la clandestinidad organizaron las primeras formas de resistencia a la ofensiva sanguinaria de los patrones, estuvieron en la primera línea de combate rearmando la conciencia, reconstruyendo la voluntad de lucha del pueblo y rehaciendo la confianza en su propia fuerza. Esto fue así, desde el mismo momento del golpe y Chile hoy posee un listado numeroso pero incompleto de muertos y sobrevivientes que lucharon con todas sus fuerzas por una sociedad justa e igualitaria para nuestro país. Nuestros muertos, no estuvieron jamás en un espacio televisivo, a no ser sus cuerpos acribillados a balas y además escarnecidos por el sadismo dictatorial. Nuestros hermanos, con su heroísmo y consecuencia revolucionaria, si prepararon condiciones que posibilitaron en los años 80 generalizar y extender la lucha democrática y popular, condiciones que obviamente el pragmatismo y oportunismo pequeño burgués de la renovación socialista y la oposición burguesa, aprovecharon para ponerse a la cabeza de la conciliación (“Acuerdo Nacional”) con la dictadura.


Sobrevino la derrota, nos atomizamos, nos fragmentamos, nos dispersamos. La memoria histórica se exilia de la cabeza de millones de personas de nuestra propia condición, la identidad de clase se convierte en un producto híbrido de naturaleza imperialista. Nos introducimos en un gran paréntesis, no sabemos qué hacer ni qué decir.


Sin embargo, nunca dejó de ocurrir que muchos, aunque no todos, de los que ayer nos encontrábamos parapetados en las trincheras de la esperanza, muchos; sentimos y decidimos no abandonar y menos olvidar a nuestros muertos. Y por eso, cada 29 de marzo; cada 1 de mayo; cada 11 de septiembre; cada 5 y 8 de octubre; marchamos, cantamos, discurseamos, declamamos y peleamos por que algún día la justicia que por tantos años nos han negado, podamos nosotros definitivamente instalarla en el corazón de nuestra patria.


Mientras tanto, como un homenaje diario a cada uno de nuestros hermanos caídos por la justicia y el socialismo; cumplamos la tarea de unir, organizar, movilizar. Levantemos como banderas de lucha todas las demandas populares, impulsemos con los trabajadores y los sectores populares organizaciones democráticas independientes, y que estas organizaciones democrática-populares expresen en cada frente social el esfuerzo de reconstrucción real del movimiento obrero y popular.

Porque la lucha continúa...



¡ HONOR Y GLORIA A LOS JOVENES REVOLUCIONARIOS CAIDOS EN LA LUCHA ¡


(*) Fucic Julius: Miembro del Comité Central del Partido Comunista Checoslovaco, detenido durante la invasión nazi, sometido por varios meses a prisión y torturas para finalmente morir decapitado por sus verdugos. Dejó escrito un testamento político que años después sería publicado por su compañera Gusta Fucikova con el titulo de “Reportaje al pié del Patíbulo”.

viernes, 28 de marzo de 2008

Editorial AVANTI

AVANTI
Órgano Informativo del círculo Antonio gramsci / JotaCé - Patria Roja
Facultad de Derecho y Ciencia Política – UNMSM

Nuestro trabajo comenzó en el 2006 por estos mismos días, fue difícil empezar de la nada y afrontar varias trabas y obstáculos, pero lo hicimos con la misma convicción con la cual hoy les extendemos este mensaje.

Desde el primer día nos comprometimos en buscar una manera diferente y mejor de hacer política revolucionaria, mostrándonos como somos sin necesidad de fachadas, debatiendo y exponiendo nuestras ideas cuando sea requerido sin esperar el circo electoral, tratando a los estudiantes con sinceridad sin verlos como simples votos, sino como los estudiantes que somos todos.

Los ataques no se hicieron esperar, venían desde quienes se colocan a nuestra “izquierda” o de aquellos que se colocan a nuestra derecha. A pesar de esos condicionamientos mantuvimos y mantenemos firmes nuestras banderas de rebeldía y alegría, no nos arrepentiremos jamás de buscar nuevas formas y nuevos caminos para construir la utopía socialista.

En estos 2 años de presencia agradecemos profunda y fraternalmente a todos aquellos que estuvieron con nosotros, a los que sin ser militantes, pero que compartiendo nuestro ideal nos apoyaron y apoyan, a los que con franca amistad estuvieron en los momentos mas difíciles y en los más alegres, a las organizaciones amigas con las que hemos compartido proyectos conjuntos.

Este nuevo año representa para nosotros un nuevo gran reto que pretendemos superar ampliamente y para ello los invitamos a todas y todos los jóvenes que quieran caminar junto a nosotros, a ser protagonistas del cambio que el Perú requiere, a luchar dentro y fuera de las aulas, a no solo ser protesta sino también propuesta, a tener fe y a conquistar el pan y la belleza.


¡Alegres, Rebeldes y Combativos por la Revolución y el Socialismo…!