sábado, 28 de junio de 2008

Jóvenes hicieron plantón ante embajada de la Unión Europea en Lima (Nota de del Diario La Primera)




Protesta contra ley UE discriminatoria





La protesta contra la “directiva de retorno” de la Unión Europea, que afectará a unos 250 mil peruanos, llegó a las calles de Lima y amenaza con extenderse a nivel continental, según afirmó Magali Rosado, representante de las juventudes que presentaron ayer su reclamo ante la sede de la Unión Europea.

“¡Europa farsante, respeta al migrante!”, “¡Abajo la directiva de la vergüenza!”, “¿Para qué sirvió la cumbre ALC-UE?”, señalaban las pancartas que los jóvenes de diversas fuerzas políticas portaban enfrente a la sede de la Unión Europea, en San Isidro.

En el interior de la sede diplomática, Francisco Acosta, consejero político de la Unión Europea, recibió a una delegación de manifestantes que le entregó un memorial suscrito por las juventudes comunista, socialista, nacionalista y el Focep, en el que expresan “su repudio” a la “directiva de retorno”, que permitirá la deportación de unos 8 millones de indocumentados del viejo continente.

Acosta destacó el comportamiento pacífico y ordenado de los jóvenes de la Coordinadora Polìtica y Social y dio garantías de que el memorial será enviado a la sede de la UE, en Bruselas, Bélgica, y ambas partes acordaron mantener canales de diálogo.

Magali Rosado señaló que existe consenso en los países de Latinoamérica en rechazar la norma que violenta derechos de trabajadores que han servido de mano de obra barata y que ahora son tratados como delincuentes. Anunció que desde agosto, las juventudes del continente se movilizarán para reclamar la derogatoria de la norma que provocará serios daños a la economía de la región.Todo indica que la protesta contra de Ley de Retorno está creciendo en diversas partes de mundo, principalmente, en ciudades de latinoamérica. Lima da el ejemplo.

DETALLE

Magali Rosado recordó que los migrantes son consecuencia de un modelo económico que afecta a los trabajadores de la región, pues la falta de trabajo y de sueldos dignos, obliga a cientos de miles de personas a buscar un mejor destino, abandonando a sus familias.